Contento de vivir en Gualeguaychú
Tiene 42 años, es Licenciado en Psicología y doctor en Filosofía, graduado en la New School University de N. York. Se doctoró en 1997 y en 2001 se radicó con su esposa Marina Simón en Washington. Ahora los tres, incluida su hija Lola, viven en Gchú.
¿Como te sentís Argentina después de vivir tanto tiempo en EEUU?
Estoy muy contento de vivir en Gualeguaychú, fue una de las mejores decisiones de mi vida. Cuando volvimos de Washington en 2006, la elegimos por su calidad de vida y estoy contento con la decisión. A veces tengo algún temor en cuanto al crecimiento de la ciudad, lo que me hace acordar a una desgraciada expresión de Bush: “el éxito catastrófico”. En el propio éxito de Gualeguaychú, en su potencial creativo que atrae tanta gente, me parece que hay un cierto peligro, que se percibe en la calle, lo que ha empeorado en estos años. De todos modos, me gusta Gualeguaychú, estoy contento, me encanta el río, la cultura, la personalidad de la ciudad.
¿Cómo vino todo esto de Eclio Giusto?
Estuvimos buscando un lugar para vivir, vimos muchas casas, hasta que vimos la de Alem 222; nos enamoró a los dos y nos llamó la atención. Mi padre y mi hermano son arquitectos y cuando me preguntaron por el año de construcción de la casa; les dije: “1939”. Ellos pensaban que era imposible, debía ser un error, porque es una casa racionalista y no aún existía la arquitectura racionalista en Argentina. Les mostré los planos y recién ahí me creyeron. Entonces, con sorpresa nos empezamos a enterar quién había construido la casa y que este personaje, a pesar de tener sólo sexto grado de educación primaria, había estudiado dibujo técnico por correo y después como autodidacta, estudió a los grandes arquitectos europeos y así conoció la figura de Le Corbusier el gran arquitecto francés.
Esa casa que hizo Eclio Giusto fue anterior a cualquier otra obra de Le Corbusier en Argentina...
Así es; una casa con un diseño increíble, la distribución de sus espacios, la orientación perfecta respecto del sol, el jardín, la escalera; es una casa sin adornos, absolutamente funcional, hecha para ser vivida, el lema de los racionalistas es que una casa debe ser “una máquina de vivir”. A partir de ello empezamos a investigar quién era Eclio Giusto y a enterarnos de la arenera, del arco estilo art decó allí construido, de la fuente de la Plaza San Martín, la cantidad de sus inventos increíbles, los pesebres, la obra en construcción, los mecanismos que inventó para los silos de arena etc.
¿Ves en la sociedad de Gualeguaychú algunos rasgos de cosmopolitismo?
A veces me causa gracia cuando se trata de buscar la esencia de lo entrerriano, cuando se dice “los gualeguaychuenses somos así”, y me parece que lo lindo de Gualeguaychú es que tiene mucha mezcla en ese sentido, en relación a otras ciudades de tamaño comparable del interior de Argentina, es una ciudad mas vibrante porque tiene una sociedad civil muy fuerte, porque tiene desarrollos económicos muy diversos, agricultura, turismo, parque industrial, y mucho movimiento de gente que se viene a vivir. Gente atraída, desde los personajes que se enamoraron del carnaval y se quedaron, hasta turistas que vienen por una temporada. Es una entidad muy fluida, es una sociedad formada en base a este crisol de inmigrantes.
En el ámbito político ¿qué es lo que ves?
Tengo una mirada bastante esperanzada, soy optimista, me parece que los argentinos estamos focalizados en los defectos de nuestra clase política -que seguramente los tienen hasta para regalar- y es verdad que en cuanto a calidad institucional hay mucho por mejorar. En ese sentido, esa es la deuda más importante de la democracia argentina y esto me lo dijo José Octavio Bordón cuando era embajador argentino en Estados Unidos. Cierta vez en que estuvimos hablando de la reforma política, él me decía: “no te creas que la reforma política son las listas sábanas; la reforma política es que haya reglas claras de financiamiento de la política”.
La calidad institucional va de la mano de eso: en la medida en que sepamos cuánto gasta cada partido en su campaña y de dónde provienen esos fondos, y en la medida que las propiedades que posee un político no resulten desproporcionadas con son sus ingresos, me va a ser más posible creer que la clase política representa los intereses de la gente.
Se dice que cuando un argentino emigra a una sociedad mejor organizada, no sólo pone de relieve su talento, sino que adhiere a la organización social que lo recibe. Pero acá en nuestro país, es como que despilfarramos todo…
Marcos Aguinis tiene un chiste: dice que si tomas un norteamericano promedio es un tipo mediocre, dos norteamericanos hacen un buen equipo y tres norteamericanos son imbatibles. En cambio un argentino es un genio, dos ya se pelean y si son tres, es un caos.
Sin embargo, tengo una mirada esperanzadora, me parece que es un buen momento del mundo en general, creo que la elección de Obama cambia el clima político mundial, tenemos que tener dimensión de la monstruosidad de lo que fueron los 8 años de Bush, un Estados Unidos con toda su tradición democrática, está debatiendo si “el submarino” es o no tortura y todavía no se sabe cuantos iraquíes murieran en la guerra. Es un tema ausente en la conciencia política norteamericana: que asuma un Presidente con la formación humanística y el tipo de responsabilidades hacia el mundo que esta asumiendo Obama; el espíritu de cooperación, cambia el clima, las reglas de juego. Por mi ideología, más progresista, estoy contento con el tipo de presidentes y de procesos democráticos que se están viviendo en Latinoamérica. Me parece que no son todos iguales, que de todos modos, si los tomamos como configuración global, tenemos una serie de gobiernos progresistas, puede ser Bachelet, Tabaré, Lugo, Chávez, Lula, Alan García.
¿Qué es el progresismo para vos?
Tiene que ver con redistribución de la riqueza y con políticas inclusivas que permitan igualdad de oportunidades para toda la sociedad. Los Gobiernos están muy lejos de estos objetivos, aunque Lula ha hecho cosas interesantes en Brasil con la desnutrición infantil. Lo que sí me parece cuando uno toma la temperatura global, o sea, cuándo en Latinoamérica tuvimos gobiernos elegidos democráticamente, con muy poca interferencia del exterior, Lula es un obrero tornero que llegó hasta sexto grado; Bachelet es una mujer divorciada, detenida política y su padre asesinado, me parece que hay un clima que nos da la sensación de que algo de la democracia está funcionando, esa es mi mirada más optimista.
El caso más emblemático tal vez sea el de Evo Morales.
Exactamente, vos ibas a Bolivia y veías en la calle indígenas y prendías el televisor, los conductores y políticos eran todos blancos. Ese es un cambio cultural muy fuerte, y me parece que debemos estar contentos por eso.
En estos momentos, ¿cómo estás viendo a la sociedad argentina?
Estamos viviendo una época complicada, con fuertes amenazas, cosas que pueden salir mal, que pueden hacer que esta precaria recuperación económica que se construyó en los últimos años tambalee, el peligro principal viene del propio gobierno que se ha boicoteado a si mismo. Sumado a eso, hay una actitud irresponsable de la oposición y de los medios. Hace poco estuvo Hugo Biolcati en el programa de Mariano Grondona y estuvieron haciendo chistes sobre si se cae el gobierno o no después de las elecciones. Eso me dio escalofríos; no se puede hacer chistes sobre eso. Cristina es Presidenta hasta que termine el mandato, el principal responsable de este clima de inestabilidad es el gobierno pero también hay gente de la oposición que no está actuando responsablemente.
En estas elecciones, lo admito, no sé a quién voy a votar.
Así como en 2001 tuvimos una baja en lo económico ¿no estamos atravesando un pico de baja en lo político?
En 2001 se dieron las dos cosas; fue el año del “que se vayan todos” y sin embargo, cuando repuntó un poquito económicamente la gente se olvidó….El tema es que para producirse este cambio, cuando se tiene un paradigma en crisis, necesitas uno alternativo; solamente con la crisis de un paradigma no producís el cambio. Ni en la coalición Cívica ni en el Pro, veo articulada una propuesta de reforma política para salir de esto.
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