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Culminó la primera campaña de vacunación contra la Aftosa y Brucellosis

Días pasados finalizó la primera campaña. Tercera en tiempos de pandemia. Se inoculó el total del rodeo en el departamento que sufrió una baja de 40.000 cabezas. Hasta el 2020 Gualeguaychú era el que más hacienda vacuna tenía quedando en el primer puesto Villaguay, seguido de nuestro departamento y Federal.

El dato no es menor. El número de cabezas bajó considerablemente en los últimos 10 meses debido a la sequía que arrasó con los campos destinados a ganadería. Pastos naturales, praderas y demás sufrieron el clima adverso y la falta de precipitaciones por la que muchos animales fueron malvendidos y otros, con los consiguientes gastos de fletes, trasladados a campos bajos y semibajos en donde la situación era un poco mejor. Los datos de la vacunación reflejaron una realidad que el gobierno provincial no tomó como tal, debido a que la emergencia agropecuaria, pedida a gritos por las entidades agropecuarias y por los productores, nunca fue decretada.

Pasando a la vacunación, el Médico Veterinario Heber Luján, coordinador de la Fucofa en el departamento Gualeguaychú destacó que la tarea se realizó “cumpliendo con todos los protocolos sin mayores inconvenientes trabajando muy bien”. Destacó que “somos un agente sanitario, un apéndice de Senasa, privado que pertenecemos a una fundación que es de los productores, que a su vez se destaca por su eficiencia en la cobertura vacunal”.

Dijo que los cuidados en el campo fueron “ los que indican el protocolo sanitario; mientras que en la oficina, ubicada en las instalaciones, sede, de la Sociedad Rural lo hacemos de a una sola persona, con un vidrio que nos separa de quien concurre, además de elementos sanitizantes y medidas de seguridad”. En lo que refiere a las cobranzas indicó que se “agilizó la bancarización on-line, razón por la que no se maneja dinero físico, se hacen transferencias, tornándose los trámites mucho más rápido”.

En el campo, detalló, que el vacunador “tiene una zona determinada que recorre por un lapso de 60 días, vacunando todo el rodeo, coordinando previamente, el día y el horario con el productor, para asistir y vacunar a toda la hacienda , además de hacer un conteo del rodeo”. Finalmente se “hace una planilla de vacunación que tiene carácter de declaración jurada firmando el productor dando fe de que lo figura en la planilla es la cantidad de cabezas que se encuentran en el establecimiento”.

Sobre las instalaciones en las que trabajan los vacunadores señaló que “no todas las instalaciones son acordes para el trabajo, máxime si tenemos en cuenta que nuestro departamento se caracteriza por ser de invernada, lo que permite entrar y salir varios actores del sistema porque algunos lo hacen como inversiones desconociendo, quizá, la importancia del trabajo con los animales y le restan importancia a las instalaciones, tomando a las mismas como un gasto y no como lo que es, una inversión”. Acotó que en “algunos casos tenemos que conversar con el productor y explicarle que no se puede hacer una verdadera inoculación si no tenemos un lugar donde embretar a los animales, donde el operario pueda caminar sobre una tabla y acercarse sin perjuicios no solo para el vacunador, también para el personal del campo y de los animales”. Si bien la situación económica del productor no es la mejor, con “materiales de la zona se puede hacer algo funcional, y es más, le hemos dicho al propietario, encargado del campo, cuales son las posibles soluciones en instalaciones que complican la circulación de los animales, lo cual alarga el tiempo en la tarea sanitaria.”

Teniendo en cuenta que el “ciclo de la ganadería es largo, el impacto climático, sequía, fue devastador en toda la provincia, particularmente en los departamentos del sur, lo que nos llevó a tener una merma sustancial, 40.000, cabezas en Gualeguaychú y en la provincia”. Algo que se “reflejó en los “remates ferias con animales que presentaban una condición corporal lejana a lo deseable. Hacienda que no se podía parar, debiendo, en muchos de los casos, el productor malvender parte de su rodeo, para salvar el capital que estaba más fuerte en el campo”. En cuanto a la brucelosis, señaló que es “lógico que al no haber pasto bajen los índices de preñez y si bien Gualeguaychú no solo es de la cría propia únicamente, ya que es un receptor de los destetes de zonas tradicionales. Este año, con la sequía, perdió liquidez el productor, y lógicamente la oportunidad de comprar terneras afuera, lo que redundó en una merma de unas 4000 terneras menos”.

Vacunación en Entre Ríos

Un informe de la Fucofa, detalla que se inocularon en la 4.486.522 animales -casi el mismo número respecto de su similar de 2020-, repartidos en 28.286 establecimientos. Se inocularon 1.822.423 vacas, 84.368 toros, 22.708 toritos, 1.138.035 terneros/as, 400.654 novillos, 426.546 novillitos, 333.888 vaquillas y 257.900 vaquillonas”.

Gualeguaychú tuvo una merma de 40.000 cabezas, en tanto que el departamento Islas del Ibicuy aumentó en 57.000 animales su rodeo.

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