“Creer o no creer”: la misoginia, las religiones y el folclore místico
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Luego de "Conversaciones filosóficas", su último trabajo compartido con Julio Eduardo Gigueaux, Luis Castillo plantea - a partir de la cruel realidad de los femicidios -, el origen de la misoginia y llega a las religiones. "Creer o no creer" fue presentado anoche y estará en venta en las librerías de la ciudad. Estela Gigena El licenciado Gustavo Faigenbaum y el profesor Julio Eduardo Gigueaux presentaron anoche en el Instituto Magnasco, el nuevo libro del escritor, Luis Castillo, "Creer o no creer".Este ensayo llega luego de "Conversaciones filosóficas" y varias antologías. Quienes conocen sus libros anteriores opinan que este nuevo trabajo "es distinto", que tiene otro estilo, una forma distinta de escribir."Vengo de la narrativa de cuentos, de la novela. Esto es un ensayo y me encantó investigar, me pareció apasionante", confió Castillo en la entrevista con ElDía.El libro tiene varias secciones. La primera parte aborda la historia y la evolución de las religiones, en tanto la segunda "puede ser un poco más divertida, entretenida, hasta con recetas de cómo se hace el lavado de casas, los 'destrabes', el tarot, y la parte folclórica, que es muy fuerte", confió el escritor.- ¿Cuál fue el disparador para escribir "Creer o no Creer"? - Creo que hubo varios disparadores. Por un lado, cuando uno ve un aumento del misticismo en las redes sociales, que es el medio de comunicación más importante. Paralelamente, la manifestación de una necesidad muy grande de creer en algo y de aferrarse a creencias, ya sea desde lo religioso a lo parareligioso. Pero el desencadenante tuvo que ver con otro punto de vista del femicidio. Y la pregunta es: ¿esta estigmatización de la mujer, esta violencia hacia la mujer es nueva? Cuando me puse a leer y a investigar encuentro con que en realidad es tan vieja como la humanidad. - Como la cacería de brujas...- Hay tantas cosas que las hemos asimilado y naturalizado, y sin embargo vienen de momentos terribles de la humanidad. Vemos que es necesario remontarse a ver la historia de la misoginia, a ver el origen de las religiones... - ¿Desde Eva? - Desde Eva y antes de Eva. Vemos que la primera batalla que pierde la mujer desde el punto de vista de los dioses viene con los griegos, donde empiezan a aparecer los dioses masculinos, con toda la significación que eso tiene. Porque hasta ese momento, la diosa por excelencia es la diosa madre, la diosa de la tierra, la diosa creadora, la diosa de la fecundidad; lo que tiene que ver con dar vida y eso, naturalmente, viene bajo la forma de mujer. Pero en algún momento hace ese quiebre y eso es lo interesante. - De repente se convierte en demonio...- Pasa a ser el demonio, exactamente. Algo que investigué para hacer este ensayo fue cómo nacen las religiones. Desde el politeísmo hasta el nacimiento de las tres religiones monoteístas: el cristianismo, el judaísmo y los musulmanes, como que hay tantas cuestiones o factores en común que comparten. Y una de esas es la cuestión de la mujer o la misoginia que hay en las tres religiones; el hecho de poner toda la maldad, todo lo defectuoso, todo lo culpable en la mujer. Que no es poco. Entonces, a partir de ahí, tratando de responderme esas preguntas empecé a investigar, a echar una mirada a la historia del hombre, alejado de lo que es su relación con la religión. Nosotros tenemos el don más maravilloso que es diferenciarnos de los animales: el poder pensar, el poder crear, el poder imaginar, el poder hablar. Somos los únicos animales de la naturaleza que tenemos eso, pero como nada es gratis, también somos los únicos animales que somos conscientes de nuestra propia muerte. Entonces, nacemos sabiendo que nos vamos a morir. Cómo luchamos contra esa sensación o esa certeza de finitud es lo que nos lleva a pensar en la posibilidad de que hay algo más. No puede ser que algo tan perfecto como somos se acabe, y como dice la Biblia: 'salimos del polvo y volvemos al polvo'. Esa convivencia con lo que le llaman la angustia de la muerte o lo que sería mejor, la angustia ante la certeza de la muerte es lo que nos hace ser como somos. Y explica también lo que es desde la creencia hasta la pasión, el fanatismo, el traumatismo y todos los matices que entran dentro de eso, que en definitiva pareciera responder a algo tan simple como esto, la búsqueda de algún tipo de eternidad y no morirnos.- Tu profesión de médico terapista te acerca a diario a este planteo, a ver la muerte de cerca. A ser testigo de lo que vive una persona y sus familiares cuando están en ese momento tan difícil y que, seguramente, plantean la finitud y si hay algo más...-Sí. Desde el punto de vista biológico hay etapas: nacer, crecer, reproducirse y morir. La muerte es parte del ciclo de la vida y podría parecer hasta un contra sentido. En mi profesión, con la cercanía de la muerte uno tiene otra mirada. Especialmente cuando se trata, por ejemplo, de las terapias intensivas, en donde la pelea con la muerte es mucho más cercana y más desigual también. Ahí vienen muchos planteos éticos acerca del buen vivir y el buen morir. No voy a hablar de capacidad, pero sí de posibilidad de asumir que nos llegó la hora de morirnos. En mi experiencia, la tranquilidad que significa poder aceptar eso, cómo hacer el duelo de nuestra propia muerte. Uno ve que cuando las personas aceptan su muerte, mueren tranquilos.- En este punto la pregunta es inevitable, ¿en ese momento la gente cree más que nunca que hay algo en el más allá?- Sí, es así. Creo que es un momento realmente muy crítico y uno necesita creer... "CREER O NO CREER"Autor: Luis CastilloEditora: Editorial UCUDiseño de tapa: Fernando PicianaAuspiciado por: Diario El Día y Dirección de Cultura municipal
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