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Condenaron a 3 años de prisión a la superiora de las Carmelitas de Nogoyá

La monja Toledo fue denunciada por ex novicias que estuvieron entre 10 y 25 años en el convento. Había castigado a las novicias con látigos encerados, mordazas para la boca, cilicios, y coronas de alambre con púas.

El Tribunal de Juicio y Apelaciones de Gualeguay condenó a 3 años de prisión efectiva –la fiscalía había pedido 6– a la ex superiora del convento de Carmelitas Descalzas de Nogoyá, Luisa Toledo, quien fue acusada por privación ilegítima de la libertad. Igualmente, permanecerá libre hasta que la sentencia quede firme.

Los jueces Darío Crespo, Javier Cadenas y Alejandra Gómez la consideraron responsable de "privación ilegítima de la libertad agravada por la utilización de violencias y amenazas y por más de un mes" contra dos ex religiosas.

Durante el juicio, que inició el martes 11 de junio, declararon más de 15 testigos, entre curas, amigos, familiares, y religiosas compañeras de las víctimas.

Toledo fue acusada de obligarlas a "aplicarse y cumplir rigurosos castigos, y también las utilizaba como elementos de sus propias autocorrecciones", según los magistrados.

Para los castigos, utilizó látigos encerados, disciplinas, tabiques de madera y piola y mordazas para la boca, cilicios, y coronas de alambre con púas.

Una de las denunciantes, Silvia Albarenque, estuvo privada de su libertad por aproximadamente 6 años, hasta el 1 de abril de 2013 cuando "por razón de salud fue entregada a su hermana", mientras que Roxana Peña "por año y medio estuvo cautiva, hasta el 28 de marzo de 2016 cuando pudo escapar" del convento.

Ambas "hicieron saber en forma reiterada de diferentes maneras la decisión de dejar el convento, pero Toledo ignoró, desechó y destruyó los papeles donde demostraban sus intenciones y no les permitió abandonar el recinto", remarcaron los magistrados.

Los reclamos de libertad "eran amainados y aplacados, llevándolas a la convicción de que no tenían nunca posibilidad cierta de tener la libertad que reclamaban", señalaron.

En su declaración, Peña dijo que "no las dejaba salir, las obligaba a golpearse con látigos, usar cilicios y mordazas, las encerraba por semanas a pan y agua, en un tratamiento inhumano e indigno constante".

Peña sufrió "una constante mortificación psicológica", y castigos por cada acto cotidiano como "romper un vaso, con siete días de encierro", por lo que consideró que lo que vivió "fue el mismo infierno".

Por eso, teniendo en cuenta la edad y estado de salud de la religiosa, los jueces condenaron a 3 años de prisión efectiva que "cumplirá en la Unidad Penal 6 de Paraná, cuando la sentencia quede firme".

El fiscal Jorge Gamal Taleb, que había solicitado seis años y seis meses de prisión, tras la sentencia calificó como "un gran fallo" y aseguró que "la Justicia se mimetizó con el dolor de las víctimas y ese es el camino correcto para recuperar la credibilidad del Poder Judicial".

"Todas vivían lo mismo y estimo que hay más víctimas, aunque tienen votos de silencio y un lavado de cerebro de años", remarcó el fiscal.

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