De municiones de guerra a un mensaje de unión: el cáliz de la paz que Pallarols regalará al Papa
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En el marco de la histórica visita del papa León XIV a la Argentina, el reconocido orfebre Juan Carlos Pallarols prepara una de sus creaciones más trascendentes y cargadas de emotividad: un cáliz confeccionado en plata y elaborado a partir de restos de municiones de la Guerra de Malvinas.
El concepto central del diseño se inspira directamente en las tres virtudes teologales —fe, esperanza y caridad—, preceptos sobre los que el Pontífice suele reflexionar y hacer hincapié en sus mensajes. Con décadas de trayectoria dedicadas a la platería religiosa y ceremonial, Pallarols cinceló en relieve estos tres motivos sobre el metal, articulando un trabajo refinado, pero de profunda sencillez.
El aspecto más disruptivo y simbólico de la obra radica en la composición misma del material. Debido a que la plata pura posee una maleabilidad excesiva para sostener la estructura de una copa sacra, se la funde tradicionalmente junto a metales como cobre, bronce y zinc. Dado que esta misma aleación conforma las vainas de los proyectiles, el platero decidió fusionar el metal precioso con casquillos de municiones recolectados durante años, priorizando aquellos pertenecientes al conflicto de 1982. En el taller denominan a este compuesto "material de la paz", una materia prima resignificada para crear elementos religiosos como cruces, cálices y pétalos de rosa.
Más allá de la labor técnica desplegada por el equipo directo del taller —integrado por seis especialistas—, la obra cuenta con una marcada dimensión participativa y federal. Los componentes desarmados de la estructura (el pie, el bajo pie, el nudo y la copa) recorrieron escuelas, parroquias e instituciones de diversas provincias argentinas, entre ellas Entre Ríos, y específicamente nuestra ciudad. Cientos de miles de ciudadanos pudieron aplicar pequeños golpes con el cincel para plasmar su impronta directa sobre el objeto. En paralelo, la itinerancia incluyó cuadernos de firmas donde la gente volcó mensajes personales y colectivos dirigidos al Papa.
La historia detrás de esta pieza también conecta con la vocación personal de Pallarols, iniciada en la infancia junto a su abuelo “Avi”. De aquel mentor aprendió las bases de la representación plástica y la idea de vivir del oficio deseado como un disfrute continuo.
