Ciudad | Gualeguaychú

"Cuando hablo de la comunidad organizada siempre pongo de ejemplo a Gualeguaychú"

José María Di Paola es uno de los curas villeros con más visibilidad pública en los últimos años, y una persona con sobrada autoridad para hablar de la pobreza. Su oposición a la ley que despenalizó el aborto. La crisis como posibilidad de crecimiento comunitario. Y el elogio a la "comunidad organizada" que a través del Hogar de Cristo se empezó a construir en Gualeguaychú.

Luciano Peralta

“Mirá… yo voy a brindar por la comunidad. Por una comunidad que durante la pandemia se puso al servicio de los demás. Se ha fortalecido el espíritu de servicio, eso es lo más importante para nosotros”, contesta José María “Pepe” Di Paola al ser consultado por el motivo del brindis de año nuevo.

El Padre Pepe ha sido noticia en estas últimas semanas debido a su rechazo al proyecto que en la madrugada del miércoles se convirtió en ley y garantiza, por parte de la salud pública, la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE). Pero, por supuesto, su obra trasciende largamente la discusión coyuntural.

Di Paola es referente de los curas villeros -ese espacio dentro de la Iglesia Católica que nació en los 60 y reivindica el Evangelio desde el ejemplo-, y ya hace un buen tiempo, coordinador de la Comisión Nacional de la Pastoral de Adicciones y Drogadependencia. Conoce bien Gualeguaychú porque en la ciudad hace ocho años funciona el “Hogar de Cristo Nazareth”, un centro barrial para la contención de personas en estado de vulnerabilidad y consumo problemático. Este dispositivo es parte de una obra mucho más grande, impulsada, justamente, por el cura “cercano al Papa Francisco”, como se lo suele presentar.

"Voy a brindar por la comunidad. Por una comunidad que durante la pandemia se puso al servicio de los demás. Se ha fortalecido el espíritu de servicio, eso es lo más importante para nosotros"

Pepe es un convencido que “de la pandemia se sale fortalecido” y, más allá del deseo, justifica esa afirmación desde su propia experiencia: “Nos pasó en 2001, cunado era párroco en la Villa 21. Unas de las cosas que nació de esa crisis y se puede poner como ejemplo es el Hogar de Cristo. Porque en 2003 empezamos a trabajar hasta concretar el proyecto en 2008. Cuando una comunidad vive un momento difícil, pero lo vive en esta forma positiva de poner lo mejor de uno, se fortalece en su compromiso, en los lazos que va tendiendo y también en la creatividad para ayudar al otro”.

-El año termina con una pobreza del 50 por ciento ¿cómo se revierte eso?

-El dato que nosotros miramos de la pobreza es la falta de trabajo, que es lo que va quebrando la vida de las personas, de la familia, de un barrio. Y acá, en el conurbano, se nota en la pérdida de la changa. Por eso creo que una tarea importante será ver de qué manera se vuelve a generar trabajo, de qué manera se vuelve a dar posibilidades a las personas para que se puedan capacitar y así organizarse mejor la vida.

-¿Qué evaluación hacés de la política en este año?

-En líneas generales, se ha trabajado para ayudar a la gente, sobre todo en lo relacionado a la alimentación. Eso fue lo primero que salió y en lo que nos pusimos a trabajar nosotros también con nuestras capillas convertidas en comedores, con los chicos del Hogar de Cristo llevando alimentos, sirviendo a los demás. Pero faltan otros puntos, que tienen que ver con la educación, con muchos chicos, jóvenes especialmente, que tuvieron mucho tiempo desocupado, a ellos no les ha ido bien en este tiempo. Me parece que, más allá de lo sanitario, faltó una mirada más social. Una mesa en la que se discuta lo que significa que un adolescente que vive en una villa se quede sin escuela, sin club, sin capilla, sin nada. Eso le faltó a la política.

-Una larga deuda esta de generar trabajo…

-Sí, hay que generar trabajo y recuperar el sentido más propio de nuestra cultura y tradición popular. Ya lo vemos estos días con la votación, en medio de una pandemia, de un tema (el aborto) que no tiene nada que ver. Cuando en nuestro barrio, después de Navidad, mataron a dos pibes en menos de dos días, y no pasó nada. Algunos políticos están en otra cosa. Y la política, la que define realmente, no está enfocada en las cosas que necesita la gente. Pero es un tema que no pasa por un partido u otro, sino por recuperar el valor de la vida, que no se reduce al tema del aborto, sino que tiene que ver con poder vivir con trabajo, con educación, con el cuidado de los ancianos…

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-¿Creés que la discusión del aborto podía esperar?

-Son proyectos contrarios a la patria. Esto de que el Fondo Monetario Internacional decida cuándo tenemos que hablar las cosas nos pone en el lugar de una colonia, más que en el de una nación independiente. A mí me tocó ir hablar a la Cámara de Diputados en 2018 y dije lo mismo, sólo que ahora le agregué lo inoportuno que es discutirlo en medio de una pandemia. Cuando dije que el FMI es aborto estaba diciendo que son políticas, las de población, que todos los organismos de crédito les piden a aquellos países a los que les prestan. En ese momento se tomó un poco a la chacota… Pero están los informes de (Robert) McNamara y los informes de (Henry) Kissinger, con quien Perón discute en su propio gobierno. Negar esta vinculación, sobre todo cuando la discusión en el Congreso coincide con las visitas del FMI al país, es realmente llamativo. No estoy es desacuerdo en charlar el aborto, pero hagámoslo después. Las vacunas recién están empezando a llegar, se habla de rebrotes, hay un camino largo por recorrer aún. Hay otras prioridades.

"Cuando dije que el FMI es aborto estaba diciendo que son políticas, las de población, que todos los organismos de crédito les piden a aquellos países a los que les prestan"

-¿Cómo están los Hogares de Cristo?

- El Hogar de Cristo tiene un lema, una convicción, que es esto de recibir la vida como viene. Y durante la pandemia, cuando uno hacía un recorrido veía como estaban activados, dando de comer, llevando mantas, ayudando. Creo que se han fortalecido mucho, también. La comunidad organizada puede vivir momentos duros, pero si lo hace así, de forma comunitaria, con esa espiritualidad, va a salir fortalecida. En Gualeguaychú se ha llevado esa espiritualidad del Hogar de Cristo a muchos campos, se ha podido trabajar con el Municipio, el intendente le ha dado un lugar porque entendió la lógica.

Cuando en algunas charlas hablo de la comunidad organizada -en 1949 se publicó con ese título el libro más preciado de Juan Domingo Perón- siempre pongo de ejemplo a Gualeguaychú. La comunidad organizada significa el Estado más cercano, en este caso el Municipio, trabajando con las organizaciones del pueblo, en este caso el Hogar de Cristo. Cuando interactúan hacen algo maravilloso en el lugar en el que están.

-El problema es que no hay, ni hubo nunca, políticas de Estado respecto a las adicciones ¿coincidís?

-Sin dudas. El Estado tiene un lugar protagónico en todo esto, y cuando se vincula con las organizaciones es transformador. Pero la salud pública no se hace cargo, y esto no es de ahora. Cuando le pedimos al presidente Macri que declare la Emergencia en Adicciones lo hizo, pero creó algunos CAPS (Centro de Atención Primaria de la Salud) y no se avanzó más en el tema, porque no les importa, más allá de que hay funcionarios a los que sí les importa, pero no alcanza. Vemos que el problema se va minimizando, como que se quiere ocultar algo que realmente existe en el país y es grave.

"En Gualeguaychú se ha llevado esa espiritualidad del Hogar de Cristo a muchos campos, se ha podido trabajar con el Municipio, el intendente le ha dado un lugar porque entendió la lógica"

-¿Qué mensajes darías para el año que comienza?

-Tenemos que fortalecer el espíritu comunitario, tenemos que pensar en el otro. Y pensar en el otro significa buscar el bien para la persona que tengo al lado, frente al individualismo que vemos que reina en los planteos que muchas veces se dan en la sociedad argentina. Esa sería una buena forma de comenzar el año nuevo.

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