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De los baldes y latas del barrio a dirigir las batucadas más famosas

Mauro Andrada habla sobre cómo los valores y técnicas que se aplican para liderar un grupo percusivo son trasladables al mundo de la docencia. La experiencia en TEDxGualeguaychú.

Por Florencia Carbone

¿Habrá influido el apodo? No suena extraño que como buena “Rana”, saltar de la improvisada batucada que armaba con sus amigos del barrio Villa María, con cuanto balde, lata o tacho hubiera, a dirigir una batucada con instrumentos “de verdad”, en el Carnaval más famoso de país, fuera casi un acto natural.

Mauro “Rana” Andrada es batuquero y docente de alma.

En la última edición del Carnaval de Gualeguaychú dirigió “La Aplanadora” –la batucada de Marí Marí- y a diario dirige el Instituto José María Bértora –es Rector del nivel secundario en el complejo educativo del Club Central Entrerriano-.

¿Qué tienen en común ambas actividades, a primera vista tan diferentes? Mucho más de lo que muchos puedan imaginar.

Mauro habla de coordinar el manejo de un grupo humano, organizar la actividad de modo tal de entender los tiempos de aprendizaje de cada uno, sus fortalezas y debilidades, transmitir que la riqueza precisamente reside en las diferencias y las complementariedades que pueden ser aprovechadas al máximo cuando se ejercita un verdadero trabajo en equipo…

Claramente esos conceptos se aprenden, aplican y son fundamentales en las dos actividades. Es más, podría asegurarse que deberían aplicarse en cualquier rubro de la vida que quiera desarrollarse con éxito.

El paso por TEDxGualeguaychú

Mauro Andrada y los integrantes de “La Aplanadora” fueron los encargados de cerrar la primera edición de TEDxGualeguaychú.

Apenas unos minutos del show que brindaron sobre el escenario del Teatro Gualeguaychú sirvieron para entender cómo “Rana” pone en práctica esos y muchos otros conceptos, desde la coordinación interna en su grupo –con el que se permitió bromear ante supuestas desobediencias- hasta el juego contagioso y motivador que improvisó con el público que terminó de pie, bailando primero y ovacionándolos después.

A la hora de hablar sobre lo que hicieron en TEDxGualeguaychú, Mauro dice que es una performance de percusión, que tiene que ver con el estilo percusivo musical de las batucadas de Gualeguaychú al que define como “muy propio”.

“Si bien tiene su raíz en el samba enredo brasilero, también está enriquecido por la multiplicidad de rítmicas y percusivas del Río de la Plata, de la costa del Uruguay, de la música y folclore uruguayo. Es una fusión de todos esos estilos”, explica.

Atrapado por la percusión

-¿Cómo fue que te involucraste en el mundo de los batuqueros?

-Mis inicios en la batucada tienen que ver con mi infancia. Desde muy chiquitos jugábamos a las batucadas con mis amigos del barrio Villa María. Nos juntábamos alrededor de la plaza y dábamos vueltas tocando con baldes, latas y tarros simulando que estábamos en el carnaval.

Siempre me gustó ir a ver el carnaval, los últimos años en 25 de Mayo y después en Rocamora. La percusión me atrapó.

A los 16 años me incorporé a la batucada de Kamaar y desde ese momento no paré (era 1996 y Martín Lizzi era el director del grupo). Desde 2004 soy director (primero en Ara Yeví, luego en O’Bahía y finalmente, en 2005, en Marí Marí).

-¿Cómo surgió el nombre de “La Aplanadora” para la batucada?

-El nombre de La Aplanadora nace en 2011, cuando se hace la fusión de la percusión con la banda musical. Entonces tomamos el nombre que le dio el “Gordo” Rodríguez, un presidente que tuvo Central, a la comparsa. Él decía que Marí Marí era una aplanadora.

Esta fusión tiene que ver con los inicios de la comparsa, en 1981. Su creadora, Nelita Irigoyen, ya concebía la música con este formato. Fue un deseo que hubiese querido concretar José Luis (Gestro), y a través de Adrián (Butteri) y Martín Irigoyen como director musical, concretamos esta fusión que dio vida a La Aplanadora, y que tengo el privilegio de dirigir hasta hoy.

-¿Cómo conviven el batuquero y el Director de escuela?

-Mi vida se fue desarrollando entre la música, especialmente la percusión, y la docencia en paralelo. Primero estudiaba música como hobby. Me formé como batuquero en Gualeguaychú.

A principios de los 2000 me fui a estudiar a Santa Fe y entonces fue cuando incursioné en el conocimiento de teoría musical, pero con otros géneros.

Por diferentes razones, principalmente por la crisis de ese momento, cuando me quedé sin trabajo tuve que volver a Gualeguaychú. En Santa Fe estaba cursando la Licenciatura en Ciencia Política, y acá estaba el profesorado en Ciencia Política, así que decidí empezar a estudiar ahí.

Empecé a cursar en 2003 mientras seguía trabajando con talleres de percusión por todo el país. Conozco buena parte de la Argentina gracias a la posibilidad de acercar este estilo musical a otras ciudades.

Entre los talleres y el estudio se fue desarrollando mi vida. Me recibí en 2008 y entonces empecé mi carrera docente.

Aprender (y enseñar) hasta el último minuto

-¿Qué tienen en común el trabajo como docente y la dirección de una batucada?

-Creo que uno aplica y trata de manejarse en todos los ámbitos de la vida de una misma manera, con sencillez y aplicando los valores personales en pos de los grupos con los que se maneja.

Pienso que especialmente por esa predisposición al trabajo en equipo, a la construcción colectiva, a la idea de poner mi granito de arena desde el lugar que me toque, tuve la suerte de crecer en la carrera docente. Pasé de tener solo algunas horas a estar a cargo de una preceptoría. Después llegó el primer cargo directivo, que fue como Secretario en la escuela, y luego me tocó asumir la Dirección.

A partir de ahí empecé a involucrarme más en la capacitación de mis colegas, de los profes en el colegio, y fue cuando conocí las charlas TED. Son un insumo muy importante para aportar otra mirada sobre la educación, sobre todo por esa forma singular de ver y abordar las diferentes problemáticas.

Lo que buscamos es que los profesores se queden pensando, reflexionen, que las exposiciones de las charlas los interpelen y los inviten a mirar desde otro lugar, con otros ojos y perspectiva las cosas. ¡Soy un fanático de TED! (agrega riendo).

Mauro tiene en claro que sin importar la edad y el lugar que se ocupe, nunca se deja de aprender –y de enseñar-.

Dice que al crecimiento personal lo toma como un estilo de vida, y a la percusión y la batucada, como un fenómeno de expresión cultural que enrique el alma.

“Te vas formando como conductor en esta actividad que compartís con otros, con un objetivo colectivo que es la música que sale de los tambores, pero también se aprenden otros valores fundamentales que surgen del trabajo en equipo”, concluye.

Mauro Andrada en TEDx Gualeguaychú

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