Condenados al éxito…. de nuestros vecinos
Así nos considera Eduardo Duhalde. Su falta de visión no sólo finca en lo erróneo del concepto; también en su persistencia. Y para compensar, nos dejó de regalo a Kirchner. Ahora, si la salida que se nos ofrece es el mismo Duhalde, entonces nuestra condena es a perpetuidad. [email protected] Esto parecerá exagerado pero surge de la propia realidad y de la comparación con países vecinos. El progresismo que proclama la pareja gobernante, es en realidad un regreso al pasado que debíamos superar, y más nos invade la sensación de condena, al mirar a los vecinos. Ya aludimos a Brasil, aunque nos separa tal distancia, que ya no da ni para la comparación. Salvo en un aspecto: Lula también era un progresista. Es más: provenía del trotskysmo; pero vio que el progresso -al que alude el lema de su bandera- no se alcanza por esa vía. No por ello lo abandonaron sus partidarios; al contrario, hoy tiene más.En Uruguay, luego de mucho rondar el triunfo -igual que Lula- el Frente Amplio se hizo del poder en 2005 y acaba de ganar la primera vuelta. También venían del progresismo, aunque no el que sustentaban los Tupamaros en los 70, cuando Pepe Mujica, Raúl Sendic, Bidegain Greissing y otros asolaban con sus atentados. El Mujica que ahora será Presidente, concibe el progreso con mayor sensatez. Como Ministro de Ganadería y Agricultura, logró que el diminuto Uruguay exporte casi la misma cantidad de carne que toda la Argentina. ¿Cómo lo hizo? Le dejamos la palabra a Víctor Tonelli, como nos lo contó en Zona Neutral: Mujica no pensó con demagogia, en la mesa de los uruguayos, ni cerró torpemente las exportaciones. Explicó a su pueblo las posibilidades que se le abrían y ellos bajaron el consumo de carne de 54 a 40 Kg por habitante. Son los 14 que en breve bajaremos nosotros al quedarnos sin carne, en forma absurda. Ellos los redujeron antes; aprovecharon la situación del mercado, vendieron todo lo que pudieron y se hicieron de divisas que repartieron equitativamente. Como el impulso de los precios incrementó más su producción, hoy Uruguay exporta como nunca ¡y ahora volvieron a consumir 52 kg por habitante! ¿Cuál fue el secreto? el incentivo al productor, exactamente al revés que acá: Tupamaros, pero no tontos.En Chile asumió en 2006 una progresista en serio, Michelle Bachelet, con la responsabilidad de suceder a Ricardo Lagos, gran Presidente. Al mes, debió afrontar multitudinarias marchas estudiantiles, un colapso en el transporte público y muchos reclamos sociales. Su popularidad caía, aunque su poder no estaba en peligro: es un país civilizado. Y cuando el boom mundial favoreció las exportaciones de cobre, Chile a través de su empresa nacional Codelco, pudo ahorrar 35 mil millones de dólares. Pero Bachelet, en lugar de dilapidarlos como nos gusta a los argentinos, hizo lo que debe hacer un buen estadista: ahorrar en tiempos de auge para afrontar luego los de crisis y así corregir el ciclo. Pues bien: cuando sobrevino la debacle mundial de 2008 y sus efectos llegaban a Chile, el gobierno de Bachelet asistía a las familias expuestas con pensiones alimenticias, ayuda a madres solteras -como ella- y guarderías gratuitas. También asignó recursos para el pago de una pensión mínima garantizada a los pobres, jefes y jefas de hogar de bajos ingresos. Pero no lo hizo con la plata de los jubilados ni destruyó su sistema; al contrario: instituyó la pensión básica solidaria y saneó el sistema jubilatorio, asegurándole sustentabilidad. Deja el mando con 80% de popularidad: más que el 70 de Ricardo Lagos.En Perú, el aprista Alan García, que en los 80 sumió al país en una profunda crisis, volvió en 2006, al suceder a Alejandro Toledo, un gran Presidente que le dejó una administración ordenada. Alan García sigue siendo progresista, pero ahora con prudencia. Perú se ha convertido en la nueva estrella de Sudamérica: en 2008 cerró con un crecimiento en su PBI del 9,8%; ello se debe al orden en las cuentas y su política de atracción de inversiones. Este año, su popularidad se ha duplicado y hoy Perú goza de un gran respeto en el mundo.Ahora bien, ante la contundencia de ejemplos tan cercanos ¿por qué nosotros, los condenados al éxito, teníamos que elegir justo el modelo de Chávez, que ahora, hasta les enseña a los venezolanos cómo bañarse? Eso nos lleva a preguntarnos por la razón de la desventura argentina. Un primer análisis nos dice que este fracaso es de Kirchner, cuya falta de rumbo nos retrotrae: culturalmente a los 70, políticamente a los 50 y económicamente a un siglo atrás, ya que nos estamos quedando sin carne, sin trigo, sin leche, sin gas, sin petróleo y encima, con una enorme deuda. Pero esa visión superficial sustentada por algunos opositores, omite un dato sustancial: al Kirchnerismo se llegó por acumulación. Un largo proceso, imperceptible para la mayoría, ha ido corroyendo nuestras bases institucionales y al igual que en un edificio, sólo los expertos lo detectan en sus comienzos. Ahora se fisuran las paredes y todos se alarman, pero todos aportaron para que esto sucediera. Algunos más que otros, por eso el Sr. Duhalde no debería ni siquiera insinuarse como salvador.Después de Junio, asistimos a una peligrosa aceleración en esta etapa de descomposición, de final impredecible. Todo esto nos explica por qué un Kirchner no sería posible en Brasil, Chile o Uruguay y acá sí. Porque ellos están sanos, tienen los anticuerpos necesarios; acá los fuimos perdiendo sin darnos cuenta. Lo que vemos en las calles todos los días, en materia de desorden, inseguridad, caos y patoterismo impune, sólo es un grado más de lo que veníamos viendo, casi como normal.Nuestra condena no era precisamente al éxito. Lo injustificable, es que teníamos todas las condiciones para alcanzarlo. Tantas, que hasta creíamos poder llegar a él sin esfuerzo y por ello nos envidiaban.Algunos de nuestros vecinos, por entonces no hacían las cosas bien y parecían ellos, los condenados al fracaso. Pero de a poco empezaron a cambiar y obtuvieron primero la libertad condicional; ahora van rumbo a la definitiva.Hoy nadie nos envidia, simplemente no entienden qué nos pasa.Nuestra condena es larga. La única esperanza que nos queda es salir por buena conducta. No hay otra.Hasta el Domingo. Si Dios quiere.ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
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