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Nos queda claro que no somos islas que de vez en cuando se chocan. Somos una familia humana. Pero entre cada uno y la gran humanidad hay otros lazos cercanos que nos sostienen, y mucho. Por Monseñor Jorge Lozano*Especial La vida particular de cada persona es una historia única, y sus vinculaciones también. Pero hay algunos "palenques para rascarse" que son buscados por la mayoría.Lo más cercano es la familia. Aun con sus dificultades y vaivenes, es el primer lugar al que acudimos cuando queremos compartir cosas importantes, sean de alegría o tristeza. En la familia es donde aprendemos a cuidar al que se enferma, a decir la verdad, a dar besos y abrazos. En nuestra patria hay muchos hogares a cargo de mujeres solas. Y gracias a ellas, mamás sacrificadas y con fuerza, se sostiene la vida de los hijos. Algunos estudios económicos muestran que gracias a ellas la pobreza es un 15% menos en nuestros pueblos.Los amigos también son aquellos que siempre están. Algunos son de encontrarse en momentos fijos: todos los martes en una casa, o el primer jueves de cada mes. Son grupos estables que comparten una comida y la vida que va pasando por cada uno. En algunas ocasiones se organizan para sostener o bancar especialmente a algunos para cuidar un enfermo o hacerle el aguante cuando hay problemas. Ponen el hombro, la oreja, el corazón. Hay amigos que "son de fierro" y nunca te largan en banda. Da la sensación de que si fuera por ellos, ninguno queda solo.En algunos barrios los vecinos también son como de la familia. No sólo para la típica necesidad de último momento en la cocina (sal, azúcar, aceite...), sino para algunos encargos más importantes. Algunos hasta tienen las llaves de casa de alguien de la cuadra o del departamento del piso de arriba. Vivir cerca también une en el afecto.Los compañeros de trabajo también aportan lo suyo. Es cierto que a veces encontrás ambientes muy competitivos y te desgasta no poder confiar en nadie. Pero en otros casos se pueden lograr climas muy buenos de compañerismo, y visitarse las familias.Algo que suele decirse es que "la escuela es el segundo hogar". En realidad, para algunos chicos es el único hogar. Cuando en casa no hay comprensión, cariño, apoyo para las tareas; algún docente o directivo se hace cargo y recibe, escucha, aconseja. A cuántos de nosotros nos han dejado huellas importantes los docentes y compañeros de estudio.La Parroquia o la Capilla también son lugares donde se hace presente la amistad. La comunidad cristiana es Familia de Dios. Debemos recibir con cordialidad, tratar con delicadeza a los desorientados o los que sufren. Es necesario evitar tratos burocráticos o que generen distancia. De los primeros cristianos decían los paganos: "miren cómo se aman"; y eso, además de llamarles la atención, era invitación para abrazar la fe.En las últimas décadas lamentablemente ha habido un proceso sostenido para desprestigiar a las instituciones (familia, escuela, Iglesia...). Debemos reconocer con dolor que el resultado ha sido incrementar las experiencias de desamparo y soledad.Podemos fortalecer lo que nos une. A cada rato tenemos oportunidad de asumir un trato fraterno o elegir el camino de la distancia. Hacernos cargo de los demás, o desentendernos de ellos.El 9 de julio pasado nos enteramos del asesinato de Facundo Cabral, un cantautor argentino que tuvo como tema primario de sus versos las relaciones pacíficas entre los hombres. Una de sus últimas obras -un audiolibro- empieza así: "No estás deprimido, estás distraído. Distraído de la vida que te puebla (...), de la vida que te rodea (...)". ¿Y esta frase?: "Ayuda al niño que te necesita, ese niño será socio de tu hijo. Ayuda a los viejos, y los jóvenes te ayudarán cuando lo seas. Además, el servicio es una felicidad segura, como gozar a la naturaleza y cuidarla para el que vendrá. Da sin medida y te darán sin medidas". Mensajes que nos hacen pensar en lo bueno que hay en los demás, en nuestro mundo.El 20 de Julio es el Día del Amigo, qué lindo es encontrarnos siempre con los que compartimos la vida.Querido lector: Es cierto que no podemos solucionar los problemas de toda la humanidad. Pero sí podemos comprometernos un poco más cada día con aquellos con los que compartimos la vida, ¿contamos con vos? * Obispo de Gualeguaychú y miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral SocialESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
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