Detrás del voto
No hubo sorpresas. En líneas generales las elecciones de ayer corroboraron la impresión dominante desde las primarias del 14 de agosto. Casi nadie dudaba del resultado. Votos más votos menos, lo ocurrido 62 días antes no variaría demasiado. No tenía por qué cambiar.Mario Alarcón Muñiz Nada se produjo en ese lapso que indujera a suponer un final distinto. En todo caso si alguna incógnita rondaba respecto de cargos provinciales y municipales, era la referida al desempeño de quienes no compitieron en la primaria por no tener rivales internos. Pero en verdad tampoco se observaba ni fuerza ni armado suficiente como para inquietar al oficialismo.Las urnas dejaron un claro mensaje. Es incuestionable el respaldo logrado por la Presidenta. En gran medida se lo interpreta como un reconocimiento de la situación económica favorable que registra nuestro país desde hace ocho o nueve años.Cierto es que estos índices de crecimiento se verifican en todos los países productores de alimentos -sin ir más lejos nuestros vecinos Brasil, Uruguay y Paraguay-, pero sea como fuere lo experimenta un importante número de argentinos a través de mayor movimiento, empresas en actividad, puestos de trabajo y políticas asistenciales.Es una realidad que siempre termina reflejándose en resultados electorales. Se pueden discutir asuntos referidos a planificación, desarrollo, educación, salud, seguridad, corrupción o relaciones internacionales, entre otros temas, pero ningún gobierno pierde una elección cuando la economía funciona favorablemente.El individuo puede protestar hasta el cansancio. Sin embargo, en el momento de la definición nadie vota contra si mismo.Esos vientos se proyectaron sobre las provincias. Expresar que el mayor impulso se originó en la política nacional, no significa restarle méritos políticos al gobernador Urribarri en su victoria de ayer. No obstante, él sabe como nadie que un buen porcentaje de la aprobación de su gestión está enlazado con la gestión presidencial.Desde los momentos difíciles del conflicto con el campo manifestó su respaldo a la Presidenta y si bien en un principio esa adhesión deterioró su figura, el paso del tiempo lo situó en uno de los lugares de privilegio. En definitiva lo confirmó la elección de ayer.En el orden institucional comienza una nueva etapa. En términos políticos se trata de una continuidad. De cualquier manera el panorama de 2012 en adelante no es el mismo que los actuales protagonistas vislumbraban en la anterior elección de 2007. El mundo contemporáneo cambia de manera constante.También nuestro país. Ni se diga de la provincia. Cada día nos exige más a todos. Y los gobernantes deberán entender que los caminos que ahora se abren deben ser de entendimiento con todos los sectores para avanzar. Nada de egoísmos ni mentiras para preservar pedacitos de poder. El poder se gana y se pierde. Sólo permanece lo que se logra en conjunto.No cabe exagerar hablando de ahora o nunca. Pero en esta circunstancia de la historia todo se presenta a nuestro favor. Sería imperdonable si lo desperdiciáramos en riñas, peleas estériles, confrontaciones menores, disidencias inexplicables, cuando tantas cosas se nos presentan al alcance de la mano.
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