Cristina está feliz y desborda optimismo: ¿no estaría bueno dar una entrevista?
La distancia puso paños fríos y le trajo buenas noticias a la Presidenta. Desde Angola le avisaron que la UOM y los mercantiles llegaron a un acuerdo salarial. ¿Será por eso el baile con las mujeres angoleñas y la desopilante conferencia de prensa con Moreno de partenaire?Jorge Barroetaveña Es que los días previos al viaje al África estuvieron teñidos de preocupación para la Presidenta. A la pelea desatada entre Scioli y Mariotto en la Provincia de Buenos Aires, las declaraciones de Zaffaroni y Lorenzetti en contra de una re-reelección y las tensiones por la cotización del dólar, se sumaron las noticias de tribunales, detención de los Schoklender incluida y apartamiento del incómodo Fiscal Rívolo que buscaba probar los desaguisados del vicepresidente de la Nación.Claro, eso sin contar el insólito reclamo de un grupo de periodistas que piden que se hagan conferencias de prensa o, al menos, se los deje preguntar.Es que la Argentina está teñida de hechos extraños y paradójicos. Si las peleas entre los vices y sus jefes se han vuelto una costumbre, desde Duhalde y Menem a esta parte, la telenovela rosa entre Scioli y Mariotto amaga convertirse en un culebrón histórico. ¿Alguna vez se escuchó decir a un vice que él es un dogmático y su gobernador no? ¿O que saliera a enmendarle la plana poniendo distancia sobre una definición política como es ser candidato a presidente? "Ojo, no es que el periodista se lo preguntó, Daniel (Scioli) lo dijo solo...", deslizó sutil Mariotto consultado por Alejandro Fantino sobre el momento clave que eligió Scioli para poner a la luz sus aspiraciones. Tampoco nunca antes un vice llevaba de la mano a los intendentes para entrevistarse con la Presidenta de la Nación en Olivos ni hacía alardes de su relación directa con lo más alto del poder.Hoy, el conflicto político en Buenos Aires sólo reconoce un límite: el agujero fiscal monumental de las cuentas bonaerenses que ponen en jaque la administración Scioli y aumentan su dependencia del gobierno nacional. El mandatario necesita como el agua que le aprueben la reforma impositiva y amplíen sus posibilidades de endeudamiento, con el riesgo que la provincia se le vuelva inmanejable. Es probable que la cercanía del abismo los haya llamado a la reflexión e 'invitado' a bajar el tono a las hostilidades. Al cabo, si Buenos Aires naufraga, no habrá salvavidas para todos y ni Scioli ni Mariotto podrán quedar al margen de las esquirlas.El miércoles la Presidenta se fue tranquila para Angola. Compartió un palco con Scioli, habló bien de los chocolates y se prodigaron alguna mirada cómplice. Pero no mucho más. Poco para lo que se esperaba. Con ese background la primera mandataria quedó a merced del extraño viaje organizado por el poderoso Secretario de Comercio Guillermo Moreno. La Presidenta lució exultante en Luanda, dando una desopilante charla para vender los productos argentinos (con Moreno soplándole al oído) y prestándose generosa al baile típico de las angoleñas. En el medio quedó la triste utilización de los recursos públicos para repartir medias entre los chicos pobres, con el contexto de la batalla personal que el gobierno libra contra el Grupo Clarín y los interrogantes que abre un país de dudosa reputación. Tiene el mismo presidente desde hace tres décadas y numerosas denuncias de corrupción pública y violaciones a los derechos humanos. Claro que eso, a la hora de hacer negocios, no cuenta demasiado. Y a la Argentina tampoco parece importarle.Pero lejos de estas tierras la Presidenta recibió la mejor noticia económica de los últimos días: el acuerdo salarial al que llegaron la UOM y los mercantiles, dos gremios que marcan la pauta para el resto. En un escenario conflictivo, de alta volatilidad gremial, la necesidad de cerrar estas negociaciones se había vuelto imperiosa. Tan lejos había llegado la puja que estaba condicionado la candidatura de Antonio Caló para desplazar a Moyano de la CGT. El gobierno, apoyo de por medio, esperaba una actitud más 'colaboradora' del metalúrgico y no tantas vueltas para negociar. Pero Caló es discípulo de Lorenzo Miguel y se hizo al lado de él. Conoce y maneja los tiempos de las negociaciones salariales y sabe también que 'el horno no está para bollos' en el ámbito salarial. Las presiones para obtener aumentos son directamente proporcionales a los índices inflacionarios. No los del INDEC por supuesto. Y tampoco quiere, en la puja con Moyano, dejarle servida esa bandera al camionero.El dólar, su cotización y los controles, la disminución de la coparticipación que se envía a las provincias y el desaceleramiento de la actividad económica son los otros datos que deja el escenario. La desesperación oficial por frenar la venta de dólares hace sospechar un problema mayor del que realmente hay. Si un bien escasea, aumenta su valor, es una verdad obvia que cualquier economista maneja. Y el Banco Central conserva 47.000 mil millones de dólares de libre disponibilidad. Sin contar con los precios internacionales de la soja que le siguen asegurando al gobierno un flujo de divisas notable. Es incomprensible entonces la histeria oficial que envuelve a la cotización del dólar y el corralito cambiario que se impuso.En la balanza, deberían pesar más los números de una inflación que no da señales de enfriamiento y la disminución de la actividad económica, en comparación con el 2011. Si la economía se enfría, es dable esperar que también los precios bajen la temperatura. Pero si el consumo cede y los precios siguen subiendo, la luz roja se habrá encendido. La cara feliz de la Presidenta en Angola indica que nada de esto debe preocupar. Aunque sería bueno poder preguntarle en que basa su optimismo. Digo, para que todos nos quedemos tranquilos. ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
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