Continuación del mismo asunto...

…así titulaba Alberdi algunos capítulos de Las Bases, cuando eran continuidad de uno anterior. Se lo copiamos para seguir nuestra prédica republicana, a partir de lo que pasa cada semana.o
Hay que rescatar a Alberdi porque, aunque algunas calles lo recuerdan, para las generaciones jóvenes es un desconocido. Como Madison, Hamilton y Jay autores de las notas que divulgaron en E. Unidos el valor de su naciente Constitución reunidas luego en una colección llamada El Federalista. De ahí tomó Alberdi ese modo de titular algunos capítulos y en parte, el contenido de su libro. Otros prohombres del federalismo -como Artigas y Dorrego- se nutrieron de aquella obra.
Pues bien, el tema de hoy se refiere a la importancia del P. Legislativo, en franco decaimiento. Cabe recordar que la división de poderes, pilar de la República, se genera históricamente cuando el absolutismo de los reyes cede ante los nacientes parlamentos. Una de los facultades que éstos les recortaron, era la de crear impuestos y se sintetiza así: no hay impuesto sin Ley; es el principio de legalidad. Por eso, según nuestra Constitución, sólo por Ley se crean impuestos y ésta debe tener iniciativa en Diputados, por ser quienes representan al pueblo, que en definitiva los pagará.
Muchos dirán que esto quedó en teoría, ya que en la realidad, el poder impositivo se ha concentrado en el Ejecutivo. Es cierto y hay más: el Legislativo ha perdido importancia y protagonismo. También ha bajado la calidad de nuestros legisladores: muchos son impresentables. La difusión de algunas sesiones nos exime de más comentarios y ello nos permite comparar los legisladores actuales, con los que recordaba Ramón Columba en su libro El Congreso que yo he visto. Antes, nos arrebatábamos el diario para leer enriquecedores discursos; hoy nadie sabe quiénes son nuestros legisladores. La televisión nos pone en contacto con otros parlamentos, p. ej., las cortes españolas, cuyos debates contrastan con los de nuestro degradado Congreso.
El sometimiento del Legislativo se ha consumado con la complacencia de sus miembros. Y es precisamente a partir de la restauración de ese Poder, donde debe comenzar la reconstrucción republicana. Ahí radica la importancia del tema.
RENGUERA PARLAMENTARIA
El problema comienza por el modo en que se selecciona a los legisladores. Las listas del oficialismo, en muchas provincias, se confeccionan en Olivos: así empieza a explicitarse la pérdida de independencia de ese poder (también, del federalismo). O bien en las capitales provinciales, confeccionadas entre cuatro paredes por las cúpulas partidarias, cuyo criterio de selección es la lealtad al poderoso de turno. La inteligencia, honestidad y capacidad del aspirante, lamentablemente suelen ser neutralizados por aquel requisito. Así, los partidos no cumplen su función de seleccionar los mejores, es más: pareciera que la cumplen al revés. Y terminan convertidos en corporaciones. O rindiéndose a presiones patoteriles como las de Hugo Moyano, que reclama lugares para su gente en las listas.
Pues, bien, todo esto se verá agravado por el abrupto adelanto de estas elecciones legislativas. Porque al comprimirse los plazos, difícilmente se puedan realizar con normalidad las internas partidarias –ya en crisis- y ello facilitará aún más, el predominio de las cúpulas en la conformación de listas. Pero dado que se reducirá también el tiempo que tienen los candidatos para recorrer la Provincia, contactarse con los ciudadanos y hacer conocer sus propuestas, poco es el compromiso que asumirán, justamente en momentos en que el principal reclamo ciudadano es que defiendan al federalismo y representen verdaderamente a su pueblo.
De este modo, la poca campaña que veremos, será más mediática que directa. Seguramente no alcanzaremos a conocer ni los títulos del programa legislativo, si es que lo tienen. Luego, cuando voten leyes que en lugar de corregir, perpetúen estas desnaturalizaciones, nos dirán que eso es lo que el pueblo votó y si a alguno no le gusta, que se presente a elecciones.
He ahí la Democracia sin República.
LA OPOSICIÓN: ¿SE DESPEREZA?
Del lado de la oposición, seguramente se percibirán los efectos del recorte de plazos, que busca además, dificultarles que se organicen. Pero independientemente de ello, notamos que en conjunto, se sigue perdiendo una excelente oportunidad para dar a la ciudadanía una clara señal esperanzadora. Desde esta columna, decíamos el 15 de Febrero, que la oposición -aún sin unirse- podría acordar desde ahora un programa legislativo común que nos devuelva la República: suprimir las delegaciones legislativas, superpoderes, normalizar el Consejo de la Magistratura, restablecer los órganos de control y restaurar la autonomía de las provincias. Hace una semana, igual propuesta hizo Raúl Alfonsín; también la formularon prestigiosos articulistas como Natalio Botana o Marcos Aguinis y ahora se suma Mauricio Macri, aunque con escaso eco ¿Despertará la oposición? ¿O seguirá concentrada en candidaturas, como para que en el post-kirchnerismo todo siga igual? Al decir de Alberdi, continuaremos con este asunto.
COPARTICIPACIÓN DUDOSA
La Señora ha anunciado con bombos y platillos que el 30% de las retenciones se distribuirá entre Provincias y Municipalidades, mediante un fondo federal solidario… Hummmm… Permítanos Señora, expresarle nuestras dudas: en primer lugar, que se trate realmente de un fondo, del cual nunca conoceremos su contabilidad, ni de dónde saldrán realmente sus recursos (podría ser de los 40 mil millones extrapresupuestarios, manejados sin mayor control) si es que efectivamente se llegara a distribuir algo. En segundo lugar, no suena muy “solidario”, lo que se hace con el fin de desunir y enfrentar. Finalmente, podría denominarse federal, pero ello no cuadra con el modo de crearlo: por decreto, sin consultar al Congreso ni a las Provincias y otorgado graciosamente, como una concesión principesca. Ni siquiera tiene visos de unitario; parece más bien monárquico. Sobre todo, por los cortesanos reunidos de apuro y sin conocimiento previo de qué debían aplaudir esta vez.
Hasta el Domingo. Si Dios quiere.
Este contenido no está abierto a comentarios

