Desde el mascotismo de carpinchos al maltrato de equinos: los desafíos de las reservas naturales en la ciudad
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Mientras Las Piedras proyecta convertirse en un centro de rescate de fauna, El Potrero recibe ejemplares afectados por el mascotismo, el tráfico ilegal y otras amenazas, con el objetivo de rehabilitarlos y reinsertarlos en sus ambientes naturales.
El reciente hallazgo de un Aguará Guazú en Gualeguay volvió a poner en agenda el manejo y cuidado de la fauna silvestre en el sur entrerriano. El miércoles 8 de julio, un vecino de esa localidad dio aviso a la Policía tras notar la presencia del animal en un terreno baldío. Inmediatamente se activó un protocolo de rescate y se trasladó el ejemplar a la Reserva El Potrero, la única a nivel local registrada específicamente como centro de recepción de fauna.
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Para conocer las situaciones en que se producen los rescates de animales silvestres en Gualeguaychú y alrededores, Ahora ElDía conversó con Daniel Ávalos y Ladislao Pablo Földesi, referentes en el tema e integrantes de la Reserva El Potrero.
Földesi, coordinador de la reserva, contó que tienen aprobado un proyecto de reintroducción del Aguará Guazú: “Tenemos la infraestructura, el personal idóneo y las capacidades para recibir a estos animales que sabemos que van a seguir apareciendo. Son especies que requieren cierta atención por su vulnerabilidad. Este ejemplar fue rescatado a la mañana y para el mediodía ya estaba en la reserva, en observación veterinaria. Cuando llegó, además del estado de estrés en que se encontraba, estaba un poco delgado y con dolor en sus miembros posteriores. Hoy se encuentra mucho mejor, camina normalmente, se alimenta y de a poco recupera su estado corporal. Hasta el momento todo indica que está perfecto. Lo estamos monitoreando mediante drones y cámaras trampa en su recinto de 3 hectáreas, evaluando el estado sanitario y comportamiento por un tiempo prudencial para constatar que se encuentra completamente bien. Cuando veamos que está en condiciones de ser liberado, va a pasar por un protocolo sanitario en el que le van a extraer sangre para analizar si tiene alguna enfermedad; se le va a colocar un collar de rastreo satelital para aprender más sobre su uso del hábitat en la provincia y comportamiento, teniendo en cuenta que son animales que se desplazan grandes distancias”.
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Más allá del Aguará Guazú, Földesi señaló que, en términos generales, el hecho de estar constituidos como refugio de fauna silvestre significa que tienen “la capacidad técnica de infraestructura operativa para recibir animales que lo necesiten, ya sea porque han sido víctimas del tráfico ilegal, de mascotismo, o de otras cuestiones que estén complicando el curso natural de sus vidas”.
Ávalos, quien trabaja en la conservación y monitoreo de la fauna de El Potrero, indicó: “los animales que más llegan a nosotros son los carpinchos, que muchas veces provienen de situaciones de mascotismo; por ejemplo, cuando hay familias que tienen uno en sus casas y no saben qué hacer cuando el animal crece. En esos casos hacemos el traslado de los ejemplares con la policía rural, los recibimos, y pasan por una cuarentena. Después del chequeo clínico, cuando vemos que no tienen ninguna enfermedad, los llevamos a unos corredores de pre-suelta o, según su estado, los liberamos directamente en la reserva”.
Con respecto a la recepción de especies silvestres, Földesi comentó que apuntan a que sean animales de la región, que puedan rehabilitar para luego reintroducir: “Eso genera proyectos como el de reintroducción de la corzuela parda o guazuncho, nuestro ciervo nativo. También contamos con la posibilidad de tener otros animales que no sean autóctonos, pero no es la idea. Respecto al mascotismo y los carpinchos, la gente los está viendo como mascotas, están de moda y después se dan cuenta de que no es tan buena idea tener un carpincho adulto en una casa porque requiere agua, cuidado y cierta nutrición que obtiene en la naturaleza. Es importante concientizar al respecto. El mascotismo nunca termina bien. Los animales que son domésticos por algo lo son, evolucionaron a nuestro lado durante mucho tiempo. No tenemos que capturar animales silvestres porque en realidad termina perjudicando al propio animal. Para eso estamos las reservas o los refugios de fauna silvestre, sobre todo aquellos que buscamos la rehabilitación para la reintroducción, cuando es posible”.
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Ávalos, al respecto, comentó que muchos ejemplares de guazuncho llegan a la reserva luego de haberse encontrado en estado de mascotismo. Dado que la especie está declarada Monumento Provincial, es un trabajo que abordan en conjunto con la Dirección de Recursos Naturales y Fiscalización y la Dirección General de Ordenamiento Territorial, Áreas Protegidas y Biodiversidad de Entre Ríos: “Estos guazunchos usualmente vienen de zonas más al norte de Entre Ríos, como Villaguay o cercanías de Paraná, donde hay mucho mascotismo de la especie. Su cuarentena en la reserva lleva más tiempo, porque intentamos que adapten lejos de las personas; también realizamos la parte de chequeos clínicos y los alentamos a que empiecen a comer alimento natural, porque por lo general, cuando vienen de situaciones de mascotismo se los ha alimentado con comida casera. Después de unos meses, cuando terminan esta adaptación, pasan a corrales de pre-suelta de tres hectáreas con monte, y ahí no se les da cuidado, simplemente se los observa de lejos con cámaras trampa para estudiar su estado”.
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También, mencionó que desde el Ecoparque de Buenos Aires les han enviado carpinchos y distintas especies de aves, como la lechucita vizcachera, caranchos y chimangos. También trabajan en conjunto con Temaikén para resguardar a los cardenales amarillos.
Además del mascotismo y el tráfico ilegal, Földesi mencionó los accidentes y el desplazamiento de especies como otros factores frecuentes: “Con respecto a los carpinchos, también sucede que habitan los centros urbanos y se adaptan a la vida con las personas; la falta de depredadores hace que aumente su población, no tengan a dónde ir y terminen desplazados, o siendo víctimas de accidentes o ataques de perros. Siempre que podamos rescatar a un animal o que alguien nos solicite una ayuda con determinada especie, vamos a tratar de brindar nuestro asesoramiento, opinión o incluso intervención si fuera necesario”.
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El asilo de los caballos en la Reserva Las Piedras
El mes pasado, un hecho de maltrato animal conmocionó a la sociedad de Gualeguaychú. En las redes sociales se replicó un video que mostraba cómo dos hombres intentaban cargar en un carro tirado por un caballo la mitad de la carcasa de un auto. Un peso descomunal para el equino. La escena fue registrada en la intersección de Avenida Sarmiento y José María Bértora por una vecina, quien luego se dirigió a hacer la denuncia ante la Justicia. La exposición policial hizo que se activaran los procedimientos en el marco de la Ley de Maltrato Animal 14.346, y días más tarde se llevó a cabo el secuestro del caballo, que fue trasladado a la Reserva Las Piedras, ubicada a unos 15 kilómetros al norte de la ciudad.
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No es la primera vez que sucede este tipo de intervenciones. A finales de 2024 y mediados de 2025 se presentaron dos ocasiones en que las autoridades resolvieron trasladar caballos a Las Piedras, ya sea porque se encontraban sin dueño o en situaciones perjudiciales para el animal o su entorno. Guillermo Treboux, encargado de la reserva y coordinador de Conservación y Planes de Manejo del Municipio, aclaró que, si bien allí no funciona un centro de rescate, existe un proyecto para que así sea: “Estamos trabajando para registrarnos como centro de rescate de fauna, pero aún nos falta bastante. Recién estamos empezando a transitar un largo camino que tiene que ver con la formación de personal específico, como un grupo de veterinarios, y contar con la infraestructura necesaria. Buscamos avanzar en un convenio con la Facultad de Veterinaria de la UNER en la ciudad. Recién a partir de que se dé todo eso podríamos avanzar en las gestiones”.
Lo que sí existe actualmente es un pequeño sector que cumple la función de depositario de animales de granja. “El Municipio trae los caballos y los tenemos un tiempo en la reserva hasta que se terminan de solucionar los trámites por los cuales fueron retirados de la vía pública o rescatados de situaciones de maltrato. Si bien eso funciona dentro de la órbita de las áreas naturales, y específicamente de Las Piedras, lo cierto es que pertenece a la Dirección de Veterinaria. Se trata de un trabajo en conjunto”, concluyó Treboux.

