Con elogios marcados y emoción, despiden a Alfonsín

{youtube}reyYOcMnZ9s{/youtube} El vicepresidente de la Nación, Julio Cobos, despidió los restos del ex presidente Raúl Alfonsin
Los actos institucionales -en los que la familia está acompañada por gran parte del Gabinete nacional, legisladores de distintos partidos, gobernadores y otros dirigentes- empezaron pasadas las 11.
El primero en hablar fue Víctor Martínez, quien acompañó como vicrepresidente a Alfonsín durante toda su gestión presidencial. Martínez recordó los primeros tiempos de militancia compartida y caracterizó al ex mandatario como "un gran pacifista".
A su turno, el titular del bloque radical del Senado, Ernesto Sanz, sostuvo que "el legado (de Alfonsín) no hay que buscarlo en sus discursos, columnas y libros; el legado es él mismo, y su conducta". "La Argentina que viene -agregó- deberá ser libre, republicana, apasionada, responsable y valiente, como ha sido él".
El presidente de la UCR, el también senador Gerardo Morales, sostuvo que "Alfonsín trascendió las fronteras y el tiempo" y fue "el gran constructor de la libertad que hoy gozamos" los argentinos. Y concluyó su discurso con un sentido agradecimiento: "Gracias Raúl por enseñarnos que se puede ser político y decente, por enseñarnos a creer en la política y la solidaridad, por honrar la vida y la paz".
El ex presidente de Brasil José Sarney destacó la "visión de estadista" del ex mandatario argentino y la influencia que tuvo en el proceso democratizador de América Latina y en el acercamiento, primero bilateral, que concluyó en la creación del Mercosur. "Entra en la historia como el apóstol de la democracia. Nos deja el legado de haber elevado su voz de fuego y libertad", agregó.
Minutos después, el féretro fue colocado en la explanada de ingreso al Congreso, sobre la avenida Entre Ríos, donde una multitud aguardaba bajo la lluvia. Allí se ofició una misa por parte del arzobispo de Santa Fe, José María Arancedo, primo hermano del ex mandatario; el secretario general de la Conferencia Episcopal, monseñor Enrique Ghía, y el obispo emérito monseñor Justo Laguna.
Por el momento, los restos del ex presidente descansarán en la bóveda de los caídos en la Revolución del Parque de 1890. Más adelante serán llevados a un panteón especial que se construirá en esa necrópolis.
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