
Durante los últimos meses, se ha visto un incremento de la población que usurpó los terrenos en la zona norte de la ciudad. Este fenómeno habría disparado un negocio inmobiliario entre los viejos y nuevos habitantes, que pagan una suma de entre 200 y 500 pesos por un poco de tierra. Carlos RieraEl Día de Gualeguaychú La situación ha cambiado en los últimos tiempos en el asentamiento ilegal que se ha montado en la zona norte de Gualeguaychú, más precisamente en Boulevard Montana y 1° de Mayo.Las casillas han aumentado en número pero no en estética. La madera costanera, el nylon, cartón y chapas son los materiales que predominan para su precaria construcción.Hace poco menos de un año atrás se contabilizaban alrededor de 50 viviendas. Hoy este número ha aumentado y se lo puede distinguir en el interior del predio. Anteriormente las casillas se ubicaban sobre el perímetro de las dos manzanas.Un vecino contó que los habitantes de este predio son de la zona, aseguró que no vienen de otros puntos de la Argentina como cree el común de las personas. "Yo nací y me crié en La Cuchilla, si bien hay gente que ha llegado de otros barrios, la mayoría es de acá", manifestó.Este es el más grande de los asentamientos que hay en Gualeguaychú, y no cuenta con servicios de ningún tipo, sus habitantes sólo poseen electricidad que ha sido bajada en forma clandestina.A pesar de las carencias, estas tierras tienen un valor para aquellos que quieran usurparlas. De acuerdo a averiguaciones que El Día pudo realizar, algunas personas que allí viven les venderían a nuevos interesados fracciones para que levanten sus casillas.La necesidad y crisis habitacional es tan grande en Gualeguaychú que algunos se animan a pagar hasta 500 pesos por un pequeño lote contra un arroyo que atraviesa todo el predio. Una persona le confió a este medio que pagó 300 pesos por una fracción de tierra."No sabemos bien a quien le pertenece este terreno, si al Obispado, Municipalidad o a la Guardería Nazareth, yo me crié por acá cerca y siempre fue un terreno fiscal", comentó el entrevistado y aseguró: "si nos quieren sacar van a tener que darnos un lugar, la gente que vive acá no tiene a donde ir". Situación complejaSin dudas que el tema de los asentamientos es un desvelo para cualquier funcionario público y así lo entiende la subsecretaria de Desarrollo Social, Alicia Ferrer, que explicó el difícil trabajo que se realiza desde la Municipalidad, sin caer en el asistencialismo ni la fomentación."Entiendo que hay veces que nada alcanza en lo social porque es una realidad, pero también es cierto que hay muchas de estas familias que están incluidas en distintos programas, como son los de salud, el bono alimentario y otros tantos", respondió ante las acusaciones de ausencia de asistencia a estas personas por parte del municipio."Cómo erradicarlos es un tema de desvelo tratado por todos los ámbitos municipales, desde la Dirección de Vivienda, Desarrollo Social, Intendencia, permanentemente se buscan recursos, no es un tema fácil, es muy complejo y no sólo abarca al municipio, a los privados también", opinó Ferrer.La funcionaria explicó que las realidades sociales que se les presentan en el área "tienen un nivel de complejidad muy grande". "Hay situaciones que han tenido soluciones habitacionales pero luego, por distintas causas personales, han abandonado el hogar y hoy terminan en un asentamiento, son complejidades involucradas con las relaciones humanas", comentó.Lo ejemplificó: "Hoy forman una pareja, resuelven el tema de vivienda y mañana por una separación vuelven a no tener un donde estar y van a un asentamiento o a otro lugar no deseado; cada caso de estos nos lleva a remontarnos en la historia de cada familia y cómo se fue constituyendo".