Conforman un centro barrial en La Cuchilla para personas con problemas de adicciones
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Funciona en la Guardería Nazareth, es abierto y gratuito. Desde la semana pasada, un grupo de adictos en recuperación realiza diversas actividades para informar sobre la iniciativa. "Si nosotros pudimos, se puede", es uno de los mensajes con los que buscan ayudar.Luciano PeraltaEl consumo de drogas, la calle, la falta de contención, la soledad, desesperanza, la cárcel, la prostitución, el abandono, la pérdida de la dignidad, el desamparo y, finalmente, el peligroso y constante equilibrio entre la vida y la muerte.No hay mejor entendido para comprender el martirio por el que pasa un adicto, que otro adicto. Desde el incipiente grupo, conformado desde la pastoral de adicciones de la Diócesis Gualeguaychú de la Iglesia Católica lo entienden de esa manera. Es por esto, que a las actividades que vienen realizando en el barrio La Cuchilla desde el año pasado, le sumaron el aporte de un grupo de adictos en recuperación que llegó a Gualeguaychú desde la Ciudad de Buenos Aires para replicar, como hacen en diferentes puntos del país, el trabajo que llevan adelante en su ciudad."Venimos a hacer lo que hacemos en Buenos Aires: ayudar a las personas en situación de consumo", contó Oscar, quien llegó al Hogar de Cristo Padre Alberto Hurtado, en Barracas, hace más de cinco años, después de dos meses de consumo ininterrumpido, "con los pies todos callosos y la boca reventada", según el crudo relato que ofreció a ElDía.Como cada uno de sus compañeros, dentro del hogar Oscar tiene una función determinada para cada día: "Me encargo de la parte de hospitales, visito a los chicos con HIV o tuberculosis, les llevo medicamentos, comida y los acompaño hasta que se les da el alta".Como Jorge, quien es parte del grupo que llegó a la ciudad, vive en uno de los Hogares de Medio Camino que tiene la iglesia en la zona sur de Capital Federal."Llegué al hogar hace cinco años y medio, el tiempo que llevo haciendo visitas carcelarias. Voy a visitar a los chicos que se encuentran en la misma situación en la que me encontraba yo en algún momento. Hablamos, charlamos, tomamos unos mates y hacemos lo posible para que el pibe que está preso no la pase tan mal", relató Jorge, quien replicará esa labor en la Unidad Penal de Gualeguaychú.La adicción, la esperanzaEl centro barrial es iniciativa de la Diócesis Gualeguaychú de la Iglesia Católica. Desde la pastoral de adicciones, Francisco Sobral contó: "el foco central del centro barrial es la ayuda a todas las personas con problemas de adicciones. El año pasado hicimos muchas actividades, como los retiros para familiares de adictos, ciclos de cine y varias iniciativas más, pero fueron trabajos aislados, ahora centralizamos todo en la guardería".Los cuatro jóvenes que llegaron a la ciudad para ponerse al hombro el "trabajo fino", que implica salir a charlar por los barrios e invitar a quienes tienen problemas de adicciones a las reuniones que realizan periódicamente, permanecerán en Gualeguaychú hasta marzo, predicando "la esperanza de que se puede"."A veces solo hace falta un abrazo"Como Jorge, Romina se dedica, entre otras cosas, a realizar visitas carcelarias y a ayudar a mujeres adictas. "Es un problema grave, la cárcel no es para cualquiera, muchos jóvenes caen presos por la droga y adentro... ni siquiera salen de la celda. Nosotros tratamos de contagiarlos de esperanza, de hacerles entender que sin nosotros pudimos, ellos también pueden", relató quien, además, reparte el desayuno entre las personas en situación de calle."Hacés cualquier cosa para consumir". La frase es de Brenda, una joven que nació en la Villa 21-24 de Zavaleta y que, a sus cortos 21 años, pasó por infinidades de situaciones "oscuras" a causa del consumo de drogas."Pasa que la gente que no conoce es muy prejuiciosa. Entonces, si vos estás enfermo o sos drogadicto, tenés que ser mala persona, chorra y no mereces el respeto del resto", expresó Brenda, al tiempo que explicó: "Nosotros sabemos cómo es que te roben, que te violen, que te peguen y otras cosas re feas, pero tratamos de sacarnos los prejuicios y ayudar a un montón de chicos que la están pasando muy mal, como la pasamos nosotros mismos en otro momento, y la realidad es que a veces solo hace falta un abrazo en el momento justo".El Hogar de Cristo Padre Alberto Hurtado fue fundado el 20 de marzo de 2008 por el Padre Pepe y el Papa Francisco
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