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Del Hospital de Niños al oro en la feria de inventos más famosa del mundo

Cómo es la historia de la pediatra argentina que desarrolló un set que permite controlar en casa el neurodesarrollo de los chicos entre 0 y 24 meses.  Florencia Carbone     En la década del 90, “la doctora Lelis” dejó su Córdoba natal para estudiar medicina en Buenos Aires movida por un sueño: poder “sanar”. Hace unas semanas, dejó la Argentina –sólo por unos días- para participar en Suiza de Geneva Inventions, la feria de inventos más famosa del mundo. De ahí volvió con una medalla de oro. Ochenta y ocho jurados evaluaron los 540 inventos presentados, y el “Evaset bebé”, la creación de la médica argentina que sirve para observar el neurodesarrollo entre los 0 y 24 meses, ganó en la categoría "Materiales y métodos didácticos". Lelis Hayipandelli (cuando se conoce el apellido griego de la pediatra queda en claro por qué todo la llaman “doctora Lelis”), obtuvo su título en 1998, en la UBA. Luego se especializó en el Hospital General de Niños Pedro de Elizalde -el hospital pediátrico más antiguo del continente americano, fundado por el Virrey Juan José de Vértiz y Salcedo en 1779-, y hoy reparte sus días entre el Sanatorio Otamendi y su consultorio privado. El Evaset bebé es una guía de gran ayuda para que los padres puedan conocer y comprender si su hijo avanza en las etapas del neurodesarrollo según lo esperado para la edad. De modo sencillo, en su casa, y por medio de juegos y ejercicios, es posible observar el desempeño auditivo, visual, motor y cognitivo de los chicos y así colaborar con la detección médica temprana del trastorno del espectro autista y déficit de atención, entre otras condiciones de origen neurobiológico. -¿Cómo se te ocurrió crear el set? -Durante muchos años, los padres venían al consultorio por inquietud propia a preguntar si sus chicos tenían algo anormal en el desarrollo neurológico. El tema es que eso pasaba cuando los nenes tenían entre 3 y 5 años o cuando los maestros los mandaban a hacer una consulta diciéndoles que sus hijos tenían hiperactividad, problemas en la atención o el lenguaje. Mi pregunta era siempre la misma: ¿por qué no consultaron antes? Empecé a estudiar lo que pasaba y aparecieron varias cosas: la consulta pediátrica dura, en promedio, 15 minutos, y hay muchas cosas para observar. No todos se detienen en lo del neurodesarrollo. Muchas veces, viendo que un chiquito nace a término, con buen desarrollo y sin ningún problema, se da por hecho que todo andará bien. Por otro lado, las consultas no son muy frecuentes. Especialmente cuando los chicos tienen más de un año, la visita al pediatra se hace solo cuando se enferman. Y al mismo tiempo, la gran mayoría de los papás no sabe qué son “cosas normales y cuáles no” en el neurodesarrollo. -¿Por qué hacés hincapié en la importancia de la consulta temprana? ¿Aun siendo enfermedades complejas es posible revertir el cuadro o al menos morigerar los efectos negativos si el tema se descubre antes? -Sí. En todo lo que esté relacionado con el neurodesarrollo –en realidad con todas las patologías- si la consulta es precoz, el pronóstico es mucho mejor. También es cierto que en la actualidad hay sobrediagnósticos (en referencia a la cantidad de menores tratados y medicados como hiperactivos, por ejemplo), falta de paciencia o la frustración que genera en los padres que el niño no sea de la manera que ellos esperaban. No todos los chicos a los que se diagnostica con espectro autista o Trastorno de Déficit de Atención tienen en realidad una patología para tratar. Muchas veces se trata de tener más paciencia o de modificar conductas con las que los padres les estamos enseñando algo. La gran mayoría de los chicos menores de un año que vive en las grandes ciudades va al jardín de 9 a 17, y cuando los padres llegan a la casa ya no tienen paciencia para hablarle, sentarse en el piso, calmarle el berrinche, llevarlo a pasear a la plaza. Todo eso hace que un nene de 1 o 2 años viva la vida de un adulto cansado y no la de un niño relajado que quiere salir a jugar y a correr. El chico necesita espacio y en ciudades como Buenos Aires eso es bastante difícil. El estar con la conducta y los deseos reprimidos puede hacer que en algún momento sea visto como hiperactivo cuando en realidad no lo es. Errores por desconocimiento Lelis explica que ante ese panorama, empezó a pensar qué podía hacer para que los padres tuvieran herramientas que los ayudaran a darse cuenta de que algo no andaba bien y consultar antes al pediatra. “El desconocimiento de qué es lo que hace un niño al mes o a los tres meses, hace que algunas personas busquen en internet o que a otros se les pase el tiempo sin consultar o tomen como normales ciertas conductas que no lo son”, dice. Y entonces, cita un ejemplo. “Por caso, los chicos que son un poco más ansiosos o necesitan un vínculo más amoroso o cercano, tienden a pararse o ponerse rectos y apoyar los piecitos cuando tienen cuatro meses y aún no aprendieron a sentarse. Ahí ya se está generando una desorganización de lo que se llama alineación de eje, y ese es un factor que podría predisponer a la hiperactividad. Sin embargo, como hay muchos papás que no lo saben, optan por parar al bebé porque el chico quiere saltar.” Otro caso es el del famoso “avioncito”. Según la pediatra, cuando se hace volar como un avión a chiquitos de menos de un año se produce un aumento de la actividad del cerebro que sólo contribuye a la desorganización del niño y llevan de forma indirecta al desarrollo de algún trastorno.   Los tiempos Hayipandelli comenta luego que a los 30 días de vida, el adulto puede interpretar si el niño entiende lo que le estamos diciendo, ve, escucha y se mueve correctamente. “Es en esa etapa en la que hay que ir observando. No hay que esperar a los 6 o 7 meses, cuando el chiquito no se sienta, no te mira o no te abraza cuando le hacés upa.” -¿Cómo llegaste al Foro Argentino de Inventores y a la Escuela Argentina de Inventores, y qué fue lo que te aportó ese contacto? -Desde hace cinco años venía probando los diferentes elementos (que hoy integran el Evaset) con mis pacientes. Les daba los elementos y las consignas por escrito y después los padres hacían la devolución sobre cómo les había resultado la actividad. Todos venían contentos y preguntaban qué era lo que seguía. Entonces le di forma al producto, le puse marca y tramité la patente. Pero no tenía mucha visibilidad ni difusión. Por consejo de uno de mis hermanos fui a la Escuela Argentina de Inventores. Ahí me dijeron: como nadie es profeta en su tierra, si vas a una exposición mundial de los mejores inventos que se hace en Suiza todos los años en marzo o abril, lo vas a poder mostrar al mundo. -¿Y es tan sencillo como decidir ir y listo? -Primero tenés que pasar una prueba para que te acepten y después cumplir con todos los requisitos que te indican. La verdad, nunca me imaginé la magnitud de lo que era… un lugar muy imponente en el que había inventos realmente extraordinarios, 22 categorías diferentes y 88 jurados específicos para cada tema. El último día se exponen los nombres de los ganadores en un papel que está pegado en una pared al fondo, como si fuera una nota de examen (describe mientras ríe). Cada uno va y se fija… ¡No me lo esperaba! Había competidores de primer nivel. Pensé bueno, es una gran experiencia… y cuando vi el premio casi entro en shock. Una solución para cada problema Más allá del premio, Lelis dice a El Día que toda la experiencia es riquísima. “Conocés gente de otras culturas y que hablan otro idioma, pero todos los que están ahí, sin importar el sector en el que trabajen, tienen el mismo objetivo: buscan la manera para que se pueda vivir mejor.” La pediatra recuerda que sus vecinos de stand eran árabes y habían desarrollado un sistema para generar energía a través de la arena. “Para cada problema había una solución”, agrega.   Cómo es el Evaset bebé El invento de la pediatra argentina premiada en Suiza es un sistema de evaluación del neurodesarrollo de niños de hasta 2 años. Lelis Hayipandelli explica que decidió crear dos kits (uno para bebés de 0 a 12 meses y el otro, de 12 a 24) porque pensó que sería la forma de hacerlo más accesible. Los sets contienen elementos cotidianos de juego y estimulación (telas, aros, tazas, cubos, cascabeles, juegos de encastre, hojas y crayones, acrílicos, tubos, palitos de madera, figuras geométricas y elementos de pintura), un pendrive con videos y un libro explicativo. “Fabricarlo es costoso y se necesita mucha gente. Se hace todo en la Argentina, están quienes hacen las partes de madera, otros la de acrílico, el almohadón, etc”. -¿Cuánto tiempo llevan las pruebas? ¿Cuán difícil es ejecutarlas y cuántas personas se necesitan para hacerlo? -Las pruebas –que las puede hacer una sola persona-, llevan 5 o 10 minutos. Lo importante es que el niño no tenga hambre o sueño. Se hacen las veces que haga falta hasta que el nene pueda lograrlo. Se pueden repetir para que el chiquito aumente la concentración a lo largo de los días. Lo ideal es hacerlas una o dos veces al día. No es que el bebé tiene que responder perfecto desde la primera vez. Hay 30 días para hacer el ejercicio que corresponda todos los días y si entonces no le sale, algo está pasando. Por ahora el único canal de venta es a través de la web http://www.evasetbebe.com/ o las redes sociales (Instagram y Facebook) y el costo es: valija de 0 a 12 meses, $8.000; valija de 12 a 24 meses, $7.500.

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