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Crítica de la Rural: "Están más atentos a lo que pasa en Tribunales que en nuestros campos"

Los productores agropecuarios aguardan con ansiedad el fallo de la justicia local, más precisamente del Dr. Arturo Dumón, integrante del Tribunal de Juicios y Apelaciones de Gualeguaychú. Una vez más se trata de un hecho relacionado con el abigeato en el que está involucrado una persona que se profugó de la justicia por más de diez años.

Por Fabián Miró

Desde la Sociedad Rural señalaron que “están más atentos a lo que pasa en Tribunales que en nuestros propios campos”Los productores agropecuarios aguardan con ansiedad el fallo de la justicia local, más precisamente del Dr. Arturo Dumón, integrante del Tribunal de Juicios y Apelaciones de Gualeguaychú. Una vez más se trata de un hecho relacionado de un hecho de abigeato en el que está involucrado una persona que se profugó de la justicia por más de diez años.

Desde la Rural señalaron que “ Se trata puntualmente de un veredicto que tendrá lugar el próximo viernes en relación a un delito de abigeato que ha tenido ribetes muy particulares y que ha desatado la molestia de todo el abanico productivo de la región”.

“Este viernes se escuchará el veredicto de un caso que tiene aspectos insólitos y que podría ser parte de una serie de Netflix. El principal imputado -junto a otros tres- de un delito de abigeato realizado en la zona de Sarandí durante este año, ha permanecido en libertad durante el juicio a pesar del pedido de la Fiscalía, con argumentos que mezclan la impotencia y la risa”, señalaron desde la Sociedad Rural Gualeguaychú (SRG).

Los dirigentes agregaron que “la comunidad debe saber que el imputado del que hablamos fue condenado tiempo atrás por otros delitos, pero nunca cumplió la condena de 10 años porque se mantuvo prófugo. O sea, no estuvo preso porque escapó, pero luego de pasar el período que debió estar tras las rejas, apareció nuevamente como si nada. Ante semejante antecedente, la fiscal Martina Cedrés solicitó que atraviese el juicio detenido ante un claro riesgo de fuga como su historial lo remarca. Pero increíblemente, el Juez Dumón no hizo lugar al pedido, entendiendo que estuvo escondido por impericia del Estado para encontrarlo. Realmente, es el mundo del revés”, criticaron.

Desde la SRG instaron a aplicar el sentido común: “¿Si anteriormente se escondió 10 años para no cumplir su condena, qué garantiza que si es condenado esta vez no haga lo mismo?, preguntaron. No obstante, y más allá de las pruebas que obran en su contra, que se lo condene es una posibilidad, pero no una certeza.

Ante ello, desde la entidad gremial aseguraron que “por estas horas los productores estamos más atentos a los Tribunales que a nuestros propios campos. Estamos cansados de la puerta giratoria para los delincuentes que vienen haciendo estragos en las zonas rurales. Pareciera que los pobladores del campo y los productores somos ciudadanos de segunda para algunos sectores de la Justicia”, lamentaron.

“Resulta harto necesario -continuaron- que el Poder Judicial se comprometa con una modalidad delictiva que hace estragos y que al día de hoy no cuenta con muchos casos de condena que sirvan de efecto disuasorio. Los delitos contra la propiedad rural transmiten una sensación de inseguridad y desamparo, ya que los productores ven que muchas veces los delincuentes son detenidos y liberados un par de horas después, sin consecuencias judiciales”, recordaron.

Desde la entidad gremial reconocieron que “hay un compromiso y un esfuerzo enorme en brigadas como la de Gualeguaychú. Pero eso necesita siempre respaldo de la Justicia, porque al no tenerlo genera un efecto negativo destructivo porque repercute en la moral de los efectivos; provoca un estado de indefensión en el productor; anima a otros delincuentes y es un pésimo mensaje para la sociedad”, advirtieron.

Por último, puntualizaron que “como ya lo hemos dicho en otras oportunidades, resulta necesario ponerle traba a la puerta giratoria de la justicia. Estamos cansados de todo esto. Asimismo, venimos estando atentos a otros casos que han tenido lugar en la zona y que también esperan resoluciones judiciales. Hemos decidido no callar más y reclamar a viva voz que los delitos contra el campo tengan la misma importancia para la Justicia que los cometidos en la ciudad”, finalizaron desde la SRG.

Hasta aquí el comunicado de la Rural que tiene sus razones de ser, dado que los productores experimentan en carne propia el sentirse “ciudadanos de segunda, Kelpers en su propio país”. Ni hablar de la policía rural, Brigada de Abigeato, como se la quiera denominar, los funcionarios que circulan por diversa geografía del departamento vestidos con un uniforme camuflado marrón que se mimetiza con la geografía.

Los mismos que pasan largas noches sin dormir tratando de atrapar infraganti a quienes perpetran delitos en la inmensidad de la ruralidad, arriesgando sus vidas, cumpliendo más horas de las que deberían, agazapados en pajonales, entre los espinillos, apostados en lo frío de la madrugada en un camino vecinal, siguiendo huellas.

En fin, jornadas que se sabe cuando comienzan y no cuando terminan, pero parece- todo así lo indica- que la justicia- o al menos parte de ella- tiene más contemplaciones y se amparan en resoluciones garantistas que impuso la doctrina Zaffaroni, lo peor que le pudo pasar a la Justicia Argentina, para liberar a quien no tiene miramientos en tirar abajo en pocos minutos el esfuerzo de años de chacareros que invierten, dinero, tiempo, trabajo, el sudor de su frente para que gente sin escrúpulos y con una impunidad que asombra, entren al campo, arreen los animales, casi siempre al Paso del Tala en la zona, y los carneen cuando no lo hacen en el propio campo.

Carne que no se sabe en que estado se encuentra y que luego es comercializada en el mercado negro. Si bien no lo dicen, el malestar en la fuerza es muy grande, porque no alcanzan a terminar con los papeles de un operativo que las personas involucradas en el mismo pasan y se le ríen en la cara”.

En cuanto a los campesinos, aquellos que tienen hacienda en cercanías de la ciudad, o en establecimientos aledaños a la ruta, todas las noches tienen que encerrar la hacienda en corrales montados, pegados a donde vive el encargado o el mismo productor con una escopeta a mano.

Sí, temerosos de que le roben lo que tienen, muchos montan guardia. Esta es una realidad que pocos quieren ver. Quizás porque los votos en el campo son muy pocos o porque esta gestión de gobierno tomó al sector como enemigo preferido”.

Otros dejaron de vivir en el campo por consejos de la propia familia que le pidió que “trabaje en el establecimiento en horas del día y que regrese entrada la tarde. Se puede vivir así. Indudablemente que no.

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