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Ciudad | Gualeguaychú | Hospital Centenario

Desde el Hospital resaltaron el rol de los residentes como "motor de vida"

El Hospital Centenario tiene actualmente tres residencias, en pediatría, en medicina general y en salud mental. La residencia pediátrica comenzó a funcionar hace más de siete años y es un pilar fundamental para el desarrollo de los profesionales de esta especialidad.

“En el 2013 se plantea la necesidad de cubrir guardias y puestos en la sala de pediatría y neonatología con médicos pediatras y allí surge la inquietud, a través del Dr. Gorla quien en ese momento dirigía el Hospital, de crear una residencia para formar pediatras y que posteriormente se queden trabajando aquí”, contó el Dr. Andrés Martinolich, coordinador de la residencia pediátrica del Hospital Centenario.

Luego de iniciar los trámites pertinentes, en julio del 2013 la residencia es aprobada por el Ministerio de Salud de la Nación y de la Provincia y a partir de allí se comenzó a desarrollar la misma con dos cupos por año y cuatro años de duración.

“En esos cuatro años los residentes pasan por la sala de pediatría, por la de neonatología, la guardia, los consultorios externos y los centros de salud, y posteriormente en el tercer año tienen una rotación afuera, en la terapias intensivas pediátrica de Paraná o del Hospital Garrahan en Buenos Aires”, especificó Martinolich.

El coordinador agregó que “en ese tiempo se trata de formar a los residentes básicamente en pediatras profesionales que puedan atender una guardia, un centro de salud, un consultorio, y si después quieren continuar en alguna especialidad pediátrica se les da la base para puedan hacerlo”.

Actualmente, el Hospital Centenario Gualeguaychú cuenta con tres residentes. Uno en segundo, uno en tercero y una Jefa de Residentes, y en el mes de junio se abre la inscripción para una nueva vacante.

Asimismo, desde el inicio de la residencia, se han egresado tres profesionales, dos que están desarrollando su trabajo en Gualeguaychú y una tercera en Concordia, la mayoría de ellos todos egresados de la Facultad de Cs. Médicas de la Universidad Nacional de Rosario.

“La residencia ha ido mejorando de a poco, contamos con especialistas que nos apoyan. Tenemos profesionales en gastroenterología, neurología, cardiología, neumonología y otorrinolaringología infantil, lo cual significa que existe un nivel científico y académico muy bueno”, detalló el pediatra.

También añadió que el mayor desafío que tienen año tras año es “conseguir residentes, ya que no hay muchos médicos egresados que elijan la pediatría, por diversas razones pero principalmente porque es una especialidad muy demandante y la relación esfuerzo-rédito no es la mejor”, opinó.

Por otro lado, aseguró que confían en que al tener la cercanía con la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Nacional de Entre Ríos en Concepción del Uruguay comiencen a tener más egresados y se multipliquen las ofertas de postulantes para cubrir todos los cargos.

La importancia de la residencia

“La facultad les da una base teórica con una mínima práctica pero ningún médico recién egresado sea quizás capaz de manejar todo. El mejor nivel formativo es la residencia, es así que se logra un aprendizaje intensivo, ya que entran a las 8 de la mañana hasta las 17 hs con actividades asistenciales y clases teóricas y ateneos, y por semana dos guardias obligatorias”, detalló el Dr. Martinolich.

Según el coordinador de la residencia pediátrica, los residentes son el motor del Hospital. Los médicos de planta piensan y diagraman, y los que mueven la maquinaria son los residentes que ven a los pacientes, su evolución, realizan los estudios, los análisis y los resultados.

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“Los residentes motorizan el funcionamiento del Hospital, es una simbiosis ya que ellos reciben conocimiento e instrucción, hacen sus prácticas y el Hospital y los servicios se benefician con profesionales que están metiéndole muchas horas de trabajo intensivo”, agregó.

“Generalmente se quedan y ayudan al funcionamiento, generamos nuestra propia mano de obra en calidad y cantidad y esa es una de las cosas más útiles de la residencia”, concluyó.

“El residente le da vida al Hospital”

Angelina Valentinus estudió en la Facultad de Cs. Médicas de la Universidad Nacional del Litoral, está en su tercer año de la residencia pediátrica y actualmente se encuentra realizando la rotación de terapia intensiva en el Hospital San Roque de Paraná.

La joven contó que “la mayoría de los médicos profesionales que está cursando Cs. de la Salud sabe que termina la carrera de grado y luego debe realizar la especialidad, no es una opción. Particularmente siempre supe que la haría en una rama asociada a los niños y al querer quedarme en mi provincia, elegí el Hospital Centenario de Gualeguaychú”.

“Son 4 años intensos de formación académica así como de cada área de la vida de un médico recién recibido. Te da conocimientos, capacidades y habilidades que no son posibles vivirlas cuando recién te recibís”, comentó Angelina.

Además dijo que lo más importante es que siempre están acompañados por profesionales ya formados “que te enseñan”, y que no es solo el conocimiento académico, sino “el trato diario con el paciente, el trabajo en equipo, la atención interdisciplinaria, y las habilidades de un superior que está dispuesto a enseñar”.

El residente le da vida al hospital, es el que esta todos los días con el paciente, el que hace el ingreso, la evolución, el alta, el seguimiento en consultorio externo y apostando a actualizar el saber

En referencia a la necesidad de residencias en el Hospital, comentó que “es fundamental, porque el residente empuja para adelante, estamos para aprender y eso lleva a otros profesionales a renovarse y actualizarse continuamente, en lo clínico, en la investigación y la docencia”.

“El residente le da vida al hospital, es el que esta todos los días con el paciente, el que hace el ingreso, la evolución, el alta, el seguimiento en consultorio externo y apostando a actualizar el saber “, detalló.

Además especificó que existe una gran diferencia entre los hospitales del interior que no cuentan con médicos con los que sí lo hacen. “Le da juventud, las ganas de saber y de aprender, y motiva a los demás profesionales también a mantenerse activos, y eso nutre muchísimo la persona, más allá de lo académico”.

Finalmente, Angelina expresó que “el saber que se gana en la residencia tanto para la persona que lo está haciendo como para el hospital, es inmenso”.

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