“Decíamos ayer…”
¿De qué manera se llega a una pandemia? ¿Qué cosas hay que aprender para minimizar los efectos? Como docentes tenemos a obligación de comenzar a formularnos preguntas, primer paso para gestionar el riesgo con el mayor éxito posible.Por Claudia López y Susana Lizzi Fray Luis de León (1527-1591), sabio entre los hombres, fue acusado de haber traducido al castellano el Cantar de los Cantares, cuando los cánones de entonces prohibían las traducciones de los libros santos a la lengua vulgar, y procesado por la inquisición de Valladolid, hecho que le valió cinco años de prisión, luego de los cuales
volvió a su cátedra e inició su clase con la frase: Decíamos ayer....El enunciado podría servir para cualquier recapitulación didáctica por su focalización temática. En términos sencillos insta a tener en cuenta los conocimientos previos o, hablando en criollo, lo que se sabe de antemano y puede ser usado para transferir, inferir, prever, prevenir. Decimos esto porque es sabido que estamos ante una situación imperiosamente aprovechable para aprender: una pandemia (palabra de raíces griegas cuya etimología hace referencia a todos los que conforman una comunidad. Pan: todo; demos: población).Ahora bien, la OMS había advertido, así como lo han hecho varios organismos relacionados con la temática de la salud medioambiental, acerca de las posibilidades ciertas de que se desarrollaran este tipo de fenómenos. Quienes tenemos mediana edad solo hemos asistido a experiencias como la que vivimos a través de novelas: El amor en los tiempos del cólera; la impura y otras narrativas que nos han conmovido ficcionalmente. Pero de la ficción surgen aprendizajes estéticos, contemplativos; la realidad mueve otros resortes como son los del conocimiento o la solidaridad necesarios ante la emergencia, cuestiones que exceden la literariedad y exigen una concatenación de hechos orientados a responder concretamente a la emergencia.Como educadores es necesario que nos preguntemos qué lección debemos aprender. La primera, es la lección de la oreja: escuchar. La pregunta es científico-política.¿Las previsiones de la OMS son meramente declarativas? ¿O debería devenir algo del escuchar? Es bueno interrogarnos sobre estas cuestiones porque según parece nos acercamos a una época en la que no solo podrían repetirse situaciones como la actual, sino también, a raíz del cambio climático y de otros factores ambientales, existirían hipótesis de catástrofes -inundaciones, tsunamis y otras-. Además de informar, de formar, de crear conocimiento y conciencia ¿qué puede hacer la escuela? ¿Qué función le cabe en la gestión de riesgo? En estos últimos días, quienes se desempeñan en cargos docentes, han estado a la expectativa, muchos, alertando desde varias semanas atrás a las instancias superiores acerca de la realidad escolar y el notorio aumento de ausentismo.Cada docente, se convirtió en un agente sanitario orientando a alumnos y padres, enviando chicos a casa de la mano de sus mayores. Eso estuvo hecho, pero nos quedan dudas respecto de los protocolos utilizados (y ello no constituye una crítica, sino más vale un interrogante), por ejemplo, desde que se inició el brote de gripe, ¿algún directivo habrá sido notificado acerca de casos sospechosos dentro de su población escolar por las autoridades correspondientes? ¿o no los hubo? ¿No es esta una información relevante para la comunidad escolar? ¿Cómo aprovechar los datos ante la presunción de que algo está pasando antes de que se instale como situación seria? La escuela ha contado con una valiosa información que sólo fue solicitada por los organismos administrativos después del acto eleccionario. Nos referimos a los índices de ausentismo que venían aumentando. ¿Pudieron tomarse medidas que no se tomaron? Cada escuela hizo lo que pudo, en materia de prevención y con los escasos elementos con los que contó.La dirección de una escuela, hoy por hoy debe abrir las puertas de la institución, pero ¿cuál es el rol que debe cumplir? Durante la semana que pasó algunos padres concurrieron a la escuela a realizar trámites con los chicos congestionados y hasta con fiebre, algunos de paso para el consultorio, cumpliendo con el consejo médico escuchado en los medios de esperar 48 horas. Recordemos, en este sentido, que la Dirección Departamental Gualeguaychú, en consonancia con resoluciones emanadas del CGE sigue indicando que los establecimientos escolares permanezcan abiertos de 9 a 12 horas. ¿Qué significa tener abiertas las escuelas? Hablamos de la emergencia, claro está, ante la cual los docentes muestran su solidaridad, prueba de ello es el ofrecimiento gremial de ponerse a disposición del gobierno. Pero seguimos insistiendo en que no existen orientaciones claras acerca de qué hacer o cómo somos más útiles y necesarios. Los profesores y maestros ya están preparando material pedagógico de recuperación para el regreso a las aulas y diversas formas de contacto con el alumnado -blogs, correo electrónico, teléfono-; cada cual busca la mejor respuesta: algunos directivos llaman por teléfono para interesarse en la salud de sus alumnos enfermos; a otros corresponde el importante rol -sobre este tema ha existido claridad de objetivo- de entregar viandas; pero quiénes las necesitan no van a buscarlas; ¿alguien ayuda al directivo a acercarlas a los hogares? ¿tienen cómo llevarlas? ¿hay material descartable para envasar higiénicamente los alimentos? ¿han sido reforzadas las partidas para higiene? ¿quien provee a las guardias escolares de los mínimos elementos de prevención? Esto sí lo respondemos: el director o el personal solidario que comparte la guardia. ¿?Muchos son los interrogantes que le toca resolver a quienes dirigen cada institución, pero hay una cuestión, la más importante, que no podrá resolver cada uno a su manera porque forma parte de una organización mayor y es la siguiente: definir el rol específico que le corresponde como acción integrada -entiéndase planificada con anterioridad- frente a una pandemia o catástrofe; hablando de verdadera organización de todas las fuerzas y de una distribución real de funciones específicas ¿cuáles son los contactos que deberá realizar? ¿qué acciones llevar adelante como parte de una respuesta eficiente, organizada, eficaz? ¿qué podría pasar frente una catástrofe natural de gran magnitud? ¿muestra esta pandemia una falta de coordinación?Hay cosas que es mejor pensarlas antes. Todos los días puede alumbrar una versión positiva del Decíamos ayer; ¡que no nos tome con tono de reclamo por lo no hecho! Somos los mayores, y especialmente los científicos y docentes, quienes debemos proteger inteligentemente a nuestros niños y jóvenes poniendo activamente al servicio de una sociedad previsora el conocimiento que la sociedad produce y es nuestra misión convencer a nuestros dirigentes de las necesidades de nuestras áreas.¿Qué hacer con los chicos?Leer novelas, cuentos, poesias.
Realizar operaciones matemáticas.
Hacer actividades prácticas: collage, dibujos, tejer, coser, fabricar pequeños elementos.
Mirar y realizar las actividades de Canal encuentro, Educar y Plan de lectura
www.plandelectura.edu.ar
www.educ.gov.ar
www.encuentro.gov.ar
Realizar actividades al aire libre guardando distancia de otras personas.
Contactarse a través de mail con los docentes a fin de recibir actividades u orientaciones.
Contactarse telefónicamente con las escuelas (de 9 a 12)
volvió a su cátedra e inició su clase con la frase: Decíamos ayer....El enunciado podría servir para cualquier recapitulación didáctica por su focalización temática. En términos sencillos insta a tener en cuenta los conocimientos previos o, hablando en criollo, lo que se sabe de antemano y puede ser usado para transferir, inferir, prever, prevenir. Decimos esto porque es sabido que estamos ante una situación imperiosamente aprovechable para aprender: una pandemia (palabra de raíces griegas cuya etimología hace referencia a todos los que conforman una comunidad. Pan: todo; demos: población).Ahora bien, la OMS había advertido, así como lo han hecho varios organismos relacionados con la temática de la salud medioambiental, acerca de las posibilidades ciertas de que se desarrollaran este tipo de fenómenos. Quienes tenemos mediana edad solo hemos asistido a experiencias como la que vivimos a través de novelas: El amor en los tiempos del cólera; la impura y otras narrativas que nos han conmovido ficcionalmente. Pero de la ficción surgen aprendizajes estéticos, contemplativos; la realidad mueve otros resortes como son los del conocimiento o la solidaridad necesarios ante la emergencia, cuestiones que exceden la literariedad y exigen una concatenación de hechos orientados a responder concretamente a la emergencia.Como educadores es necesario que nos preguntemos qué lección debemos aprender. La primera, es la lección de la oreja: escuchar. La pregunta es científico-política.¿Las previsiones de la OMS son meramente declarativas? ¿O debería devenir algo del escuchar? Es bueno interrogarnos sobre estas cuestiones porque según parece nos acercamos a una época en la que no solo podrían repetirse situaciones como la actual, sino también, a raíz del cambio climático y de otros factores ambientales, existirían hipótesis de catástrofes -inundaciones, tsunamis y otras-. Además de informar, de formar, de crear conocimiento y conciencia ¿qué puede hacer la escuela? ¿Qué función le cabe en la gestión de riesgo? En estos últimos días, quienes se desempeñan en cargos docentes, han estado a la expectativa, muchos, alertando desde varias semanas atrás a las instancias superiores acerca de la realidad escolar y el notorio aumento de ausentismo.Cada docente, se convirtió en un agente sanitario orientando a alumnos y padres, enviando chicos a casa de la mano de sus mayores. Eso estuvo hecho, pero nos quedan dudas respecto de los protocolos utilizados (y ello no constituye una crítica, sino más vale un interrogante), por ejemplo, desde que se inició el brote de gripe, ¿algún directivo habrá sido notificado acerca de casos sospechosos dentro de su población escolar por las autoridades correspondientes? ¿o no los hubo? ¿No es esta una información relevante para la comunidad escolar? ¿Cómo aprovechar los datos ante la presunción de que algo está pasando antes de que se instale como situación seria? La escuela ha contado con una valiosa información que sólo fue solicitada por los organismos administrativos después del acto eleccionario. Nos referimos a los índices de ausentismo que venían aumentando. ¿Pudieron tomarse medidas que no se tomaron? Cada escuela hizo lo que pudo, en materia de prevención y con los escasos elementos con los que contó.La dirección de una escuela, hoy por hoy debe abrir las puertas de la institución, pero ¿cuál es el rol que debe cumplir? Durante la semana que pasó algunos padres concurrieron a la escuela a realizar trámites con los chicos congestionados y hasta con fiebre, algunos de paso para el consultorio, cumpliendo con el consejo médico escuchado en los medios de esperar 48 horas. Recordemos, en este sentido, que la Dirección Departamental Gualeguaychú, en consonancia con resoluciones emanadas del CGE sigue indicando que los establecimientos escolares permanezcan abiertos de 9 a 12 horas. ¿Qué significa tener abiertas las escuelas? Hablamos de la emergencia, claro está, ante la cual los docentes muestran su solidaridad, prueba de ello es el ofrecimiento gremial de ponerse a disposición del gobierno. Pero seguimos insistiendo en que no existen orientaciones claras acerca de qué hacer o cómo somos más útiles y necesarios. Los profesores y maestros ya están preparando material pedagógico de recuperación para el regreso a las aulas y diversas formas de contacto con el alumnado -blogs, correo electrónico, teléfono-; cada cual busca la mejor respuesta: algunos directivos llaman por teléfono para interesarse en la salud de sus alumnos enfermos; a otros corresponde el importante rol -sobre este tema ha existido claridad de objetivo- de entregar viandas; pero quiénes las necesitan no van a buscarlas; ¿alguien ayuda al directivo a acercarlas a los hogares? ¿tienen cómo llevarlas? ¿hay material descartable para envasar higiénicamente los alimentos? ¿han sido reforzadas las partidas para higiene? ¿quien provee a las guardias escolares de los mínimos elementos de prevención? Esto sí lo respondemos: el director o el personal solidario que comparte la guardia. ¿?Muchos son los interrogantes que le toca resolver a quienes dirigen cada institución, pero hay una cuestión, la más importante, que no podrá resolver cada uno a su manera porque forma parte de una organización mayor y es la siguiente: definir el rol específico que le corresponde como acción integrada -entiéndase planificada con anterioridad- frente a una pandemia o catástrofe; hablando de verdadera organización de todas las fuerzas y de una distribución real de funciones específicas ¿cuáles son los contactos que deberá realizar? ¿qué acciones llevar adelante como parte de una respuesta eficiente, organizada, eficaz? ¿qué podría pasar frente una catástrofe natural de gran magnitud? ¿muestra esta pandemia una falta de coordinación?Hay cosas que es mejor pensarlas antes. Todos los días puede alumbrar una versión positiva del Decíamos ayer; ¡que no nos tome con tono de reclamo por lo no hecho! Somos los mayores, y especialmente los científicos y docentes, quienes debemos proteger inteligentemente a nuestros niños y jóvenes poniendo activamente al servicio de una sociedad previsora el conocimiento que la sociedad produce y es nuestra misión convencer a nuestros dirigentes de las necesidades de nuestras áreas.¿Qué hacer con los chicos?Leer novelas, cuentos, poesias.
Realizar operaciones matemáticas.
Hacer actividades prácticas: collage, dibujos, tejer, coser, fabricar pequeños elementos.
Mirar y realizar las actividades de Canal encuentro, Educar y Plan de lectura
www.plandelectura.edu.ar
www.educ.gov.ar
www.encuentro.gov.ar
Realizar actividades al aire libre guardando distancia de otras personas.
Contactarse a través de mail con los docentes a fin de recibir actividades u orientaciones.
Contactarse telefónicamente con las escuelas (de 9 a 12)
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