Críticas de Majul al Servicio Penitenciario
En la defensa a un agente de la administración provincial que realiza el marco de una tarea profesional, el ex senador Julio Majul se preguntó si el Servicio Penitenciario provincial "se vio impactado en algo por el régimen democrático, o se sigue rigiendo por los criterios prusianos y fascistas que rigieran, con breves mejorías, entre 1962 y 1983".AIM accedió a las 16 carillas de la apelación ante el Poder Ejecutivo provincial redactadas por el letrado gualeguaychuense, y observó ejemplos concretos de lo que manifestó ex legislador al señalar que el caso, "de incuestionables características discriminatorias y persecutorias, desnuda una mentalidad directriz reñida con los principios democráticos, o al menos eso aparenta".El tema está en la órbita del Poder Ejecutivo provincial, última instancia administrativa, pero aún puede seguirse en sede judicial, o recurrir al Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi), dadas las características de la cuestión.Cabe destacar que más que un caso aislado, Majul recurrió al Ejecutivo para denunciar "una mentalidad no adaptada a las reglas democráticas del Servicio Penitenciario provincial, algo digno de un análisis serio ante quien corresponda".Como abogado representante de un agente penitenciario, Majul presentó un recurso ante el Poder Ejecutivo Provincial contra la resolución del titular de la dirección de la Dgsper, denegatorio de la apelación planteada en el marco del expediente UP2 365/10 de ese organismo, para insistir en que se reintegre al empleado a sus tareas como enfermero.El ex legislador explicó al gobernador, Sergio Urribarri, que "en el marco del artículo 62 y las concesiones de la ley 7060, vengo a interponer recurso de última instancia, que seguramente tramite ante el ministerio de Gobierno, para que se repare una situación de injusticia y de actitudes claramente discriminatorias y agraviantes para con mi mandante, por parte de las autoridades del Servicio Penitenciario"."Tan graves, reiteradas y duraderas en el tiempo han sido las actitudes discriminatorias y agraviantes" contra el agente "que no cabe sino suponer que ellas obedezcan a intimidar a cualquier otro agente, para que no imite la conducta de mi mandante".Advirtió que el empleado "no solamente tiene una conducta intachable, llegando siempre temprano a cumplir sus tareas, cumplirlas al máximo de su responsabilidad, sino que hace cuatro años que no se le concede licencia anual, que es obligatorio otorgar por cierto, y tiene como única 'contra' un concepto de justicia y de responsabilidad que lo lleva a comentar las actitudes reñidas con la ética y hasta la legalidad que comete personal del Servicio. Comentarios realizados dentro de la Unidad, por ejemplo, pero que sumado a su condición de agente penitenciario modelo, hacen que para muchas autoridades sea insoportable la convivencia con alguien que no se roba nada de la Unidad, que cumple todas sus tareas y que además marca las actitudes ilegales y antiéticas, cuando se cometen".El abogado no encuentra otra explicación para la persecución a la que es sometido su mandante. "Es hora de preguntarnos si el régimen democrático, que hace más de un cuarto de siglo vivimos los argentinos, impactó en algo al Servicio Penitenciario, o si éste se sigue rigiendo por los códigos de origen prusiano y fascista que rigieran, con alternativas mejores breves, entre 1962 y 1983. Este caso, de incuestionables características discriminatorias y persecutorias, desnuda una mentalidad directriz reñida con los principios democráticos, al menos en apariencia".Y señaló: "espero que la dirección General pueda aportar elementos que desvirtúen lo que parece la única explicación para la discriminación y persecución constantes en la vida de mi mandante en el Servicio Penitenciario". ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
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