Daniel Arroyo: “Se necesita obra pública de pico y pala"
:format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/adjuntos/240/imagenes/000/301/0000301013.jpg)
El ex viceministro de Desarrollo Social de la Nación dice que el gobierno de Macri se equivoca al creer que la inversión extranjera tendrá como efecto derrame la creación de empleo; habla del impacto de la desocupación en la vida cotidiana (dice que genera un efecto de "implosión social") y de la importancia de la educación para revertir la situación actual. Florencia Carbone El curriculum formal de Daniel Arroyo dice, entre tantas cosas, que como Licenciado en Ciencia Política (UBA), con un posgrado en Control y Gestión de Políticas Públicas en Flacso, fue viceministro de Desarrollo Social de la Nación y ex titular de esa cartera en la provincia de Buenos Aires. Que actualmente es profesor en diferentes universidades, y presidente de presidente de la Red PAR (Prioridades Argentinas), un espacio plural e interdisciplinario integrado por distintas organizaciones de la sociedad civil que buscan promover un nuevo estilo de liderazgo para el desarrollo integral del país.Lo que no figura en los papeles es que Arroyo se ha transformado en uno de los referentes y expertos más respetados a la hora de analizar la realidad social del país.Luego de la difusión del primer índice de desempleo del "Indec en la era Macri", El Día lo consultó respecto de qué lectura debe hacerse sobre los números y cómo vislumbra el futuro inmediato.La semana pasada, el Indec informó que la tasa de desocupados en la Argentina trepó en el segundo trimestre de 2016 a 9,3% (lo que significa que hay más de un millón de personas sin trabajo).Apenas hicieron el anuncio, los funcionarios destacaron que el dato no es comparable con la última cifra que difundió el organismo oficial para el tercer trimestre del año pasado (fue de 5,9%), ya que las mediciones anteriores deben ser tomadas "con reservas" (luego de las numerosas denuncias de manipulación de los índices).-¿Qué significa tener un desempleo de 9,3% y por qué los funcionarios actuales insisten con la idea de que no se puede comparar este dato con el último que difundió la administración kirchnerista?-Lo primero que reflejan los datos actuales es que hay un parate en la economía que básicamente se ha complicado por la forma en la que están funcionando la construcción, el sector textil, el metalmecánico y el comercio, de todo lo que es el mercado interno. Y eso refleja que ha habido pérdidas de puestos de trabajo. Sin dudas es difícil comparar con el Indec anterior porque había mucho de dibujo (en los números) pero lo que es claro es que ha habido pérdida de empleo y que por lo menos se perdieron cerca de 140.000 puestos en este tiempo. O sea, el primer dato que refleja es que hay gente que tenía trabajo y lo perdió.El segundo dato que para mí es casi más grave, es que aumentó la subocupación. Hay mucha gente que trabaja menos, que antes trabajaba 8 horas y ahora lo hace 6, o se cortaron las horas extras, o los que hacían changas cinco veces por semana ahora las hacen tres. No sólo está el tema de la gente que no tiene trabajo sino de la importante disminución de la cantidad de horas trabajadas.Y un tercer dato clave: lo complicados que están los centros urbanos: el conurbano (11,2% de desempleo), el Gran Rosario (11,7%), Mar del Plata (11,6%), Gran Córdoba (11,5%), Río Cuarto (10,5%). Ahí está el gran problema.-¿Qué pasa con el trabajo en negro, que más allá de obviamente no estar registrado, es muchas veces por donde se empiezan los recortes?-Absolutamente. Lo que tenemos es que si hay 40.000 pérdidas de trabajos formales en la construcción, la cifra es mucho más grande en el sector informal. Si hay alguien que se quedó sin trabajo, el peón de albañil, que es el que le lleva los baldes y está casi siempre en negro, seguro se quedó sin trabajo. Es una pregunta que se incluye en la encuesta permanente de hogares. O sea, parte de eso está registrado en la encuesta que hace el Gobierno pero más allá de eso diría que hay un problema serio y que a mi modo de ver no está viendo el Gobierno y que es el mercado informal de trabajo.Uno de cada tres obreros que trabaja y que son gasistas, plomeros, carpinteros o hacen changas, están trabajando en negro. Ese sector vive de la construcción y del textil, y el freno de esas actividades aumentó el problema del empleo y la pobreza en la Argentina.-Mencionaste el problema de la desocupación concentrada en los grandes centros urbanos, ¿se puede establecer alguna conexión entre altas tasas de desempleo y aumento de los índices delictivos en esas zonas?-Sí, pero con pinzas. Las tasas delictivas que hacen a las bandas armadas, a lo que es la problemática de la seguridad en términos generales, de los que roban autos, los que tienen desarmaderos, no. Eso claramente tiene que ver con bandas que se organizan para robar. Sí impacta el desempleo en términos de la vida cotidiana. Lo que hay es un fenómeno de implosión social en los grandes centros urbanos -especialmente- donde la gente revienta para adentro. El que no tiene laburo, llega a su casa y se pelea con la mujer, con sus hijos. Hay tensión permanente en los barrios. Hay una suerte de violencia cotidiana permanente. Es gente que no le encuentra la vuelta a la vida, a la que no le alcanza la plata para vivir. Eso aumenta la violencia cotidiana y es un dato objetivo que hoy vemos.Si uno va hoy a un barrio del conurbano bonaerense o de Rosario, va a encontrar la gente en la puerta de la casa, sin nada que hacer. Quiere decir que no hay changas. Si va al almacén del barrio, verá la tercera marca de gaseosa, esa que no conoce nadie, lo que quiere decir que realmente no hay plata, y eso se traduce en violencia cotidiana permanentemente.-Estos datos son la foto de lo que está pasando. Si tuvieras que armar la película y contar qué es lo que viene,¿cuál es tu sensación, cómo será la situación social y de empleo el próximo año y cómo se hace para revertir los números actuales?-Me parece que en principio no va a cambiar mucho la situación sino cambian las políticas. El Gobierno confía mucho en las inversiones externas, trabaja con la idea de que acá vendrán inversiones que van a producir un derrame sobre el empleo, y eso es muy poco probable. En el mejor de los casos, se van a recibir inversiones para minería, soja, para el sector financiero... y eso no genera trabajo. El trabajo está en la construcción, en el sector textil, en el metalmecánico. La Argentina puede conseguir inversiones para los sectores que son muy competitivos, pero eso no le va a decir nada al pibe que no tiene la secundaria completa o al que se quedó desocupado.Si no cambian las políticas no veo que vaya a cambiar mucho la tendencia. Es cierto que si el Gobierno hace obra pública empezará a generar algo de empleo, pero tiene que hacer mucha obra pública menor: cordón cuneta, veredas, núcleos húmedos. Se necesita obra pública de pico y pala si realmente queremos que los que hoy están afuera tengan trabajo. Y en ese sentido creo que el Gobierno está mal orientado porque confía en algo que son las inversiones, y el derrame que no funciona en la Argentina.-Hablaste muy al pasar de la educación, tema que muchas veces aparece como un factor secundario e inconexo con lo que es el empleo. ¿Cuál es el rol de la educación para revertir el desempleo?-Primero resaltaría un buen punto: lo único que tiene legitimidad en la Argentina hoy es la escuela. Los chicos que quejan de lo que aprenden, pero saben que en la escuela están cuidados. Los padres se quejan de los docentes, pero saben que cuando sus hijos están en la escuela, están bien. Lo único que tiene legitimidad en la Argentina hoy es la escuela y eso es un buen punto.También es cierto que la escuela hoy claramente no tiene que ver con la realidad actual. Los chicos no están aprendiendo lo que se necesita para el siglo XXI, hay que darla vuelta. Si hacemos un gran acuerdo por la educación que significa dar vuelta los contenidos, llevar la escuela secundaria de una manera más flexible, no con 14 materias que uno tiene que aprender de memoria cosas que nunca más va a ver en la vida, si logramos generar eso, es fácil revertir la situación porque la verdad es que la gente confía en la escuela como no confía en otro lugar. Y eso es una base muy fuerte en la Argentina que me hace ser optimista respecto de que si hay en serio una política de reforma educativa, hay buenas condiciones para que la sociedad acompañe eso.-En uno de los últimos estudios de la OIT (Organización Mundial del Trabajo), la Argentina aparece en los primeros puestos de la región respecto del grado de desocupación de los jóvenes y se señala que es debido a la falta de recursos humanos capacitados para trabajar en lo que el mercado demanda.-Diría dos cosas. Es cierto que no hay recursos humanos capacitados porque la mitad no termina la escuela secundaria, pero también es cierto que no hay oferta de trabajo para los jóvenes. La Argentina sufre ambas cuestiones. En el país tenemos por un lado el problema de que los jóvenes no han visto trabajar a su padre o a su abuelo y por lo tanto no tienen la experiencia o el ejemplo de que lo que significa sostener un trabajo, ir a trabajar todos los días. Pero por otro lado está el problema de que nadie está ofreciendo trabajo porque hay un parate de la actividad económica, y las dos cosas juntas han complicado mucho la situación de los jóvenes en los últimos ocho meses.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios



