“Después de 37 años de búsqueda, de lo que se trata es de darle dignidad a Leli”
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Las palabras de sus tres hermanas, simples, sinceras, llenas de verdad y angustia, de memoria y esperanza. Luego de más de 37 años de incansable búsqueda, la familia Savoy recibirá los restos de Adela, quien engrosa la lista de los 21 desaparecidos de la ciudad durante la última dictadura cívico-militar.Luciano Peralta"Ella era una militante universitaria más, ni un cuadro montonero, ni nada que se le parezca", contó Marita, una de sus hermanas, quien vivió con ella hasta dos semanas antes de que los hombres de la última dictadura, dueños de la vida de todos por ese entonces, la secuestren.Leli, como la llamaban, militaba en la Juventud Universitaria Peronista (JUP) de La Plata, donde estudiaba. Como la gran mayoría de los jóvenes universitarios de los '70, tenía un compromiso militante y creía -al igual que muchos por entonces- en eso de cambiar el mundo. Pero un 17 de diciembre de 1977 fue secuestrada por los militares, o sus grupos de tarea -nunca se supo- y su familia jamás volvió a saber de ella.Hoy, a poco de cumplirse 38 años de aquel hecho del terror, y gracias al trabajo de las Madres de Plaza de Mayo y del Equipo Argentino de Antropología Forense, la familia Savoy podrá recibir los restos de Leli. Será mañana, en el acceso sur a la ciudad que la vio nacer, para luego trasladarse al Cementerio Norte, "para que por fin descanse en paz y darle la dignidad que se merece, como cualquier ser humano", expresó Marita, junto a Patricia y Chela, sus hermanas.Salió a comprar un regalo Como gran parte de los asesinados por el régimen, Adela no se imaginaba caer en manos de la muerte ese día de mediados de diciembre. "Ella salió con una amiga a comprar un regalo para un casamiento que teníamos y nunca más volvió. En la fiesta éramos poquitos, cuando faltó me preocupe, pero jamás me imaginé algo semejante", relató Marita, quien al llegar al departamento de su hermana descubrió "la casa destrozada" por los represores, quienes habían comido y bebido en el lugar, y robado gran parte del "botín", como acostumbraban.Como toda su familia, las hermanas Savoy eran religiosas, por lo que, después de recorrer cada hospital y cada juzgado, acudieron al Obispo Pedro Boxler, primero, y al Juez Ceferino Toller, después. Pero ambos les dieron la espalda. "Es que la dictadura tuvo cómplices, sino no hubiese podido pasar todo lo que pasó", expresó Chela, y agregó: "Yo tuve conciencia de que mi hermana estaba muerta cuando, al asumir la presidencia, (Raúl) Alfonsín dijo que no había presos políticos en las cárceles del país, ahí asumí su muerte".De familia más bien conservadora, los hermanos Savoy cultivaron desde chicos un espíritu emprendedor, militante. Según Patricia, vivían "en una casa de puertas abiertas". La escuela, la Casa de la Juventud y todo tipo de evento social eran ámbitos de participación y generación de ese espíritu colectivo propio de los 60 y los 70."Creo que nuestra generación fue diferente, no sé si mejor o peor, pero quienes vivimos la juventud en los años 70, crecimos de otra manera, con otros sueños, otra forma de entender el mundo", agregó Patricia, quien ya tenía dos bebés cuando la desaparecieron a su hermana.Hoy sus bebés son hombres y seguramente acompañarán a su mamá en, sin dudas, uno de los momentos más importantes de su vida: El reencuentro con Leli."La esperé mucho tiempo"Marita, que vive en Córdoba hace más de 30 años y que compartío departamento con su hermana desaparecida, contó que "lo primero" que le pasó fue "esto de no asumir que mi hermana había muerto"."Yo nunca pude terminar de entender que mi hermana estaba muerta porque la esperé mucho tiempo, la esperé demasiado tiempo... Incluso, fantaseé que podía estar internada en el Borda...no sé, en cualquier lugar. Siempre compartí la búsqueda de ellas (por sus hermanas), pero desde el silencio, me llamé al silencio y me metí para adentro", expresó, con vos resquebrajada por la emoción."Creo que siempre lo negué porque no puedo reconocer la forma como la mataron, eso ha sido siempre lo que más me ha impactado... Me quedó toda esa imagen de la voz de Leli, de su risa, de esa frescura... y que haya tenido esa muerte tan espantosa, siendo tan chica, es algo que me cuesta entender", concluyó.
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