Condenan al delincuente que desvalijó el local de ropa frente al Hipódromo
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Se trata de Ronaldo Ramiro Ríos, un joven de 22 años que no tiene antecedentes. Fue atrapado cinco días después del hecho en un allanamiento. También se llevó fiambres de la panadería San Antonio. Recibió dos años de prisión condicional.
El fiscal Facundo Álvarez llevó a Ríos ante la Justicia por dos hechos. Este delincuente tuvo como hecho más trascendente el robo que realizó al local de ropas "Antonieta", situado en calle Constitución al 600, pero también protagonizó otro hecho un poco más bochornoso.
En la madrugada del 3 de agosto, junto a un cómplice, aprovechó que se encontraba sin traba una de las ventanas corredizas ubicadas en la parte superior de la vidriera de la panadería San Antonio, situada en calle Santa Fe, y de un salto ingresó al local. Ambos delincuentes registraron el salón de ventas y huyeron con una horma de jamón y otra de queso.
Pero todo esto fue advertido y no pasó mucho tiempo antes de ser descubiertos. Tan solo una hora después, y mientras caminaban con los fiambres en una mochila, fueron atrapados por la Policía en calle España, entre Rubén Darío y Etchevehere.
Este fue el primer hecho que se le contabiliza. Un hurto. Un delito considerado menor. Pero mientras se proseguía con esta causa en la Justicia, el delincuente que recuperó la libertad 24 horas después de la detención, volvió a delinquir. Si bien se trata de un hurto con escalamiento, el mismo tipo de delito que el hecho anterior, en esta ocasión tomó trascendencia porque prácticamente desvalijó un local de ropas.
Sucedió entre la noche del 10 de octubre y la madrugada del 11. No hay una precisión con respecto al momento en que ingresó, pero lo que se precisó con exactitud es que se llevó toda la ropa de mayor valor que la joven propietaria del comercio tenía para la venta.
Ríos ingresó al local a través de la casa contigua donde vive una tía de la damnificada. Estos dos inmuebles se comunican a través de un patio por una puerta que la dueña de la tienda había clausurado para ubicar en ese sector el mostrador. Este joven aprovechó esa abertura y por allí se llevó todo lo que pudo llevarse.
Además de la ropa del local, aprovechó el paso por la vivienda familiar que en ese momento estaba deshabitada y cargó un televisor de 43 pulgadas, un microondas, una desmalezadora, un termo, un mate, una pava, una sartén y una olla de acero inoxidable, además de dos garrafas de 10 kilos (una de ellas llena); un juego de cucharones, pisa papa, colador, portatermo, destapador, una caja de herramientas, y otros objetos que encontró a su paso.
El tamaño del hurto fue muy importante y obligadamente debió cargar todo lo sustraído en un vehículo, y eso no pudo haber pasado inadvertido para cualquier persona que pasara por el lugar. Fue así que la Policía obtuvo la información necesaria para conseguir un allanamiento que se realizó cuatro días después en una vivienda de calle Lavalle, donde se detuvo a Ríos.
En el juicio abreviado realizado el 29 de octubre, y beneficiado por la falta de antecedentes, Ríos acordó cumplir con una condena condicional de dos años y cumplir con ciertas reglas de conducta, a sabiendas que si llegara a incidir en un nuevo delito, se revocará inmediatamente la condicionalidad y pasará a ser efectiva, además de unificarse con el nuevo hecho.
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