Crimen del Aljibe: Se entregó el joven condenado a 12 años
El 2 de julio de 2013 se realizó la única audiencia por el crimen de Juan Carlos Benavídez de 64 años, que fue arrojado a un viejo aljibe detrás del Agrotécnico. Andrés Amiel Mendoza de 21 años se presentó ayer voluntariamente ante el Juez para cumplir la pena.Tras la sentencia dictada por el Tribunal de la Cámara del Crimen de Gualeguay, integrado por Jorge Crespo, Javier Cadenas y Jorge Torres, el abogado defensor Raúl Jurado interpuso un Recurso de Casación que no prosperó, y tras el cambio de defensor, Alfredo Vitale y Amelia Angerosa, interpusieron un Recurso Extraordinario ante la Corte Suprema de la Nación que el Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos no concedió.Tras todo este tiempo de idas y vueltas, luego del último fallo conocido hace un mes atrás, Andrés Amiel Mendoza y por consejo de su defensor, se entregó voluntariamente ayer a la justicia para iniciar el cumplimiento de la pena de 12 años. Primero fue revisado por el médico de Tribunales, luego fue llevado a la Jefatura Departamental donde esperó su traslado a la Unidad Penal N° 2. Cambio de letradoLa defensa de Mendoza recayó en manos de Vitale para la segunda instancia apelativa y como obtuvo una negativa por parte del Superior Tribunal de Justicia, tomó la decisión de solicitar una acción de revisión de condena ante el mismo cuerpo judicial, para que revea la causa y puedan bajar la cantidad de años.Vitale señaló que "al verdadero culpable ni siquiera se ocuparon de buscarlo", en clara alusión al otro joven que se encontraba con Mendoza la noche del 28 de septiembre de 2011, coincidentemente con lo expresado por Raúl Jurado durante el juicio en Gualeguay.Fue en ese juicio donde se mencionó el nombre de Carlos Alberto Medina de 30 años, principal imputado en el hecho, que no se presentó al debate y sería el único responsable del homicidio. Incluso su pareja, una joven de apellido Suárez, habría declarado que su novio lo habría arrojado a Benavídez dentro del aljibe donde posteriormente fue encontrado. Un caso aberranteEl 5 de octubre de 2011 se constató que en un pozo de 25 metros de profundidad, situado en un terreno detrás del Instituto Agrotécnico, yacía el cuerpo de una persona que estaba siendo buscada. Pero fue recién al otro día que se lo identificó. Se trataba de Juan Carlos Benavídez, un hombre de 64 años, que residía en una precaria vivienda existente en ese mismo predio.Cuando se retiró el cuerpo del interior del viejo aljibe, presentaba varias lesiones y principalmente tenía toda su cabeza quemada, lo cual dificultó la identificación. Fue su sobrino, Carlos Casenave, a través de cicatrices de operaciones, el que lo identificó. "Sacaron basura, trapos, gomas quemadas, palos, de todo, y después sacan el cuerpo de mi tío y ver eso fue horrendo. No me dejaban sacar fotos, la Policía me lo mostró y me retiraron. Me dijeron que la mano se la había comido un perro y desde la mitad del tórax hasta la cabeza estaba todo quemado. Estaba irreconocible", contó su sobrino.Casenave relató cómo ocurrieron los hechos. "El lugar donde ellos vivían (Benavídez y otro indigente de apellido Tramontana) estaba para la venta y los dueños del terreno fueron a verlo a Tramontana y le dijeron que fuera buscándose otro lugar, y fue en ese momento donde Tramontana les dice que no tenía ningún problema pero 'miren que dentro de ese pozo hay un muerto', qué hubiera pasado si el dueño del terreno no iba; a mi tío no se lo encuentra nunca más".Fue Tramontana el que vinculó a Carlos Alberto Medina de 30 años y a su novia Jésica Suárez de ser partícipes del hecho. Según explicó Casenave: "Tramontana, Medina y Suárez tomaban vino en la choza, tipo carpa que había en el lugar, en la mañana del 28 de septiembre. Benavídez llegó de hacer una changuita tipo 11 y cuando están los cuatro llega 'el hombre del caballo' que luego se lo identifica como Andrés Mendoza"."Mendoza le da 10 pesos a Benavídez para que vaya a comprar vino pero mi tío demoró un rato y cuando vuelve lo hace con una botella de alcohol puro. Ahí empezaron las discusiones, le piden la plata, lo agarran entre los dos (Mendoza y Medina) - de acuerdo al relato de Tramontana y Suárez aclaró Casenave - y le empezaron a dar sopapos, patadas, palos en la cabeza, hasta llegaron a partirle una silla en la cabeza. Benavídez quedó desmayado mientras ellos siguieron tomando y luego le volvieron a pegar, hasta que Mendoza le da una puñalada en la yugular".Vale destacar que esto se conoció en el juicio tras los dichos de cada una de las partes en la Instrucción de la causa porque en el debate Mendoza no declaró y Medina no se presentó. Toda esta historia es en base - principalmente - a los dichos de Tramontana, que actualmente está fallecido, Suárez y el propio Medina."Tramontana decía: matálo... matálo..., lo dejan tirado y como no reaccionaba lo sientan en la silla y le echan alcohol puro en la boca para ver si reaccionaba. Como no reaccionó lo tiran al costadito, toman otro vaso de vino y ahí 'el hombre del caballo' (porque así se lo mencionaba en la causa a Mendoza) se va. Del peritaje nunca me dijeron si cuando cayó al pozo ya estaba muerto, de la autopsia nunca me dijeron nada", contó Casenave."Según el relato de Suárez, la esposa de Medina, que declaró en la Policía, se acostaron a dormir. Cuando ya estaba oscureciendo, Medina se levanta y lo arrastra al aljibe. La mandan a Jésica Suárez con una botellita a comprar gasoil, diciéndole que era para curar a los perros. Ella va. Trae el gasoil y se lo echan en la cabeza, prenden una cubierta y como no agarraba, prenden unas ramas y le queman un poco la cabeza, pero en ese momento Mendoza ya no estaba. Ahí sigue lo peor porque le quemaron la cabeza. Medina lo arrastra y ahí es donde lo tira al pozo, aparentemente muerto porque habían pasado no se cuantas horas de esto", agregó."En la autopsia que se le practicó en Oro Verde no se encontró nada. De allá vino de vuelta. Pedí que me entregaran un comprobante de cómo murió. Estaba todo quemado, todo chamuscado, el pelo y la cabeza negra. En el pozo le tiraron cubiertas, ramas, vuelven a echarle el poco gasoil que quedaba y empezó a quemarse en el fondo del pozo. Le echaron basura. Medina y Suárez salieron con un carrito a buscar bolsas de basura. Le tiraron todo arriba y se acostaron a dormir. Al otro día se levantaron como si nada", mencionó Casenave de acuerdo a lo que se ventiló en la Cámara del Crimen.
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