LA IMPORTANCIA DE CUIDAR EL AMBIENTE
Día de la diversidad biológica: Gualeguaychú tiene casi 20 mil hectáreas para resguardar la flora y la fauna autóctona
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Actualmente, la ciudad posee la mayor superficie natural protegida de jurisdicción municipal en todo el territorio entrerriano, alcanzando casi 750 hectáreas dedicadas exclusivamente al cuidado de los ecosistemas nativos. Asimismo, la articulación regional permite coordinar esfuerzos dentro de un corredor que abarca ocho reservas naturales, las cuales suman casi 20.000 hectáreas destinadas a resguardar la riqueza biológica de la zona.
Esta red de protección ambiental permite la supervivencia de un inventario biológico de enorme valor científico y comunitario, compuesto por 610 especies de flora, 289 especies de aves, 24 de mamíferos, 15 de reptiles y 15 de anfibios. En los humedales, montes y campos característicos del paisaje local conviven especies emblemáticas como el carpincho (Hydrochoerus hydrochaeris), el lobito de río (Lontra longicaudis), el zorro de monte (Cerdocyon thous), el lagarto overo (Salvator merianae) y el aguará popé (Procyon cancrivorus). El equilibrio de este entorno se sostiene en gran medida gracias a una flora nativa que define la identidad del paisaje entrerriano, donde ejemplares de ñandubay (Prosopis affinis), espinillo (Vachellia caven), sarandí blanco (Phyllanthus sellowianus) y quebracho blanco (Aspidosperma quebracho-blanco) cumplen un rol fundamental en el soporte de la fauna local.
La fecha también invita a reflexionar sobre los desafíos pendientes como la situación de vulnerabilidad en la que se encuentran especies amenazadas como el ciervo de los pantanos (Blastocerus dichotomus), el aguará guazú (Chrysocyon brachyurus), el cardenal amarillo (Gubernatrix cristata) y el tordo amarillo (Xanthopsar flavus), cuyas poblaciones se ven severamente afectadas por problemáticas como la pérdida de hábitat, la caza ilegal y el tráfico de fauna silvestre.
Ante este panorama, a través del Sistema de Áreas Naturales Protegidas Municipales, sostiene las tareas diarias de control, investigación y concientización, entendiendo que el cuidado requiere de una corresponsabilidad activa. Modificar conductas cotidianas mediante la plantación de especies nativas en los hogares, evitar la captura o mascotismo de animales silvestres, mantener la limpieza de los entornos públicos y valorar las reservas locales son acciones colectivas indispensables.
