Me-Gusta-960x120-CARO
Ciudad | Gualeguaychú | Urdinarrain

Desde frutas hasta ganadería: Así se fundó y creció la Cooperativa La Soberana

Fabián Miró

La chacra se encuentra en la zona del Gualeyán a poco más de un kilómetro del Cementerio, en lo que fue el hogar del Padre Luis Jeannot Sueyro. Se trata de una superficie de 3 hectáreas que cuando llegó Carlos había sido copada por el monte nativo. Después de un arduo trabajo limpió una parte que destinó a diferentes producciones.

El titular de la Cooperativa “La Soberana” con el balido de unos caprinos de fondo recordó que “en junio del 2020 recibimos la matrícula de la cooperativa luego de años de trabajo”. El principio fue con “gente, pequeños y medianos productores, que se dedicaban a la producción porcina en la zona, y en un momento, cuando decidimos armar una cooperativa y comenzar a trabajar en la misma, se tomó la decisión de hacerla más amplia, y que no sea solo de cerdos”.

Es así que se integraron productores hortícolas, ovinos caprinos, siendo el abanico muy amplio desde frutas hasta ganadería. “Arrancamos con los trámites y en junio del 2020 recibimos la matrícula con un año y medio de cooperativa”.

Bos contó que “la idea es la de incorporar la mayor cantidad de productores del departamento, quedando claro que no es algo destinado a chacareros de la zona. Es más, trabajamos con productores de Urdinarrain. Hay que caminar, hacer territorio, buscar los productores, interesarlos en el proyecto y crecer como Cooperativa”. Mencionó el caso de Juan Pablo Open que “no es un pequeño productor que está llevando adelante un proyecto importante como el de ganadería regenerativa de lo que se conoce como pastoreo racional, haciendo una carne Premium, que es lo que el mundo está demandando”.

Gualeguaychú se caracteriza por tener muchas chacras en la zona periurbana o semi rural, muchas de ellas improductivas, y las que tienen a productores, cuentan con pocas posibilidades de salir adelante por la falta de mercados. Al respecto, Bos, indicó que la meta es la de “volver a lo que fueron las chacras de nuestros abuelos y padres, establecimientos pequeños y medianos en donde se hacía de todo un poco. Tenías tus chiqueros de cerdos, una majadita de ovejas, aves de corral-gallinas, patos y gansos- y la quinta. Lamentablemente, por el tema del abigeato, se ha perdido un poco la parte ganadera por el tema del abigeato”. Recordó que las “chacras de la zona del Gualeyán tenían sus animales y antes todos producían leche y tenían animales de rodeo de carne; mientras que ahora tengo entendido un solo chacarero produce en un volumen menor.

Carlos Bos 2.jpg

En un momento se barajó la posibilidad de que la cooperativa cuente con un desarrollo, en conjunto con el INTA, una pasteurizadora para este volumen de leche que te permite además de pasteurizar envasar en sachet y venderla al público en el mercado”. Hoy con “un solo productor no estaría alcanzando, por lo cual hay que desarrollar la actividad lechera y conseguir cierta cantidad de litros”.

El productor

Carlos Bos (67 años) contó que trabaja en la chacra con un muchacho que me acompaña y una persona que está en el plan “Empleo Joven” con ganas de aprender y mucha voluntad “hacemos hortalizas, cabras de carne de la genética Boer, siendo la idea la de hacer cabaña de la raza mencionada, y en el marco de la cooperativa estamos embarcados en un proyecto de batatas”.

Se “trata de un alimento importante, además de tratarse de una producción que no tiene el riesgo de enfermedades en la planta que requiere de muy poco riego”. Agregó que “salvo algunos productores hortícolas no hay grandes productores de batata en la zona.”

En el presente “estamos haciendo mucha rúcula, algo que los clientes nos están requiriendo, además de lechuga, acelga, achicoria, tomate que tenemos que trasplantar, berenjena, además tenemos semillas de melón mexicano que anduvo muy bien. También tenemos zapallo, maíz, algunos maíces blancos que utilizan los mexicanos para producir harinas para sus tortillas”.

El riego

Explicó que lo hace por el “sistema de Goteo en la mayor parte de la superficie en la hectárea que trabajamos, más la original cuando empecé a trabajar en esta tierra. Hay un antes y un después, en el sistema productivo, con el riego por goteo. Tiempo atrás todo se hacía por surco y con norias. El abuelo nos daba una azada y había que ir a cortar el agua en un lado, entre en barro y el agua en pata, para nosotros que éramos gurises fue todo una aventura, el sueño de un gurí de hace 60 años”.

Sostuvo que una “persona envejece cuando deja de tener proyectos y hay gente de 20/30 años que no tienen una meta, un horizonte y envejecen; mientras que otros con 60,70 años siguen proyectando y trabajando, mientras la cabeza y el físico acompañen”.

Las cabras

El rodeo se encierra todas las noches. Es menor y se las suelta durante el día para que pastoreen en un superficie limitada por boyeros eléctricos. Dijo que “pese a la mala fama que se le atribuye es un animal muy dócil de manejar y este año, en las pariciones, no tuvimos problemas. Ya tenemos cabritos y de a poco, con una inversión menor, vamos incrementando el rodeo, armando un plan sanitario, especialmente parasitosis, en un rodeo de 10 cabras hembras, las crías y un macho Boer, raza que tiene unas condiciones carniceras interesantes”.

En cuanto al mercado, todo lo que es hortícola se comercializo en la chacra; mientras que otros compañeros tienen una clientela propia, las ferias y “la posibilidad de vender en el predio del frigorífico que está quedando muy linda”, concluye Bos.

Dejá tu comentario