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Destacaron que "la kinesiología es vital en la recuperación de personas que tuvieron Covid"

El kinesiólogo Ernesto Bernigaud, con 26 años en la profesión, señaló que "no sabíamos a lo que nos enfrentábamos cuando la pandemia llegó al país". Dijo que muchos adultos mayores requieren atención profesional porque padecen enfermedades crónicas.

Bernigaud, uno de los kinesiólogos de mayor trayectoria en la ciudad, expresó que “en su momento, el Covid-19 era algo que estaba lejos y que no sabíamos si iba a llegar a Argentina. De golpe lo tuvimos en países vecinos, luego en el nuestro para desparramarse a lo largo y ancho del país con picos muy fuertes como los que estamos viviendo”.

Señaló que “los kinesiólogos tuvimos que adaptarnos a un protocolo muy estricto, tras algunos días en los que cerramos las puertas de los consultorios. Después, la demanda de los médicos y familiares de pacientes, que requerían nuestros servicios generó que volviésemos a atender, previo implementar una serie de protocolos para trabajar con el paciente”.

En su caso, Bernigaud expresó que trabaja “con mucha gente que tiene problemas neurológicos, pacientes de edad, personas que están encuadras dentro de lo que se conoce como factores de riesgo. Muchos de ellos con poliartrosis, sumamente doloridos que necesitan de la atención de un profesional. Gente que se encuentra en una cama o silla de ruedas, que prefieren arriesgarse a seguir padeciendo dolores y quedar postrado. Vencieron el miedo, el temor al coronavirus, debido a que las dolencias los estaban volviendo locos”.

El profesional señaló que “los domicilios son contados, pero se hacen, a pedido del médico tratante, cumpliendo con la rigurosidad del protocolo, mientras que en consultorio también se trabaja con un protocolo, turnos mínimos, evitando que en la sala de espera se junten dos personas”.

Indicó que está trabajando “un 50 por ciento de lo que se venía haciendo antes de la pandemia y si bien se continúa con el sistema de turnos, se hace hincapié en que la gente respete los horarios que se le asignan. Hay que aprender la nueva modalidad y respetarla tanto el profesional como el paciente, aunque hay gente grande a la que le cuesta un poco más adaptarse a los protocolos”.

Indicó que realiza atenciones por diferentes patologías, “muchas en las que tenemos que utilizar las manos para llevar adelante masajes en distintas partes del cuerpo, razón por la que tenemos las manos muy gastadas por el uso de alcohol que hoy, más que nunca, es tu aliado al igual que el gel. Tocás alcohol, sacás alcohol, ponés alcohol, con barbijo y con una máscara facial todo el tiempo, además de desinfectar permanentemente los módulos donde atendemos con sus correspondientes camillas y aparatología que se utiliza en kinesiología”.

El profesional sostuvo que “nunca antes había apreciado, sentido a la gente mayor con tan alto grado de angustia y miedo”, contando que “antes de la llegada del coronavirus, un kinesiólogo iba esporádicamente a una terapia intensiva. Hoy eso cambió y el profesional tiene que trabajar en la recuperación del paciente, a que vuelva a tener la capacidad pulmonar que tenía antes de la patología. El paciente sale de la terapia y tiene que hacer tareas de rehabilitación y el kinesiólogo es esencial en una buena recuperación que puede demandar un tiempo prudencial”.

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