De Urquiza a Cristina Fernández, nueve presidentes estuvieron en Gualeguaychú
Según describe la edición 75 de Cuadernos de Gualeguaychú, Justo José de Urquiza fue el primer presidente en pisar el suelo de Gualeguaychú. Lo hizo en carácter de Presidente de la Confederación Argentina. El segundo fue Nicolás Avellaneda.El 29 de mayo de 1937, el por entonces presidente de la Nación, Agustín Pedro Justo, llegó a Gualeguaychú a bordo del yate presidencial "Tecuara", para inaugurar la remodelación del puerto y sus nuevos galpones, la avenida Costanera, la pavimentación de la avenida Del Valle, colocó la piedra fundamental del edificio del Instituto Magnasco, entre otras obras.En abril de 1970, otro presidente, Juan Carlos Onganía llegó al puerto de la ciudad en el yate presidencial "Tecuara". Su fugaz visita fue totalmente inesperada y no tuvo demasiada repercusión como la llegada de Justo porque no inauguró obras.En septiembre de 1976, el presidente de la Junta Militar, Jorge Rafael Videla, fue el encargado de inaugurar el puente internacional General San Martín. Fue recibido en la plaza Colón por el intendente Isidoro Etchevarne y el gobernador brigadier Di Bello.En mayo de 1983 llegó a Gualeguaychú Reinaldo Bignone y pero el motivo de su visita no tuvo nada que ver con nuestra ciudad. Sólo estuvo en el Aeroclub y nunca bajó del avión que lo llevaba a Formosa y chaco por las crecientes del Paraná y Paraguay.Más de veinte años después, en agosto de 1991, Carlos Saúl Menem arribó a Gualeguaychú con motivo de la presencia en el puerto local de la embarcación que dragaría la boca del río Gualeguaychú. Tres años después volvió, junto a su ministro del Interior, Gustavo Béliz, a inaugurar las viviendas del barrio Vicoer, en un acto realizado en Fray Mocho y Montana.En febrero de 2004, durante un gran acto en el corsódromo, Néstor Kirchner le entregó al intendente Daniel Irigoyen un cheque de más de un millón de pesos para el inicio de la construcción de viviendas por cooperativas. En 2006 repitió el lugar del acto pero esta vez acompañado por los gobernadores argentinos para decirles a los ciudadanos que por el conflicto bilateral con el Uruguay se iba a concurrir a la Corte Internacional de La Haya.74 años después de la llegada de Agustín P. Justo, las inmensas naves portuarias volvieron a ser testigos privilegiados de la visita de otro primer mandatario. Al igual que en 1937, miles de personas concurrieron para conocer a Cristina Fernández.En el inmenso playón de la avenida Morrogh Bernard había lugar para "todos y todas". Desde muy temprano, columnas de militantes llegaron desde distintos puntos de la ciudad e iban tomando lugar en los sectores dispuestos por los organizadores.La plaza Colón funcionó como una tribuna natural que la gente de Basavilbaso se "apropió" con una inmensa bandera. A su lado, sobre la esquina, un gremio de Zárate le exigía a la Presidenta que intercediera para que se les otorgue la personería jurídica.Con el mate en la mano y el termo abajo del brazo, algunos vecinos desplegaron la reposera sobre el asfalto portuario de la misma forma que lo hacen los domingos en el parque Unzué. Grandes, chicos, familias enteras no quisieron estar ausente de este hecho histórico.Los vendedores de gorros y banderas con los colores de Argentina también aprovecharon la visita, cautivando la atención de simpatizantes partidarios, que arribaban con el correr de los minutos.El dispositivo de seguridad se podía visualizar en tres cuadras a la redonda. Hombres con trajes negros y lentes oscuros, parecidos a los del Servicio Secreto de los Estados Unidos, estaban dispersos por todo el lugar e intimidaban con su sola presencia.Los abuelos que concurren a la Dirección de Tercera Edad de la Municipalidad se destacaron por sobre los demás. Ellas estaban vestidas para la ocasión, con flores en el pelo, camisa, polleras largas y alpargatas, bailaron al ritmo de "El bombón asesino" y flamearon sus banderitas con cada uno de los temas que sonaron por los altoparlantes.La banda Tuka-Tuka le puso color a la espera de la mañana mientras el sol comenzaba a hacer efectos sobre la cabeza de todos los presentes. Algunos tenían suerte y se refugiaban, otros debían recurrir a los pañuelos o gorros.El ingreso de la Fanfarria del Alto Perú del Regimiento de Granaderos a Caballo partió poco después de las 9 desde el Regimiento de Gualeguaychú e ingresó a la ciudad por 25 de Mayo. En la zona de la Costanera hizo su entrada por la calle San Lorenzo y durante todo el recorrido captó la atención de las personas con el sonar de los instrumentos.Una vez que desensillaron de sus caballos, el público y principalmente los niños, aprovecharon la oportunidad de sacarse una foto y plasmar en su memoria esa imagen del día, que quedará archivada en la historia de Gualeguaychú.Fue una mañana distinta. A pleno sol. Contuvo todos los ingredientes dignos de un acto presidencial. Las banderas, los gritos de apoyo, los dedos en alto, las cámaras de televisión que trataron registrar rostros distraídos y del otro lado de la valla la presencia de Cristina Fernández, que con su discurso y tono de voz manejó las emociones del público.
Este contenido no está abierto a comentarios

