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Detuvieron a "Maguila" Puccio, el hijo más enigmático del siniestro clan

Daniel Arquímedes Puccio, que siempre logró esquivar su condena con artilugios legales y una fuga, fue detenido a cien kilómetros de San Pablo. "Seguro andaba en algo turbio", dice la familia de una de las víctimas de la banda que secuestraba y asesinaba empresarios en la década del 80.

Lo detuvieron como un fugitivo. Cuando iba en micro, cerca de la zona de Itú, a 100 kilómetros de San Pablo. Había partido desde Foz de Iguazú. Y tenía identidad falsa. Esta detención, confirmada a Infobae por fuentes policiales en Brasil, la vivió de otra manera. Muy distinta a su anterior caída, rodeado de policías, con un país expectante y conmocionado por la caída de la banda de secuestradores más tenebrosa después de la dictadura militar de 1976. Una banda que se llamó el clan Puccio.

Daniel Arquímedes Puccio, alias Maguila, el Puccio más enigmático e inasible, otra vez vivió el momento de ser esposado.

La Policía brasileña subió al micro para realizar una inspección en un operativo antidrogas. Había 15 pasajeros. Al encontrar a Puccio, le pidieron sus documentos. Su nerviosismo lo delató. La foto no coincidía con la que el sistema tenía registrada bajo ese otro nombre. Sus papeles resultaron ser falsos.

"Él dijo que tenía identidad falsa porque pensaba quedarse más tiempo en Brasil, pero no creemos en su versión. Subimos al micro en un operativo antidrogas", según publica O Globo de Brasil.

Las autoridades certificaron su verdadera identidad y comprobaron que no existía un pedido de captura, por lo que al hijo de Arquímedes le aplicaron una multa y le dieron un plazo de 60 días para regularizar su estadía en el país. También encontraron que tenía dólares. Maguila dijo que eran para "comprar una propiedad".

Así fotografió la revista Gente a Daniel Puccio en 2016. Dos años antes había ido a vivir al departamento de su madre en la calle Independencia. Estuvo en prisión entre mediados de 1985 y febrero de 1988, pero quedó libre al no tener sentencia firme. Lo condenaron a 13 años en el 98, pero nunca volvió a la cárcel ya que se había ido del país (Foto revista Gente)

"Si andaba con documento falso, seguro es probable que anduviera en algo turbio, esta gente no cambia. Y este secuestrador gozó de una impunidad escandalosa", dice a Infobae Rogelia Pozzi, viuda del empresario Eduardo Aulet, una de las víctimas del clan.

Daniel “Maguila”, junto a su padre Arquímedes Puccio, su hermana Silvia y Guillermo en la casa de San Isidro donde el clan mantenía cautivas a sus víctimas durante la década del 80

Su vida criminal puede resumirse en dos cartas. En la primera, su padre –el siniestro Arquímedes Rafael Puccio– le pide que vuelva desde Australia a la Argentina porque tiene un negocio que no puede fallar. La segunda la escribió él a Nelida Bollini de Prado, a la víctima que secuestró y el clan mantuvo cautiva durante 32 días en el sótano de su casa de San Isidro, y le pide perdón. Hasta le dice que de ese secuestro, que el 23 de agosto de 1985 terminó con el clan Puccio, participó "inconscientemente".

Pozzi afirma ante Infobae: "Maguila nunca dejó de ser delincuente, lo tiene en su esencia. Es como el padre, hace años me apretó para que no reconociera al hermano Alejandro en una rueda de presos. Es como el padre y la madre. Usaron el dinero de los secuestros seguidos de muerte para vivir bien".

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