Costa Uruguay Sur: Le carnearon seis animales y lo “arruinaron”
Héctor Arellano, un pequeño productor que arrienda un campo en la zona sur de Gualeguaychú, encontró las cabezas y vísceras de cinco vaquillas y una vaca, pegado al corral donde habían sido embretados 70 animales para vacunar a primera hora.Arellano y su esposa Ángela no salen del asombro y la amargura que les produjo encontrarse el miércoles por la mañana con "cinco cabezas, tripas y restos de vaquillas y una vaca a un costado del corral", donde la noche anterior habían sido encerrados para el miércoles temprano "vacunar el rodeo-unos 70 animales- con la gente del Fucofa, pero estos reos me arruinaron".Te puede interesar: Violó una restricción de acercamiento a su ex, la golpeó y robóEl damnificado es un pequeño productor que arrienda desde hace más de una década un campo de cien hectáreas en la zona de Costa Uruguay Sur, a unos tres kilómetros de donde se encuentra la Brigada de Abigeato. Además, Arellano trabaja todos los fines de semana en el Parque Unzué con sus caballos y petisos de paseo"Le dije al vacunador que no venga, porque tenía un lío bárbaro con las vacas muertas", relató sobre los ejemplares que promediaban 300 kilos, con un rinde de 150 al gancho, y agregó: "se llevaron poco más de 800 kilos de carne y vaya a saber a dónde".Aseguró que "por hambre no mataron". "Un gaucho puede llegar a matar una vaquilla o un ternero por necesidad, como ya me pasó, pero seis es otra cosa", dijo. Los animales fueron muertos de un tiro en la cabeza y significaron una pérdida económica de entre 36 y 40 mil pesos.Ángela, la esposa de Arellano, está convencida que la gente que cometió el hecho son personas que los observaron cuando juntaron la hacienda y la encerraron, "es dejamos todo servido". Fue cuestión de elegir, apuntar, matar, despostar y cargar: "por las huellas pueden haber trasladado la carneada en un auto con un acopladito, aunque no descarto que lo hayan hecho en una camioneta", indicó Arellano.Para ingresar a la zona de corrales, a unos 300 metros del camino de Costa Uruguay Sur, rompieron la gruesa cadena de la tranquera de acceso y el hilo del boyero eléctrico. El campo está cubierto por un monte bajo y tupido, conformado por espinillos y talas, ideal para guarecerse sin ser descubierto."Tuvieron tiempo de tomar mate, mientras nosotros sacábamos la hacienda del monte con destino a los corrales y tirábamos alfalfa para alimentar la hacienda. Nos fuimos y ahí actuaron", comentó Arellano, quien está pensando seriamente en dejar la actividad luego de este severo golpe económico."Esto cansa, agota y amarga", dijo y agregó: "tengo 68 años y todos los días, junto a mi mujer, vengo a darle la ración a la hacienda y que te peguen un golpe de estos, te lleva a reflexionar y pensar. Lo que yo tengo es como los granitos de arena. Los fui criando, uno a uno, algunos guachos, y la verdad duele mucho en lo anímico, aunque no vamos a bajar los brazos", enfatizó.
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