Correr, una práctica antigua y saludable
El ejercicio físico del correr es un hábito saludable para niños, jóvenes, adultos y personas de la tercera edad. También es una forma de socialización, puesto que existen grupos de entrenamiento y maratones en los cuales los individuos amplían sus relaciones.Desde el punto de vista biológico y de la salud, correr se ha convertido en algo necesario en un ambiente absolutamente artificial, donde algunas de las funciones vitales del hombre quedan inactivas.No es casual, en este sentido, que el sedentarismo se haya convertido en la principal amenaza al bienestar psicofísico. La falta de ejercicio o la inactividad física están en la base de un estilo de vida que pone en entredicho su constitución.Sabemos de los trastornos de salud que trae aparejado que el organismo no se mueva. La obesidad, concretamente, se ha convertido en el problema número uno de la salud pública, por las enfermedades asociadas a ella.Cabría preguntarse, entonces, ¿puede el hombre prescindir de moverse o de trasladarse de un lugar a otro? "Bipedación", así le han llamado los antropólogos al proceso evolutivo que condujo al hombre a adquirir la capacidad de andar sobre dos extremidades y permanecer erguido sobre ellas.Desde entonces caminar, y también correr, se convirtió en su rasgo distintivo como especie. En tiempos prehistóricos, se cree que el ser humano se convirtió en una máquina de perseguir presas para comerlas.Aunque ahora los motivos para correr pueden ser distintos -por autosuperación, por placer, por una causa solidaria, para llevar un mensaje- lo cierto es que se está ante una práctica que tiene raíces tan antiguas como el origen del Homo Sapiens.El olvido de este ejercicio físico, en un contexto civilizatorio que ha minimizado la utilización de los pies, y por ende del movimiento del cuerpo, ha hecho que la ciencia se encargue de recordarnos su importancia.Se sabe que al correr se activan los mecanismos del cerebro que llevan a un estado de euforia y armonía total. El cuerpo humano no sólo posibilita este movimiento, sino que se beneficia con él. Su extinción, por lógica, lo enferma.Según los médicos, correr da placer y también contribuye a prevenir enfermedades. En este sentido, las maratones son hoy más populares y placenteras.No sólo nuestros ancestros, allá en el fondo de la historia, se mostraron diestros a la hora de correr -demostrando por lo demás lo resistente que es el hombre frente a los animales-, sino que hubo pueblos en la antigüedad que abrazaron el atletismo.Uno de esos pueblos fue el griego, quien hizo de la gimnasia una de las fuerzas educadoras clave al servicio de la formación humana. Vio por primera vez que la educación debe ser un proceso de construcción consciente.Dentro de ese concepto, la acción educativa involucraba no sólo el espíritu sino las manos y los pies. La perfección humana, creían los griegos, se logra cuando se alcanza una mente sana en un cuerpo también sano.El término maratón, de hecho, está asociado a la historia de Grecia. Concretamente a la gesta del soldado Filípides, quien en el año 490 a.C. habría muerto de fatiga tras correr 42 kilómetros desde Maratón hasta Atenas para anunciar la victoria sobre el ejército persa.Aunque hay otras versiones sobre este episodio, en honor a él se creó una competición con el nombre "maratón", que fue incluida en los juegos olímpicos de 1896 en Atenas. Desde entonces, todos los corredores son los heraldos de un fuego sagrado que no se extingue.
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