Daniel Hernández: la pasión por desentrañar todo y servir
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Daniel "Manguera" Hernández no necesita demasiada presentación. Ha formado parte de las instituciones más representativas de la ciudad y hoy está a la cabeza de otras tantas. Hicimos con él un racconto de su vida. Estela Gigena Fue abanderado de la primaria y excelente alumno en la secundaria. Intentó en el deporte, pero se dio cuenta que el básquet no era sólo altura. Se fue a La Plata, comenzó a estudiar Ingeniería y luego volvió. Fue bombero voluntario; iluminó espectáculos; trabajó en un estudio contable; dirigió Carrozas; fue Jefe de Seguridad e Intendente del Parque Industrial; contribuyó a la redacción de la Ley Nacional de Seguridad e Higiene; creó la Academia de Formación de Bomberos Voluntarios; ideó e instaló el primer arbolito de navidad gigante en el cuartel y el primero en la isla Libertad; dictó cursos de Teatro en el Taller Tablas; realizó el desarrollo de metodología de manejo de emergencia durante el Fenómeno del Niño; investigó sobre túneles en Gualeguaychú; trabajó en las áreas de Alumbrado Público, Planta de Tratamiento de Efluentes Cloacales, Medio Ambiente y Defensa Civil, donde actualmente es el Coordinador. Pero además, hoy es presidente de la Supervisión Gualeguaychú Mutual de Servicios Sociales y está a punto de asumir como presidente de la Sociedad Española.A pesar de la enumeración precedente, él se define como "un ciudadano común y silvestre". Pero en realidad es un 'tipo' especial.Y lo digo con conocimiento de causa. A esta altura debo confiar que a Daniel lo conozco desde que era chica y él era joven, porque se hizo en la "escuela" de mi padre, Darío "Coco" Gigena. Sin lugar a dudas, fue su mejor alumno. "Medio incendiario y medio Pardal"- ¿Cómo nació esa inquietud por investigar todo?- La traía desde chiquito y tuve una escuela realmente bárbara, la de Coco. Ahí crecieron las posibilidades de desarrollar, porque nos encontramos dos locos a los que nos gustaba lo mismo; y no teníamos drama de pasarnos 48 horas inventando cosas o de volver a los libros como en la primaria o como si fuéramos a la facultad para hacer tal o cual desarrollo, porque a veces salía bien y otras veces no tanto... - ¿De chico eras de los que desarmaban todo lo que tocaban para investigarlo?- De chico era medio incendiario y medio Pardal. Pardal era un personaje infantil de aquella época, que era un inventor, un genio loco, al que se le iluminaba la lamparita. Ese era mi apodo doméstico cuando tenía 7 años y desarmaba cosas. Siempre me gustó investigar, explorar y hacer desarrollos, que iban desde pesebres de barro hasta generar a los 13 años consolas para iluminación, que usé en las primeras obras que iluminé, de Miguel Silvestrini, pariente de mi vieja. Después, a raíz de eso fue que nos encontramos con Coco, a mi regreso de la Facultad de Ingeniería. Estuve haciendo ingeniería en La Plata, una carrera que no terminé.- ¿En qué año fue eso?- Eso fue entre los años '71 y '72. En esos años empezamos con Coco a iluminar en los Certámenes Provinciales de Teatro Estudiantil. Dimos vuelta a la provincia montones de veces iluminando el festival Cantando en el Río de Gualeguay, todos los festivales de danza, el festival de Tango y Folklore de Rosario del Tala, en Basavilbaso y aquí el Abrazo Celeste y Blanco durante muchos años. - ¿Ya sentías la pasión por lo que hacías?- Cualquiera que se dedique a algo, si lo va a tomar muy light, más vale que no lo haga. Todo lo que he hecho en mi vida ha sido por convicción.- ¿Y después, como siguió la historia?- La historia se va abriendo camino como la vida. Paralelamente ingresé a Bomberos Voluntarios. Los Bomberos en esa época no tenían estructurada una formación. El bombero aprendía más que nada, por transmisión de conocimientos orales entre los más experimentados y por instrucciones prácticas. Con otro bombero, Carlos Daniel Piatti, fundamos en el año 1973 una academia para la formación profesional del Bombero Voluntario en Gualeguaychú. Eso nos llevó a estudiar para poder trasmitir. Siempre me gustó estudiar. Fui abanderado de la escuela primaria y en el secundario también. La escuela primaria la hice en la actual Escuela N° 9 Leopoldo Herrera. El secundario en el glorioso Comercial anexo Luis Clavarino. Hice un paso también por el deporte, jugando al básquet en Central. Era absolutamente de madera, porque yo era largo y los que realmente jugaban bien me alcanzaban la pelota y yo me quedaba parado en la llave.- ¿Con quiénes jugaste?- Con gente que me daba a la cintura (risas): Luisito Pereyra, Martín Rojas, Horacio Urriste, Pedrito Pomés..., ellos eran los que jugaban. Bombero y Jefe de Seguridad- Volviendo al tema de Bomberos, ¿qué se logró en aquella época?- Seguimos con la Academia. Eso llevó a formar metodológica y sistemáticamente al bombero, para ir haciendo de un voluntario un profesional. Porque ambos conceptos son y deben seguir siendo compatibles: lo de profesionalismo no debe ser atado a una cuestión remunerada, ni lo voluntario es berreta. Todo por el contrario. Y hoy más que nunca está demostrado que los Bomberos Voluntarios son voluntarios y excelentes profesionales.- ¿De qué vivías entonces?- Vivía de un trabajo que tenía en el estudio Barbiero. En esa época también el ingeniero Cotorruelo que estaba asesorando a la Corporación del Desarrollo le requiere a Bomberos una serie de pautas de seguridad para el incipiente Parque Industrial. Rodríguez, el presidente, me encargó que lo hiciera. El trabajo le gustó mucho a la gente de la Corporación, a tal punto que fui convocado por el ingeniero Cotorruelo. A partir de ahí empieza a cambiar el eje de la historia, empezamos a conversar y voy a dar con mis huesos a los 26 años, al parque Industrial, como Jefe de Seguridad.- Se abrió otra puerta...- Exacto. A través de la Corporación y de un perfeccionamiento previo, llegué a estar en contacto con las 350 personas que hacíamos seguridad industrial en todo el país, con quienes formamos parte de los cuerpos redactores del decreto 351/79 reglamentario de la Ley 19.587, que es la Ley de Seguridad y Medicina en el Trabajo. Luego, en 1983 fundamos la Escuela Provincial de Capacitación y Formación de Bomberos Voluntarios, de la cual fui el primer director. Años después, en el '88, fundamos en Corrientes la Escuela Provincial. Toda esta actividad bomberil, más la seguridad del Parque Industrial fue dando la posibilidad de trabajar en un montón de aspectos de la seguridad que a posteriori me llevarían a la función de hoy, al requerimiento del gobierno municipal sobre la formación y la coordinación de la Defensa Civil. Pero mientras tanto, aprovechando las vacaciones y como decía un viejo amigo mío, en las vacaciones hacíamos desarrollo de algunos hobbies, como el arbolito de Navidad de la isla Libertad.- Es cierto, quién no recuerda esos arbolitos gigantes, iluminados, reflejándose en el río...- El primer arbolito se hizo en el cuartel de Bomberos en el año '82. Años después, trabajando en seguridad y asociado a Juan Carlos Ísola, que es ingeniero electromecánico e ingeniero laboral, teníamos un instituto que se llamaba IPSA (Instituto Técnico de Seguridad Aplicada). En un momento, trabajando él para la municipalidad, tenía que adornar las plazas con guirnaldas, con luces de colores para Navidad. Entonces le sugiero por qué no hacer algo más lindo, más innovador. Le planteo la idea, que era repetición de la que habíamos armado ya en el '82 en la torre de comunicaciones del Cuartel de Bomberos y le gustó. Así surgió el primer arbolito de Navidad detrás del Castillo del Río, en la Isla Libertad, en 1989. Estuvo desde el 20 de diciembre hasta el 5 de enero a la noche, que correspondía desarmarlo, pero no lo hicimos nosotros; una fuerte tormenta lo tiró abajo y yo estaba personalmente viéndolo caer con un grupo de amigos. Fue terrible, pero nos dio fuerzas para hacer el siguiente mucho más reforzado, mucho más grande, con más juegos. Defensa Civil somos todos- ¿Cómo llegás a Defensa Civil?- Cuando terminé mi etapa en el Parque Industrial por desavenencias, al hacerse cargo el ingeniero (Oscar) Badano; allí cesan mis actividades. Hacía bastante tiempo que me estaba esperando la gente del municipio para que trabaje con ellos. Era la gestión de Daniel Irigoyen. Jorge Maradey hizo todas las gestiones para que yo fuera al área de Medio Ambiente, que él estaba coordinando; pero apareció (Silvio) Baffico e influyó más sobre Irigoyen y fui a parar al área de Mantenimiento, Electrotecnia y demás. Entre los primeros trabajos que hice, está la dirección de la construcción de la Pista de la Salud en el Parque Unzué. Y luego, con el tiempo, llegué a la coordinación de Defensa Civil. - ¿Por qué cuando la gente en Gualeguaychú habla de Defensa Civil, automáticamente piensa en Daniel Hernández?- Sólo porque me ha tocado dar la cara en estos casos, pero el equipo que trabaja en Defensa Civil, el primer concepto que decimos es: Defensa Civil somos todos. Todos estamos haciendo prevención. Todos estamos avisando. Todos estamos cuidando y muchos están respondiendo. El anónimo radio operador, el radioaficionado que está haciendo un tráfico de emergencia es Defensa Civil; el bombero, cuando va y rescata es Defensa Civil; el policía, cuando está protegiendo un sector que ha sido abatido por una catástrofe está actuando en función de la Defensa Civil y así, cada uno en función. El eje filantrópico- Hoy, además de trabajar en el municipio y coordinar la Defensa Civil de la ciudad, estás presidiendo la comisión directiva de la Supervisión Gualeguaychú Mutual de Servicios Sociales...- Este año, por cuestión de generosidad de los integrantes de la comisión directiva, estoy ocupando la presidencia, pero ahí trabaja un equipo que está formado por empleados de 25 ó 30 años, directivos con un montón de años también. Bueno, los resultados están a la vista y el que no los haya visto lo invito a que la conozca. Hace unos días firmamos con el municipio un acuerdo de congelamiento de precios, porque la idea es ir acompañando todos los procesos de Gualeguaychú, dado que formamos parte de la comunidad y nuestros socios son de Gualeguaychú.- También estás a punto de asumir la presidencia de la Sociedad Española...- Muchos de quienes forman la Comisión Directiva han cumplido eficientemente en el resguardo de este patrimonio que nos legaron nuestros abuelos inmigrantes y hay que acompañarlos. Me han hecho una propuesta firme, así que veremos qué dice la Asamblea, y si nos toca, habrá que asumir. Luego, seguir trabajando fundamentalmente en recuerdo de aquellos inmigrantes que fueron mis abuelos y los de muchísimos gualeguaychuenses.- En toda tu historia hay un definido eje solidario, filantrópico...- Sí, esas cosas se maman en la casa y después se van alimentando, mientras no haya tropiezos que te saquen de carrera. - Es decir, no trabajaste buscando armar prioritariamente un patrimonio material...- Siempre digo que no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita. Podría tener un montón de cosas más, pero no me falta nada. En realidad, nunca me puse a hacer plata. No. Más de uno se me queja y me tira la oreja, pero bueno la verdad, uno es como es y a esta altura, de viejo, es difícil que uno cambie.- ¿Tenés discípulos, alumnos a los que ayudás y acompañás como en tu juventud?- Muchos de los chicos del barrio van a buscar información para hacer tal o cual trabajo y uno está chocho de la vida de poder darles una mano. Porque hay algunos que están trabajando en un tallercito, pero hay otros, como Francisco Rodríguez que vive enfrente de casa, que llegó con la Feria de Ciencias a Estados Unidos.- Un día decidiste investigar si realmente había o no túneles debajo de la Plaza San Martín...- Fue el 3 de marzo de 1999. Ahí empezamos. Se combinaron todas las cosas y los resultados pueden verlos en un sitio en internet que se llama www.tunelesengualeguaychu.blogspot.com; estuvimos varios meses trabajando y descubrimos los aljibes principales, los secundarios, pozos negros. Pero en realidad no encontramos túneles. Lo que encontramos fueron muchas construcciones subterráneas en la Jefatura. Lo que descubrimos fue que en los subsuelos había grandes depósitos de agua. Y los famosos túneles eran aljibes.- Después de tanta acción, ¿cómo imaginás tu vejez?- Hay que tratar de construirla. Uno trabaja para que sea desacelerada, tranquila. No estoy muy lejos de retirarme de la actividad oficial, razón por la cual estoy tratando de dejar sucesores que puedan continuar con la actividad y mejorarla. Estamos tratando de colaborar con otras localidades para implantar el mismo modelo de sistema de respuesta municipal. Lo vamos a hacer con Concepción del Uruguay, hemos estado trabajando con Urdinarrain, tenemos un pedido de la gente de Ceibas. La idea es que otra gente se vaya haciendo cargo; abandonando con donaire las cosas de la juventud, como decía Desiderata. Y dando lugar a otra gente que viene con mayor preparación.- ¿Pero, podrías quedarte en tu casa sin hacer nada?-No, en absoluto. Pero nunca segundas partes fueron buenas y alguien dijo hace unos días que 'nadie es eterno'. Entonces, el planteo de nuevos desafíos, de abrir nuevas puertas, abrir nuevos caminos, es el de los locos inventores. Es decir, no vuelven sobre su mismo invento y ya se quedaron. Siempre están buscando nuevos desarrollos, nuevas posibilidades. Hoy por hoy, el área de la informática abre unos caminos extraordinarios. Y cada vez estamos más cerca de que sea cierto que el límite es la imaginación, pero hay que alimentarla. La vejez o la juventud es pura y exclusivamente una cuestión de actitud ante la vida. No es otra cosa.
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