Con la bandera de YPF, la Presidenta volvió al atril y a marcar la agenda
Después de meses de tropezones y a merced de los cachetazos de la realidad, el gobierno consiguió un doble objetivo: volver a marcar la agenda y sacar del centro de la escena algunas cuestiones incómodas.Jorge Barroetaveña El acto en Vélez, multitudinario, de apoyo a la Presidenta Cristina Kirchner marcó un quiebre en el seno del oficialismo. Si bien el evento fue impulsado por los movimientos sociales, la capacidad de movilización de La Cámpora quedó demostrada. Tanto que opacó a los caciques del Conurbano bonaerense y a las escasas huestes de los sindicatos. Esa foto se repitió en el escenario imponente que acompañó a la Presidenta. Prolijamente distribuidos tuvieron más preponderancia cerca de la primera mandataria los jóvenes camporistas, el vicegobernador de la Provincia de Buenos Aires, Gabriel Mariotto y los dirigentes sociales antes que gobernadores y legisladores, salvo Agustín Rossi que se encargó de definir algunos detalles del acto.Fue extraño verlo a Daniel Scioli, que comanda el distrito más poderoso de la Argentina, relegado a un segundo plano, detrás de su vice. Su gesto serio durante el acto demostró esa incomodidad.Pero el objetivo del cristinismo puro quedó ampliamente salvado. La demostración de fuerza del viernes en Vélez fue un aire fresco para el gobierno, envuelto en meses turbulentos después de la contundente victoria del año pasado. Claro, el puntapié inicial lo dio el proyecto de avanzar con la expropiación de YPF.Hace un par de meses, en un acto en Rosario, la Presidenta le dijo, fuera de micrófono, a un grupo de jóvenes cercanos: "vamos por todo". Meses después, aquella expresión presidencial adquiere real dimensión. La iniciativa de expropiar YPF, castigando a empresarios con pocos escrúpulos como los de Repsol, no sólo tuvo consenso social sino que colocó en un lugar poco frecuente a la oposición. ¿Cuál? Tener que definirse ideológicamente, algo a lo que nuestros partidos políticos no están muy acostumbrados. El brete en el que quedaron la UCR y el FAP, que terminaron apoyando la iniciativa, sirve para sembrar aún más confusión sobre el rol de la oposición en lugar de esclarecerlo. Es que, más allá de cuestiones puramente ideológicas, unos y otros no podrán escindir, la corresponsabilidad del gobierno en el fracaso de la política energética de los últimos años. Respsol, junto a los socios minoritarios, convirtieron a la empresa más grande la Argentina en una bolsa vacía, pero para eso contaron con la mirada complaciente del estado. Lucen casi risueños los cruces de solicitadas entre el gobierno y Repsol de la última semana, sacándose ambos los trapitos al sol, de acuerdos que existieron pero hoy se niegan, por conveniencias circunstanciales. O la propia Presidenta elogiando la 'política de inversiones' de los españoles y de Eskenazi hace apenas un año y medio.En esta disyuntiva, la UCR sobre todo, es rehén de su propia historia y, pese a los ruidos internos, tendrá que hacer un gran esfuerzo por diferenciarse. Del macrismo, desde lo ideológico, es poco lo que puede esperarse, por eso a nadie le sorprende su postura contraria a la estatización. En términos políticos-opositores, si lo sabe aprovechar, podría ser el receptor de las expectativas de los que se oponen a la movida.Afuera RafecasMientras la bandera de YPF cubre todo lo que tiene cerca, la Cámara Federal de Apelaciones resolvió apartar al juez Rafecas de la investigación sobre la actuación del Vicepresidente Boudou en el Caso Ciccone. El magistrado quedó en posición adelantada cuando hicieron trascender contactos que mantuvo con uno de los abogados defensores del socio del vice, en los que le sugería estrategias de defensa. En la jerga judicial, Rafecas 'pisó el palito' y el desliz le costó el apartamiento de la causa y una dañada imagen ante la opinión pública. Y todos enojados con él. El gobierno porque nunca les avisó que allanaría una propiedad del número dos en la sucesión presidencial, y la oposición porque sospecha que se dejó llevar por las presiones y cometió un error de principiante.La misma Cámara ordenó sortear la causa que recayó en Ariel Lijo, otro de los jueces que llegó el Fuero Federal bajo el gobierno de Néstor Kirchner en el 2004. El magistrado es famoso por ser buen jugador de truco y el aroma a habanos de su despacho, y por su cintura política a la hora de manejar causas complicadas. Igual, las expectativas sobre el avance de las causas que involucran el Vicepresidente son exiguas, aunque todavía están en pañales las dos denuncias fuertes que hizo contra el ex Procurador Esteban Righi y el Presidente de la Bolsa de Comercio Adelmo Gabbi. Por la suerte de Gabbi en el gobierno hay nulo interés, pero pocos olvidan que Righi ha formado parte del riñón kirchnerista desde hace años. Y no lo quieren dejar abandonado a su suerte.La señal de Cristóbal LópezEl discurso de Cristina el viernes no sólo sirvió para resaltar el papel de la juventud en los últimos años y agradecerle a la oposición el apoyo por YPF. También tuvo el objetivo de reivindicar el papel del estado y aventurar, quizás, un rol mucho más protagónico en los años que vienen. La definición, que no pasó desapercibida, contrastó con la mayor venta de un multimedio de los últimos años en la Argentina.El empresario Cristóbal López, 40 millones de dólares de por medio, se quedó con la señal de cable C5N y con Radio 10, la emisora de amplitud modulada de más audiencia de la Argentina. Hablar de los vínculos de López con el gobierno es innecesario, aunque una pregunta repiquetea insistente: ¿hasta dónde llegará esta expansión?ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

