Cuentas que matan
Lo dicen los expertos: el momento económico mundial no puede presentar mejor escenario a los países productores de alimentos.Por Mario Alarcón MuñizAsí ocurre desde hace casi diez años de manera ascendente. El resultado se observa a través del crecimiento de la economía argentina con índices superiores a los comunes a partir de 2002, cuando el gobierno de entonces (Duhalde-Lavagna) puso fin a la convertibilidad. Parecida es la situación de otros países latinoamericanos, especialmente nuestros vecinos Brasil, Uruguay y Paraguay.Cierto es que no faltan las amenazas derivadas de crisis ajenas -por estos días las de España y los Estados Unidos entre otras menores-, pero los estudiosos no creen que estos problemas desembarquen en nuestras playas con signos de gravedad. Quizá puedan tener incidencia parcial y temporaria, sin afectar la producción básica de manera global.A fines de junio en París la cumbre de ministros de agricultura (G-20), a la que asistió la Argentina, resolvió impulsar el aumento de la oferta agrícola mundial. Es decir, producir más. En la oportunidad nuestro ministro Domínguez se comprometió a aumentar el 60% la producción de cereales y oleaginosas en los próximos diez años. En consecuencia el campo trabajará cada vez más. Es la gran usina nacional. Nos agrade o no, del campo dependemos.Primero las corporacionesSin embargo, los pequeños y medianos productores agropecuarios no entienden el menosprecio del que son objeto. Los chacareros entrerrianos lo manifestaron el jueves pasado mediante una movilización explicativa acerca de los problemas que padecen. No hay rubro que se escape: trigo, leche, arroz, citrus, porcinos, frigoríficos, unos más, otros menos, presentan motivos de queja.El gobierno restringe la exportación de trigo deteriorando el precio que percibe el productor. Éste tiene que vender para vivir y seguir trabajando. Entonces los grandes molinos y las exportadoras pagan lo que se les ocurre, siempre en descenso. Al contrario de lo señalado en la información oficial, la reciente autorización para exportar 450.000 toneladas no benefició al chacarero sino a las empresas exportadoras que ya habían comprado el trigo a menor precio. Conviene saber que la exportación de trigo argentino está a cargo de las corporaciones multinacionales en un 78% y sólo es realizada en un 22% por empresas nacionales.La situación de los tamberos no es muy diferente. Están sujetos al apriete de las grandes compañías. Estas bajaron al productor un promedio del 3% el precio de la leche. En las góndolas los lácteos -todos, sin excepción- aumentaron. El ama de casa lo sabe mejor que nadie. Más de 48.000 camionesEs preocupante la transferencia de capital del productor que trabaja a los grandes consorcios que especulan y al Estado que recauda y recauda. Observemos lo que sucede en Entre Ríos.La última cosecha de trigo alcanzó a 1.074.373 toneladas. Al valor actual de 800 pesos el 22% de retención equivale a 197.684.632 pesos que el chacarero entrega, no sabe si al Estado, al intermediario o al acopiador, porque se lo quitan igual.El maíz llegó a 813.801 toneladas. La cotización de 700 pesos y la retención del 20% significa que 113.932.140 pesos se fueron a otra parte.Los números mayores son los de la soja. La recolección fue de 3.018.241 toneladas. Se le descuenta al productor la retención del 35%, vale decir que a 1.330 pesos (valor de estos días) Entre Ríos pierde la bonita suma de 1.404.991.185 pesos.Respecto de este último cultivo se debe tener en cuenta que no todo el grano se exporta, pues las ventas al exterior -principalmente a China- comprenden un alto porcentaje de aceite. Al comprar, la industria descuenta al productor el 35% de retención; al exportar, el Estado le retiene a la industria el 32% por el aceite de soja.Interesante es comprobar que la suma de los tres cultivos principales les quita este año a Entre Ríos y a sus productores, sólo por retenciones, 1.716.607.947 pesos. ¡Más de 1.700 millones!Esa suma significa 1.464.257 toneladas de granos. Para que sea mas claro: es la carga de 48.808 camiones con acoplado. Colocados uno detrás del otro representan cuatro filas de camiones entre Gualeguaychú y Buenos Aires. Eso es lo que el Estado y las corporaciones le han quitado a la producción entrerriana.A fines de junio el ministro provincial de Economía se alegró porque en el reparto nacional del fondo de la soja, a Entre Ríos les corresponderían este año 450 millones. ¿Se puede saber cuál es la ventaja?.
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