Cuando el objetivo es enseñar a jugar limpio en la vida
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Lejos de los preconceptos, los proyectos de este tipo se esfuerzan por encontrar un equilibrio entre los contenidos académicos y el desarrollo físico de los chicos; la idea es aplicar los valores del deporte a la educación tradicional. Florencia Carbone Ante todo son escuelas. Y lo primero que se encargan de hacer es derribar el difundido mito que indica: si no querés (¿o podés?) estudiar mucho, andá a un colegio con orientación deportiva. Ahí lo único que importa es la actividad física.¡Falso señores padres (y potenciales alumnos)! Al menos es lo que aseguran quienes trabajan en dos de los principales proyectos del rubro en la Argentina: la Escuela de Niños Deportistas, en Córdoba, y el Instituto River Plate, en la Capital Federal."Trabajamos sobre tres ejes centrales: juego limpio, vida sana y liderazgo por la paz", dice Gonzalo Ferreyra desde el Centro Educativo San Miguel, que funciona en el predio del Club Universitario de Córdoba, entre canchas de fútbol, rugby, básquet, hockey, tenis y piletas.Ferreyra es el coordinador de Deportes del Primario del colegio que se fundó hace 11 años y que en la actualidad tiene alrededor de 350 alumnos en ese nivel (además funcionan Nivel Inicial, Secundario y un Terciario en el que se puede estudiar el Profesorado de Educación Física)."Se enfatizan los valores, el acompañamiento al niño y su familia. Por ejemplo, en esta escuela los docentes no se adhieren a los paros", cuenta Ferreyra antes de explicar que los valores deportivos "trascienden al deporte"."La idea es jugar limpio en todos los ámbitos: desde el aula al comedor, mejorar y adaptarse a las posibilidades de hacer de cada uno. Algo parecido ocurre con el concepto de vida sana, que va más allá de la alimentación. Si bien esta es una escuela que tiene mucha carga de actividad física y por lo tanto es necesaria una alimentación acorde, nuestro objetivo es predisponer a los chicos para la vida sana, y como somos un todo, el costado emocional es muy importante. Es fundamental que aprendan a expresarse, a decir qué les pasa y qué sienten. Eso también es parte de tener una vida sana. Poder poner los enojos y el llanto en palabras", relata a Convivimos.Los detalles están cuidados al máximo. "La cuestión postural es otro aspecto muy presente e importante por eso los bancos, por ejemplo, son diferentes según las edades y están adaptados al tamaño de los chicos", agrega.La escuela cumple con la currícula oficial por las mañanas -además de natación- y por la tarde desarrolla su currícula propia. "Hay teatro, inglés y, por supuesto, deportes"."Más allá del nombre y de nuestra orientación, ante todo somos una escuela y hacemos mucho hincapié en la importancia de los contenidos académicos. Nuestros maestros y profesores se capacitan permanentemente", dice.Ferreyra relata orgulloso que en mayo de 2004 el Ministerio de Educación de Córdoba declaró por resolución, "conforme lo solicitado por la Escuela de Niños Deportistas y el Instituto San Miguel", el 30 de junio como "Día de Juego Limpio" y que desde entonces, en esa fecha, en todos los centros educativos de la provincia se desarrollan actividades lúdicas y deportivas que promuevan el "Juego Limpio"."¿Prometes respetar las reglas y demostrar con tus comportamientos éticos el espíritu del juego limpio? ¡Sí prometo!", resuena ese día también, cuando los chicos sellan públicamente el compromiso. Marco MonumentalDar clases con el estadio en el que la Argentina salió campeón del mundo en 1978 a un costado es cosa de todos los días, al menos para los chicos que son alumnos de la escuela de River.Marcela Stronati y Gilda Sánchez, directora y vicedirectora del Instituto primario de River Plate cuentan que la escuela se abrió en 1982 y que, casi al revés de lo que ocurre habitualmente, arrancó por el secundario."La idea era brindar educación a los chicos que venían a probar suerte en las inferiores (de fútbol). Diez años después decidieron expandirlo al primario y al ciclo inicial y hubo una gran demanda. En 1997 ya había dos divisiones por curso. Hoy el Primario tiene 412 chicos (si se suman el Nivel Inicial -desde 45 días-, y el Secundario, alrededor de 1100 chicos van diariamente a la escuela del barrio de Nuñez que también tiene Nivel Terciario)."Es una escuela abierta, dinámica, contenedora, que rompe con la estructura edilicia de la escuela tradicional y que requiere de alumnos con mucha autonomía y manejo del cuerpo ya que se trasladan de una punta a la otra del club y alternan actividades académicas en el aula con la parte deportiva", responden cuando se les pide que describan las principales características del proyecto.Luego explican que el gran desafío pedagógico es lograr que los chicos aprendan a convivir de modo armonioso entre dos mundos: el de la escuela (un ambiente claramente normativo y estructurado) y el del club (donde si bien hay normas muy claras de convivencia, hay mayor libertad)."Esta es una escuela que abraza a un club. Buena parte de las aulas dan al campo de juego (la cancha de fútbol). La idea es tomar características propias de cualquier deportista como la perseverancia y el esfuerzo, el compromiso con las metas y el trabajo en equipo y aplicar esos conceptos de modo integral a la enseñanza", describen Stronati y Sánchez.Al igual que en el caso de la escuela cordobesa, los chicos llegan a las 8 y se quedan hasta las 16.30. "Por la mañana la mayor parte de la jornada es curricular. Almuerzan en la escuela y tienen deportes, inglés e informática", comentan antes de aclarar que también la elección de los deportes que se practican busca cumplir con cierto equilibrio: hay deportes individuales y colectivos, algunos que practican nenas y nenes por separado y otros que comparten. Además de Educación Física como materia, tienen natación, volley, cestoball, gimnasia deportiva, jockey, handball, básquet y fútbol.Daniel Rau, coordinador del Departamento de Educación Física y Deportes del Instituto explica que lo que quieren es aplicar en el Primario el concepto de "iniciación deportiva" para que los chicos conozcan y prueben diferentes deportes. Luego, en el Secundario, los alumnos podrán elegir qué deportes practicar.Y señala otro aspecto complementario del proyecto educativo: la extensión de la vida social en el club. "Buena parte de los chicos de la escuela terminan a las 16.30, meriendan en el bar del club y se quedan a practicar alguno de los 37 deportes federados. Lo fundamental es generar constancia y el hábito de la práctica diaria de deporte para que tengan una mejor calidad de vida".Queda en claro que en ninguno de los dos casos el objetivo es generar nuevos "Messis o Meolans", sino poner en marcha lo que ellos mismos definen como "la educación del siglo XXI" donde equilibrio y armonía parecen ser las dos palabras clave.Junto con todos los beneficios -que no es necesario enumerar-, el avance tecnológico tuvo algunos efectos nocivos en las nuevas generaciones como el aumento del sedentarismo.Escuelas con esta impronta apuntan a revertir ese fenómeno buscando aplicar las premisas y beneficios del deporte en la educación tradicional, lograr que cada uno se preocupe por superarse a sí mismo con perseverancia y esfuerzo, y a alcanzar sus propios logros pero teniendo en cuenta las necesidades del "equipo".En definitiva, que los chicos aprendan a jugar limpio en la vida. En primera personaRosana Gasparín (arquitecta), mamá de Ceferino (9 años), alumno de 4° grado del Instituto de River, responde de inmediato y sin dudar cuando se le pregunta por qué eligió para su hijo un modelo educativo con orientación deportiva."Somos parte de un todo, una sumatoria de potenciales que hace que el sistema funcione. Desde el deporte y el hacer se genera un hábito. No es lo mismo dictar cuál debería ser la disciplina que experimentarlo con el cuerpo. Creo que es fundamental que todo lo que tiene que ver con el trabajo en equipo, las normas, las reglas de juego y las estrategias típicas de cualquier deporte se trasladen a la sociedad. Así las cosas funcionarían mucho mejor".-¿Quedan relegados en ese esquema los contenidos académicos?-Esto es como la vida: para que sea sana uno tiene que buscar siempre el equilibrio entre la salud física y mental. Acá pasa lo mismo, hay un cuidado equilibrio entre lo académico y el deporte. Pedagógicamente se integran los dos aspectos. Lo bueno es que son valores que los chicos absorben de modo natural desde pequeños.Otro aspecto que destaca es que lejos de estimular la competencia desde el individualismo, se trabaja mucho la idea de que cada uno debe dar lo mejor de sí mismo en función de un equipo. *Publicada en Revista Convivimos, de Tarjeta Naranaja.
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