Cuando los que necesitan un límite para usar el teléfono celular son los padres
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La continua distracción que genera el abuso de las pantallas en los mayores impacta en el desarrollo infantil. Desde dificultades en el aprendizaje del lenguaje al incremento en las lesiones sufridas por menores de 5 años a medida que se expandía la red de 3G en una ciudad, algunos de los datos de estudios al respecto.Florencia Carbone Queremos ser buenos padres. Somos madres/padres helicóptero, tigre y/o secretario. Nos pasamos leyendo cosas sobre cómo limitar el tiempo que nuestros hijos deben pasar frente a "las pantallas" (el teléfono celular o la PlayStation, entre las principales opciones). Más allá de la calidad del contenido que consuman, el problema es que el tiempo que dedican a la tecnología compite de modo directo con actividades tan básicas y necesarias como jugar con "personas reales", practicar deporte, estar al aire libre y hasta dormir la cantidad de horas que su cuerpo necesita. Pero, ¿y por casa cómo andamos?Sí, parece que llegó el momento de que los adultos analicemos cómo es nuestra relación con la tecnología (en un rato les contaré de qué se trata eso de los padres helicópteros), y los primeros indicios muestran que estamos en problemas. Según investigaciones recientes el uso (más bien el abuso) que los padres hacemos de las pantallas afecta de modo directo el desarrollo de nuestros chicos.En un artículo que hace poco publicó en la revista norteamericana The Atlantic, la escritora y educadora infantil Erika Christakis, describe el impacto que la continua distracción de los mayores con la tecnología está teniendo sobre el desarrollo infantil.La especialista dice que la distracción de los padres daña el desarrollo del lenguaje de los chicos. Cita como ejemplo estudios que demuestran la importancia de la conversación para el cerebro en la etapa de crecimiento y cómo ese intercambio se ve restringido a la mínima expresión a causa de la "competencia con las pantallas".Christakis explica que "los patrones vocales que las madres y padres tienden a adoptar con niños y bebés están marcados por un tono más agudo de lo habitual, gramática simplificada, y un entusiasmo exagerado", y que a pesar de que ese modo de conversar pueda empalagar al espectador externo, fascina a los más chiquitos. "No sólo eso: un estudio mostró que los pequeños expuestos a ese estilo de hablar interactivo, y emocionalmente receptivo, con 11 meses y 14 meses, sabían el doble de palabras cuando cumplían dos años que aquellos que no habían sido expuestos al mismo", explica en su artículo. En peligro de extinciónResulta que ahora esa "interacción crucial" está en peligro de extinción a manos de los miles de mensajes de texto, correo electrónico, notificaciones de Facebook o likes de Instagram que chillan a cada rato en nuestros teléfonos celulares.
Durante un experimento con 38 madres a las que se les pidió que enseñaran a sus chicos dos palabras nuevas, se demostró el impacto que la distracción tecnológica del adulto tiene sobre los pequeños.Aunque con diferencias según el estudio, se estima que en promedio, los adultos miramos nuestro teléfono celular entre 80 y 150 veces por día. De ese modo, una persona que se levante a las 7 y se duerma a las 23, a lo largo de la jornada habrá mirado su celular algo más de 9 veces por hora.En un artículo publicado por el WEF (World Economic Forum) se menciona un estudio realizado para medir en el terreno el impacto de la tecnología en la relación entre un grupo de madres y sus hijos de dos años.Durante el experimento se les pidió a 38 mujeres que enseñaran a sus chicos dos palabras nuevas, una después de otra. Durante uno de estos períodos de aprendizaje, el teléfono de la madre sonaba y ella paraba para contestar la llamada. En el otro, la madre no era interrumpida. Los pequeños aprendieron la palabra que su mamá les enseñó en el período en el que no fue interrumpida por el teléfono. El resultado fue negativo en el otro caso.Según la explicación de Christakis, los chicos "están programados para recibir la atención de sus cuidadores", lo que significa que una madre o padre que se está distrayendo constantemente está incrementando sin querer el mal comportamiento y las rabietas con las que los pequeños de esa edad intentan llamar la atención. Sin embargo, eso no significa que la educadora justifique ni defienda el estilo de crianza "helicóptero".Es más, la escritora norteamericana está convencida de que decir a un chico que se entretenga solo mientras la madre o el padre hace sus cosas, o que salgan y jueguen, es perfectamente válido porque los niños deben aprender a desarrollar su independencia. El gran problema es cuando los padres están presentes sin estarlo, sostiene."Parece que hemos caído en el peor modelo de crianza imaginable: siempre presentes físicamente, y por lo tanto bloqueando la autonomía de las criaturas, pero aun así, sólo presentes emocionalmente de a ratos", dice Christakis que piensa que el modelo tampoco le hace bien a los adultos. El reino de las contradiccionesLas contradicciones parecen ser una de las principales características de la actual generación de padres.¿Se puede ser hiperpadre, sobrevolar de modo continuo por encima de nuestros hijos (de ahí la definición de padres helicópteros) al punto de transformarse en padre secretario (preguntando a través del grupo de WhatsApp -por lo general de mamis- qué tarea hay o preparándoles la mochila, dibujando la lámina que tienen que llevar a la escuela y "recortando" las figuritas, por caso) y al mismo tiempo estar ausentes aunque físicamente estemos a su lado mucho más tiempo del que lo hacían generaciones pasadas de padres? La respuesta contundente es SI.Los expertos señalan que aunque la "hiperpaternidad" en sus diferentes versiones se ejerce con la mejor intención, está teniendo efectos nocivos en los niños que la reciben.Entre las principales consecuencias de ese estilo de crianza quizá figure el efecto que tienen sobre el desarrollo de las destrezas emocionales de los chicos, como la autonomía.
En la hiperpaternidad existen "categorías" para identificar a los diferentes tipos de padres y crianzas, lo que no significa que una madre o un padre, a lo largo de un día, no intercambie varios de esos "personajes". Los padres sobreprotectores son una versión de la hiperpaternidad.Los especialistas dicen que la hiperpaternidad convirtió a los chicos en "los reyes de la casa" y que los hiperpadres están obsesionados por brindarles -al costo que sea- todos los medios necesarios para que tengan un futuro mejor (y si es posible sin que eso signifique esfuerzo para sus "pequeños"). Eva Millet clasificó en su libro "Hiperpaternidad. Del modelo 'mueble' al modelo 'altar'" algunos tipos de hiperpadres (el concepto genérico incluye claramente a las madres): Padre helicóptero.Sobrevuela la vida de sus hijos "pendiente de todos sus movimientos y necesidades", dice Millet. El término surgió por primera vez en 1969 en la consulta de un psicólogo infantil que se quedó muy sorprendido cuando un paciente le dijo que estaba harto de que su madre sobrevolara sobre él como un helicóptero. La descripción le resultó graciosa y escribió el término madre helicóptero por primera vez. Padre apisonadora o quitanieves.Según el lugar del mundo del que se trate, es aquel que prepara el camino de los hijos haciéndoselos fácil. En vez de preparar a los hijos para el camino, elimina todas las dificultades reales, presentes o futuras para que pasen por la vida sin traumas ni frustraciones. Padre tigre.Surge a partir de un modelo de inspiración asiático. Son los más exigentes y buscan la perfección de sus chicos. El término lo inmortalizó una escritora chino-americana, autora de un libro sobre la crianza tigre, que consiste en estar muy encima del niño y de modo estricto para que sea y haga lo que ella quiera. Padre secretario o agenda. Es una suerte de asistente personal de los hijos: les organizan la agenda, la mochila, hace los deberes por ellos, les arma programas para que no estén solos. Padre bocadito.El rasgo principal que lo distingue es perseguir a los chicos por donde sea, con algo de comida en la mano para que "al menos coma algo". Una variedad podría ser el Padre restaurante, aquél que acepta que en la casa haya diferentes menúes en una comida para complacer a sus hijos y que se alimenten. Padre guardaespaldas.Está siempre a la defensiva, es superprotector. Está especialmente obsesionado con la integridad física de sus hijos al punto de no permitir que sus pares los toquen en situaciones de juego por temor a que los dañen. Tiene una postura similar frente al aspecto emocional. Se molesta si los profesores los retan en clase o si algún compañero les dice algo que no consideran adecuado. No duda en intervenir en nombre de su hijo. Padre mayordomo.Complaciente y siempre dispuesto a atender y asistir a los hijos en todas las tareas. Es el que, por ejemplo, carga con la mochila de su hijo.
Durante un experimento con 38 madres a las que se les pidió que enseñaran a sus chicos dos palabras nuevas, se demostró el impacto que la distracción tecnológica del adulto tiene sobre los pequeños. Aunque la hiperpaternidad en sus diferentes versiones se ejerce con la mejor intención, está teniendo efectos nocivos en los niños. Entre las principales consecuencias de ese estilo de crianza figura el impacto negativo sobre el desarrollo de las destrezas emocionales de los chicos, como la autonomía.
Quienes analizan y estudian el comportamiento de padres e hijos insisten con la idea de que bajo este modelo se están "educando" niños dependientes, con baja resistencia a la frustración, impacientes, incapaces de superar obstáculos o dificultades naturales en la vida cotidiana, y con poca inclinación al esfuerzo y la perseverancia. ¿Por qué? Porque enfrente tienen a padres que se los dan todo hecho, digerido y que pretenden ofrecerles un camino lo más llano posible. Se agrega que además son chicos con escaso o nulo tiempo libre para jugar porque sus agendas están repletas de actividades extraescolares. Acceso a 3G y más lesionesPero volviendo a la cuestión de los adultos y su relación abusiva con las pantallas, Christakis parece ir un paso más allá cuando a los posibles efectos psíquicos/sociales a futuro, añade un enfoque más urgente y presente relacionado con la seguridad. La escritora y educadora infantil estadounidense comenta que los padres y las madres distraídas pueden poner en peligro a sus hijos.Y una vez más apela a un estudio. El trabajo al que hace referencia en su artículo estableció la correlación directa entre el aumento de las visitas al hospital con casos que involucraban menores 5 años que habitaban en zonas de una ciudad en la que se habilitó la tecnología 3G. De acuerdo con el informe, entre 2005 y 2012, las lesiones sufridas por menores de 5 años crecieron 10% a medida que la red de 3G se expandía. Los autores de la investigación sugirieron que la razón era que los smartphones (teléfonos inteligentes) distraen a los cuidadores al momento de cumplir con su tarea principal: prestar atención a los chicos.Una vez más, y como para casi todo en la vida, cobra valor aquello de que el buen ejemplo vale más que mil palabras.Aprovechar las bondades de la tecnología al máximo es espectacular (¡me anoto en la lista de los fanáticos!), pero es cierto que cada vez más tendremos que lidiar con su intromisión en la vida cotidiana a punto tal que se menciona que uno de los "trabajos del futuro" será el de desintoxicador tecnológico.Limitar el tiempo de exposición de los más chicos (vale para los hijos adolescentes también pero en esos casos, admitámoslo, estamos ante una tarea ciclópea) a las pantallas es una buena -y sana iniciativa-, casi tanto como si lográramos autolimitarnos en lo mismo. ¿Otra tarea ciclópea? Casi. Se supone que tenemos la ventaja de la madurez para intentarlo y aprovechar ese tiempo para estar "verdaderamente presentes" con nuestros hijos o seres queridos.¿Qué es ser un padre helicóptero?Según la relación que los "hiperpadres" establezcan con sus hijos, podrán pertenecer a diferentes categorías. No es raro, sin embargo, que en tiempos de hiperpaternidad, un modelo de crianza que muchos dicen surgió en Estados Unidos y que se caracteriza por la constante supervisión y sobreprotección de los hijos, así como por la resolución sistemática de sus problemas, el mismo hiperpadre vista diferentes hipertrajes lo largo de un mismo día.
En la hiperpaternidad existen "categorías" para identificar a los diferentes tipos de padres y crianzas, lo que no significa que una madre o un padre, a lo largo de un día, no intercambie varios de esos "personajes". Los padres sobreprotectores son una versión de la hiperpaternidad.ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
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