Cuando la recaudación impide luchar contra la intoxicación por agroquímicos
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Son muchos los enfermos terminales por contaminación de agrotóxicos en Entre Ríos. ElDía entrevistó al autor de "Envenenados", quien relevó la grave situación ambiental que no forma parte de la agenda urgente de los gobiernos. Mientras, siguen sumándose casos irreversibles. Estela Gigena Los casos y las muertes por acción de los agroquímicos no es tapa de los diarios de tirada nacional. Sí lo han sido en diario ElDía desde hace años. Por ejemplo, cuando este matutino dio a conocer la historia - en 2007 -, de los hermanitos Portillo, muertos. Vivían en Costa Las Masitas, cerca de Gilbert, al lado de un arroyo donde los fumigadores lavaban y abandonaban los envases de agrotóxicos. Esa fue una historia sin final, porque en los certificados de defunción aparecen causales de muerte, pero no orígenes del mal.Y luego ElDía puso la atención en la directora de la escuela Bartolito Mitre, acá, en Gualeguaychú, que pudo demostrar, luego de un lamentable episodio de fumigación frente a su escuela en plena clase, que la habían envenenado. Lleva en su sangre, de por vida, las irreversibles consecuencias de tamaña acción criminal.NO HAY MARCHAS CONTRA AGROQUÍMICOSEn Gualeguaychú se organizaron multitudinarias marchas contra la pastera Botnia,-luego UPM- de la República Oriental del Uruguay. Recientemente, contra la construcción de los males que podría causar un barrio náutico sobre el río Gualeguaychú.Pero la movida ambiental nunca se levantó contra los agroquímicos. Nunca Estela Lemes ni alguno de los enfermos de cáncer fue protagonista ni bandera de los ambientalistas locales por la lucha contra los agroquímicos. Nunca en esta ciudad, que se instaló en la vidriera del mundo - con Evangelina Carrozzo de la mano de Greenpeace- por su lucha ambientalista, se realizó una marcha contra los agroquímicos, a pesar de que es harto sabido que muchos de los casos de cáncer son resultado de su venenosa acción.Pero Estela Lemes es, sin querer, una de las protagonistas del libro "Envenenados", del escritor, investigador y periodista, Patricio Eliesegui. Hace unos días fue invitada por el autor a llevar su testimonio a la Cámara de Diputados de la Nación.Estela lleva en la sangre la maldita marca de la fumigación con agroquímicos: una atrofia muscular. "Tengo una historia clínica que me la hizo el doctor San Filippo. Pasa que va avanzando con el tiempo, si no hago la rehabilitación correcta es probable que siga, que avance. Estoy tomando una medicación para fortalecer las paredes neuronales, lo que afecta la parte muscular", recordó en diálogo con ElDía.En enero pasado, después de varios estudios, le informaron que tenía 1.8 de glifosato en el cuerpo por la fumigación ilegal de un campo lindero a la escuela en horas laborales. Está realizando un tratamiento médico en el Centro de Neurología y Recuperación Psicofísica (Cener) de Galarza. "Tengo un problema neurológico a causa del insecticida que me encontraron en la sangre por la aplicación del 2012. Estoy en tratamiento médico, y además de la medicación tengo que hacer kinesiología", contó.Hace un mes inició la demanda al Consejo General de Educación de Entre Ríos, a la ART, al dueño del campo donde se fumigaba y al aplicador del producto tóxico.INVESTIGAR PARA COMUNICAREliesegui es bonaerense, y entrevistado por ElDía contó que hace unos años empezó a notar que había "un patrón que se repetía, que se multiplicaba en muchos territorios, relacionado a denuncias vinculadas a la contaminación con agroquímicos".A partir de ahí comenzó su investigación y a tomar contacto con los trabajos científicos que había al respecto. "Es lo que me interesaba, más que nada por una curiosidad personal. No pensaba hacer un libro o algo así. A partir de eso fue el contacto con los médicos, con las personas que están con la problemática. Finalmente llego a las víctimas y termina de cerrar todo el contenido que se transformó en el libro. No fue con la intención manifiesta de trabajar un material así, por la cantidad por la abrumadora de la evidencia".ENVENENADOS"Envenenados" es una investigación periodística acerca de los efectos más nefastos del uso de agroquímicos en la Argentina. Se basa en los testimonios de Fabián Tomasi, Sofía Gatica, Estela Lemes, Jeremías Chauque y Ailén Peralta, entre otros. Pero también cita a Monsanto, Syngenta, Bayer, Nidera, BASF, Du- Pont, Atanor y Dow, las empresas.Quizás el caso más duro es el del basavilbense, Fabián Tomasi, quien relata allí: "Tengo una hija de 18 años, Nadia. En el 2006 empecé a trabajar en una empresa de acá, Basavilbaso, que se llama Molina & Cia. SRL., y se dedica a fumigar. Entré a trabajar como apoyo terrestre, o sea que era el encargado de cargar los aviones fumigadores y de llevar la gente del campo hasta los productos que se echaban, que estaban al costado de una pista improvisada en el medio de los lotes. Una vez ahí, destapaba los bidones y el piloto dividía la cantidad de producto que iba a echar por vuelo. Esto último no estaba basado en una cuestión de medida exacta, sino que el criterio pasaba por la efectividad del producto. El dueño decía "Echa todo, que no sobre nada, porque con lo que me costó... más vale que sea efectivo". Con lo erróneo de pensar que echando más se logra más efectividad. En Molina & Cia. SRL trabajé en dos etapas. En la primera, estaba el dueño de la empresa, que fallece de cáncer a raíz del trabajo que hacíamos..."."... Un día, el doctor Lescano me dice que me saque la remera que llevaba puesta, que había algo raro. Ahí nota que me estaba secando. Tengo el cuerpo seco de la cintura para arriba. Casi no tengo ningún músculo, sólo piel y huesos. Cuando empecé a trabajar pesaba 80 kilos. En este primer semestre de 2013, peso 58. Lescano me deriva a Puiggari, también en Entre Ríos, donde me hace atender con un doctor holandés, Bernhardt. Ahí ese otro doctor, un toxicólogo, dice que lo mío es precisamente una intoxicación por agroquímicos. En Puíggari me detectan disminución de la capacidad pulmonar. Mucho tiempo después, cuando logré jubilarme por incapacidad en el PAMI, los veinte médicos que me revisaron para ese trámite me decretaron polineuropatía tóxica y enfermedad del zapatero, entre otros problemas. Hoy subsisto porque pude jubilarme por incapacidad. En Molina & Cia. SRL trabajé en negro y sin ninguna protección. Me jubilé gracias a mis trabajos anteriores. De mis compañeros de trabajo en la empresa de fumigaciones, uno hoy tiene el mismo problema que yo para tragar. Y otro quedó estéril. En el 2007 ya no podía caminar por las lastimaduras en mis pies y sólo podía dormir sentado en una silla..."."Molina & Cia. SRL sigue funcionando, aunque se fue de Basavilbaso por todo esto. La empresa se compró un campo entre Basavilbaso y la ciudad de Gilbert. Hoy hacen soja y todo lo que se les cruce. Fumigan, fertilizan, todo con equipos terrestres y aéreos"."ENFERMOS DE CÁNCER"Eliesegui confió a ElDía que al principio de su investigación no tenía dimensión del problema", pero a medida que fue interiorizándose y viajando por el interior, supo de casos tan graves como el de Fabián Tomasi, en Entre Ríos. "Fue muy duro, muy difícil, pero al mismo tiempo sentí que tenía una obligación moral de dar testimonio. Soy comunicador. Es lo que hago y lo que me define como persona".-¿Pudo comprobar que las enfermedades y muertes se han dado por la contaminación por agroquímicos?- Sí, por supuesto. Menciono primero el caso de Fabián Tomasi, que está jubilado por ANSES, por intoxicación por agroquímicos. Así de simple. Hay un expediente médico. Uno va a la casa y se lo pide y está la firma de todos los médicos que lo evaluaron y está certificado. En San Salvador, por ejemplo, trabajaron dos universidades nacionales por pedido de la Municipalidad. Se ha comprobado que hay contaminación directa con agroquímicos en el suelo, en el agua y en el aire de la ciudad, y al mismo tiempo las personas que viven en las zonas cercanas a las áreas fumigadas están enfermas de cáncer.- ¿En qué provincias ha relevado mayor cantidad de casos de intoxicaciones y enfermedades derivadas del uso de agroquímicos?- Hay que dividir, según las situaciones puntuales del esquema de producción. Para mí, hay un vínculo directo entre lo que se está usando en cada zona. En la Pampa Húmeda, Santa Fe, Córdoba, sur de Córdoba, Provincia de Buenos Aires y Entre Ríos lo que más prolifera es el cáncer. Está vinculado con la producción de soja, maíz y mucho más, transgénicos, obviamente vinculados a la utilización de herbicidas como el glifosato. Justamente 4 D, que son declarados cancerígenos. Así de simple. Pero si un va al Chaco encuentra que las dolencias tienen que ver más con problemas cognitivos en los niños, sobre todo en los hijos de madres fumigadas. Estuve hablando con el doctor Lucer, que es un genetista muy conocido en esa provincia. Le vinculaban la cuestión con el tema de los químicos que se utilizan para producir algodón, que es otro cóctel diferente al que se utiliza en la soja o en el maíz. Entonces, ahí vemos que hay otro problema diferente, vinculado con otro tipo de producción. No he tenido la oportunidad de ir a Misiones. Pero Pablo Pirovano, fotógrafo de Página 12, con quien tengo una amistad grande comprobó que el principal problema que tienen y que está en estadísticas nacionales, son las malformaciones. Están muy vinculadas con la producción del tabaco, otro químico diferente al de la soja o al del algodón. Es decir, las dolencias se establecen en un vínculo particular con el sistema productivo y con la contaminación que está generando. En la zona de La Pampa lo que prolifera es el cáncer y es lo que más he encontrado. A medida que vas cambiando el sistema hay otro tipo de dolencias.SALUD VS RECAUDACIÓN- A pesar de todas las luchas, da la sensación de que no se ha ganado terreno en la concientización sobre lo que generan los agroquímicos. ¿Por qué?- Creo que la lucha no está ganada ni mucho menos. Honestamente, no lo veo. La verdad es que la perspectiva para mí no es positiva. No soy optimista respecto a cómo va funcionar el modelo. Lamentablemente, hoy por hoy, tenemos un sistema económico y político basado en una recaudación, que está estipulada o atada directamente al modo de producción agrícola. Eso es un problema severo. Eso está viciando la posibilidad de pegar un giro en el modo de producir. Todos los organismos de gobierno, inclusive hasta de los municipios, participan activamente de la caja del sistema agrícola, específicamente del sistema sojero. Y los sistemas políticos están basados en la rentabilidad que genera también la soja, lo cual otra vez pide que se cambie el modo de producir. Al mismo tiempo se ha consolidado una estructura de producción con mucha llegada al poder, y sigue manejando los hilos de las políticas que se generan. Entonces, en tanto y en cuanto tengamos gerentes de empresas, tengamos un vínculo muy grande de los ministerios agro industrias, con Cámara al servicio del uso de la siembra directa y los transgénicos va a ser imposible cambiar algo. Pienso que la solución a todo este tema es política y no tanto económica.AUDIENCIA EN LA CÁMARA DE DIPUTADOS DE LA NACIÓN- ¿Argentina está cerca de lograr la ley de agroquímicos?- Empezaron las discusiones. A mí me sorprendió un poco. La realidad es que nunca hubo un espacio para hacerlo y hoy hay una decisión de hacer un proyecto en Diputados, que si se aprueba automáticamente pasa a Senadores. Obviamente, en Senadores va a ser la gran discusión también. Por primera vez hay una voluntad para trabajar en un marco jurídico. Eso es lo positivo.- ¿Fue la primera vez que convocaron a las partes?- Fue la primera vez que convocaron a personas que están en oposición al sistema imperante. Nunca se había dado. Durante los años del kirchnerismo ni se habló del tema. Tenemos 20 años de soja transgénica y no se ha establecido ninguna regulación nacional. Es increíble. Todo el sistema sojero se implementó bajo un vacío legal. Y así ha estado funcionando hasta ahora.- Es decir que estaríamos "en pañales" y con una legislación que tampoco está adaptada a la realidad...- Muchas veces, en los municipios bonaerenses, el intendente o los concejales son todos productores. Ese es el otro gran problema. Entonces en ese gris, en ese ida y vuelta, la Provincia hace lo mismo. Dice: 'bueno, pero si no hay una ley nacional podemos poner la que creemos, que se pueda discutir con los sectores. O imponen una ley a regañadientes, o en muchos casos trabajada con los sectores, que en definitiva, impulsan este modo de producción. Pero no se puso nada amparándose que a nivel nacional no hay ninguna regulación que estipule algún tipo de control del uso de agroquímicos.PROTECCIÓN CERO - ¿Por qué cuando se utilizan los agroquímicos no hay una bajada del Gobierno o de las empresas para que la gente se proteja? La gente es rociada por agroquímicos y no se toman las precauciones. No se tienen en cuenta las reglas básicas de seguridad para fumigar...- Hay una gran hipocresía. El productor o el trabajador rural no tienen ningún tipo de protección. Conozco casos en la Provincia de Buenos Aires de personas que fumigan y sus patrones le hacen anualmente el chequeo de salud y no le dan los resultados. Saben que esta persona se está enfermando y no la protegen. La Cámara de Agroquímicos y de la de Aplicadores habla de una falacia total. Dicen que el fumigador o aplicador usan un traje de astronauta. Lo dije en la Cámara de Diputados: el día que me traigan una persona así, que lo hayan visto trabajando en estas condiciones -con ese traje - yo me retracto en público, porque eso no existe. Es una hipocresía total. Entonces, si se tiene que proteger de esa manera, qué es lo que tiene que hacer la población que está al lado del campo. Son cuatro o cinco prendas que se tiene que poner, una arriba de la otra, con guantes y demás. Pero además, todo es descartable. Obviamente que no se cumple. ¿Qué hago con los pueblos, las escuelas, las maestras rurales que tienen contacto directo con estos químicos todo el año?- El suyo no es un mensaje optimista de la situación...- La verdad que no. No lo creo. Porque las señales que tenemos todo el tiempo no son las positivas. Ese cambio va a ser a base de tragedias. Ávila Vázquez, un médico de Córdoba dice que en la Argentina hace falta mucho más cáncer para que nos demos cuenta de estas cosas. La gente no reacciona. Entonces, ¿qué esperanza queda?
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