Demoliendo mitos
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El Mundial de Brasil 2014 demolió unos cuantos mitos futboleros y culturales que nos persiguen desde hace años, más allá de las mufas y las cábalas que abundaron en todos los estadios. Semanario Deportivo GOLFernando PicianaMITO N° 1: Brasil siempre mantiene su estilo de juego, su "jogo bonito". Desde Suecia '58 que nos asustan con este argumento. Si bien es cierto que a lo largo de los años ha conseguido consagrarse cinco veces campeón del mundo y entre sus filas ha tenido talentosísimos jugadores que no vale la pena enumerar, lo que mostró en los partidos que disputó en su país estuvo muy lejos de siquiera parecerse a alguno de esos scratchs de leyenda. Un solo ejemplo: Le ganaba 2 a 0 a Colombia, faltaban pocos minutos para el cierre y la clasificación a las semis, pero Marcelo, sin dudarlo, sacó la pelota del estadio Castelão de Fortaleza con tan poca elegancia que sorprendió a propios y ajenos.MITO N° 2: Los brasileños son mucho más nacionalistas que los argentinos. Este concepto que nos hemos cansado de escuchar (casi, casi, parecido al que dice que en Europa no tiran papeles en la calle), en este último mes, al menos en lo que tiene que ver con la redonda, ha quedó demostrado que es una gran mentira. Nuestros hermanos del país vecino dejaron de lado sus colores y se vistieron con todas las camisetas de los rivales argentinos. El colmo de los colmos se dio en la final: Muchos se pusieron la de Alemania, la del mismo equipo que los dejó sin la posibilidad de disputar el último encuentro por la Copa en el Maracaná y que, además, les hizo 7 goles, la mayor goleada recibida en un Mundial y una mancha imborrable para los "torcedores".MITO N° 3: Los países que tienen las mejores ligas del mundo siempre son favoritos. España, Italia, Inglaterra y Portugal se fueron muy temprano sin poder demostrar y confirmar la esencia mítica de este enunciado. Aunque es cierto que los torneos en esas tierras cuentan con equipos invencibles, inmortales y mucho más, no es menos veraz que entre los once que pisan la cancha de cada uno de ellos siempre hay más extranjeros que jugadores con documentos nacionales. Esto hace que al momento de armar un equipo, los DTs tengan más problemas que soluciones. Tal vez la gran decepción haya sido España, el último campeón, con Del Bosque a la cabeza. Para que el mito se reavive, sin dudas deberán barajar y dar de nuevo.MITO N° 4: El Grupo de la Muerte. En cada edición del Mundial hay uno y pobres los que les toque jugar con los que son banca. Los Ticos aún se ríen de Janeiro con esta afirmación que, en las vísperas, no bien se hizo el sorteo, ya estaban definidos los dos clasificados para la segunda ronda del Grupo D compuesto por Costa Rica, Uruguay, Inglaterra e Italia.Los dirigidos por Jorge Luis Pinto vapulearon a los uruguayos, a los tanos y empataron con los ingleses. Quedaron afuera con Holanda por penales en los cuartos. Respeto y admiración.MITO N° 5: Los partidos los ganan los jugadores. Quedó absolutamente demostrada la influencia que han tenido los técnicos en cada uno de los partidos disputados, algunos para bien y otros para mal. Quien puede dudar que Louis van Gaal no tuvo nada que ver en la campaña que hizo Holanda (cambió a Jasper Cillessen por Tim Krul en la tanda de penales contra Costa Rica y el suplente se atajó todo); o que Alejandro Sabella estuvo ajeno a que la Selección jugará con diferentes tácticas y estrategias, según el rival que enfrentaba...MITO N° 6: La tecnología empaña el folclore del fútbol. Más allá de las pantallas gigantes de Led instaladas en los estadios, los sistemas de comunicación que tuvieron los árbitros, la aplicación para detectar si la pelota pasó la línea del arco (que se uso poco y nada) y un largo etcétera, en ningún momento alguno de estos gadgets e innovaciones tuvieron peso en las decisiones que tuvieron que tomar los que impartieron justicia en la cancha; de hecho, si las hubieran utilizado, tal vez algunos errores que no tienen comparación con nada, podrían haberse evitado.Y por último, el más importante, el que no se pudo desbaratar, ni derribar y que es, tal vez, la razón de ser de esta Mitología de Tablón, el MITO N° 7: La hinchada argentina es la más ingeniosa y sinónimo de fiesta vaya donde vaya. Hubo 74.738 en el estadio Maracaná de Río de Janeiro y más de 30 mil en las calles. Alentó en todo momento, hasta en la derrota. Impuso el hit "Brasil decime que se siente...", allá y acá, el nuevo himno de la popular; y lo más importante, vistió de celeste y blanco todo lo que tuvo a su paso. El único mito que aún perdura y no pudo ser demolido.
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