Diccionario K: el lenguaje económico según Néstor y Cristina
:format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/adjuntos/240/imagenes/000/410/0000410243.jpg)
Las políticas de los últimos doce años lograron colonizar el idioma; dólar blue, precios cuidados o comercio administrado son expresiones que reflejan un ciclo que llega a su fin. Florencia CarboneIlustración: Vicente Martí Él y Ella llegaron desde una provincia donde hay más ovejas que gente. Fueron presidente y presidenta, y con una sola letra de su apellido lograron construir una marca registrada: el estilo K.En doce años de gestión, Néstor Kirchner y Cristina Fernández dejaron su huella en los ámbitos más disímiles. Al matrimonio santacruceño "nada le fue ajeno. Se metió con la Feria del Libro, los aviones, las estadísticas, los feriados, el fútbol, los barrios cerrados, las salidas de los presos, la grilla de los canales, los que viajan al exterior y las carreras de autos. Entró a los directorios de las empresas, desarrolló el periodismo cautivo (o militante), sedujo artistas, encantó a organismos de derechos humanos, sometió al Congreso y zarandeó a la Justicia. ¿Cómo tamaño narrador no iba a colonizar, también, el idioma?", dice el periodista Pablo Mendelevich, autor de El relato kirchnerista en 200 expresiones.En medio de eslóganes, modismos, muchos neologismos y otras tantas resignificaciones, Néstor primero y su mujer después desarrollaron una lengua propia que en el caso del ámbito de la economía no será fácil erradicar: comercio administrado, cepo; dólar blue, ahorro, tarjeta y futuro; puré, contado con liqui, buitres; los Registros de Operaciones de Exportación, más conocidos como ROE (en sus tres versiones: verde, blanco y rojo); DJAI y DJAS (Declaración Jurada Anticipada de Importación en un caso y de Servicios, en el otro); Ahora 12, Precios Cuidados, subsidios y swap son sólo algunos de los términos que dan forma al diccionario K.Marcos Aguinis considera que hay muchos neologismos que surgen en situaciones específicas y que duran tanto como dure el fenómeno que los origina... o hasta que éste se repita. "La Argentina es un país muy repetitivo, se lo puede comparar con un trompo que gira siempre sobre lo mismo", advierte el escritor.Así como "la revolución productiva" es sinónimo del menemismo, ¿quién duda de que La Cámpora" será una de las palabras clave para identificar al período kirchnerista? Aguinis hace una ácida lectura de esa elección. "Existe mucha ignorancia histórica. El nombre Cámpora se refiere a un individuo muy mediocre que Perón siempre usó de felpudo. Incluso lo hizo candidato a la presidencia porque él aún estaba prohibido para ocupar cargos oficiales. Su mérito fue abrir las cárceles para dar libertad a los guerrilleros que asolaron el país durante años con secuestros, asesinatos y robos, tras una ideología que mezclaba marxismo con ultraísmo de derecha. Junto con ellos fueron liberados muchos delincuentes comunes. Perón no dejó que Héctor Cámpora llegase a los dos meses en el cargo. Lo echó sin misericordia, lo desipreció y tuvo que irse del país. Este nombre patético es el que eligió el igualmente patético hijo de los Kirchner para denominar su organización, al servicio de una ciega y acrítica obediencia", comenta Aguinis.Marcelo Elizondo, director de la consultora DNI, explica el significado de algunos de los términos que identifican a la política económica.En primer lugar menciona "la mesa de los argentinos". Y define la expresión como "un eufemismo que pretende mostrar la supuesta incompatibilidad entre abastecer la demanda externa y la doméstica".Pero agrega Elizondo que en la realidad, "la restricción de las exportaciones desalentó la inversión y la producción, lo que llevó a que se perdieran mercados y a que dejaran de entrar dólares al país, sumado a que se debilitaron cadenas productivas locales (como las economías regionales) y a que el precio de los productos en el mercado local no dejó de crecer".Otra expresión recordada por Elizondo es "sustitución de exportaciones". Y dice: "Es la defensa de la promoción de la demanda interna, a la que se vinculó con los desincentivos a las exportaciones, justificados por el debilitamiento de la demanda externa, sin comprender que esa demanda externa puede ser abastecida en contextos de reducción de precios o desaceleración de mercados, a través del desarrollo de atributos competitivos innovadores, algo para lo cual deben generarse instrumentos promocionales (a diferencia de los restrictivos vigentes)".En tercer lugar, el economista elige la frase "uno por uno". Explica: "Fue la obligación impuesta de hecho a los importadores de exportar para poder importar, con el efecto de la creación de engorrosas relaciones que no permitieron ni más importaciones ni más exportaciones".Cuando se le pregunta cuáles son las palabras y frases que quedarán en la historia como parte del léxico K, Gastón Rossi, director de la consultora LCG, improvisa una larguísima lista. Destaca que en estos años se pasó de "los superávit gemelos a los déficit gemelos", y del "tipo de cambio competitivo y estable" al "club de los devaluacionistas". Se dijo que había una "matriz productiva diversificada con inclusión social", que "bajar el blue es como intentar reducir la cotización del gramo de cocaína", y que "el mercado del dólar blue es la nada misma". Se habló de "sintonía fina, desendeudamiento, economistas papagayos, de que la emisión no genera inflación y de cómo el mundo se nos cayó encima". Hasta se expresó que "medir la pobreza estigmatiza", que las protestas del campo fueron "piquetes de la abundancia" y que los empresarios "se la llevaron en pala".El economista cree que la razón de ser de muchos neologismos está en el alza de los controles: "Como no existían había que crearles un nombre", explica.Rossi señala que se apeló también al eufemismo: "No se habla de inflación, sino de tensión o reacomodamiento de precios; no hay proteccionismo, sino administración del comercio para proteger la mesa de los argentinos", ejemplifica.Lorenzo Sigaut Gravina, economista jefe de Ecolatina, se refiere a la modificación de un término que en realidad sólo se percibe en el lenguaje escrito: Indek en lugar de Indec. Es un neologismo que surge desde la crítica a la intervención oficial sufrida por el organismo. "Que las estadísticas públicas no sean confiables hizo que se perdiera un bien público. El Indek es un problema. Empezó con la inflación, pero pasó al resto de las estadísticas; hoy ni podemos saber si hay déficit o superávit comercial: en el Indec hay dos indicadores", advierte.¿Qué otros términos incluiría en el diccionario K? "Estanflación, un fenómeno que hacía mucho que no se veía, swap con China y desendeudamiento, que se concretó con el exterior, pero no con el sector público, ya que el Banco Central y la Anses tienen hoy buena parte de la deuda del Tesoro Nacional", responde Sigaut.Diego Pérez Santisteban, presidente de la Cámara de Importadores, incluye más términos: "modelo, relato, cepo, uno a uno, DJAI, comercio administrado, imprevisibilidad y falta de reglas escritas".Muchos hablan de la década ganada. Afirman que no fue magia lo que pasó. Resaltan los logros de algunos pingüinos que lograron construir con el 22% de los votos un gobierno Nac & Pop que dio vida a fenómenos tan únicos como las candidaturas testimoniales y el periodismo militante. Otros creen que los que vinieron por todo y le hablaron a todos y todas construyeron, paradójicamente, una enorme grieta que no sólo los separó de "la corpo". La historia se encargará de poner en palabras -quizá más objetivas que las del relato actual- cuál fue el verdadero legado que dejan doce años de gestión kirchnerista. Glosario de la economía de un ciclo que llega a su finBuitres. En el diccionario K, esta acepción no se refiere a las aves rapaces que suelen alimentarse de animales muertos, sino a los integrantes de los fondos buitre (fondos de capital de riesgo o inversión libre que invierten en una deuda pública de alguna entidad que consideran cercana a la quiebra). Al referirse a "los buitres", se hace alusión a aquellos acreedores que compraron deuda que estaba a punto de no ser pagada o no lo fue y que por lo tanto entran en juicio con la parte en cuestión.Cepo. El término por la que la Presidenta expresó su aversión en reiteradas oportunidades se utiliza para las restricciones que afectan la compra de divisas. La primera nació el 1° de noviembre de 2011. Desde entonces, los ciudadanos deben pedir autorización a la AFIP para comprar divisas. Tiempo después se impuso una retención impositiva del 15% para quienes usaran las tarjetas de crédito en el exterior. El impuesto pasó a 20% en 2012 y a 35% en diciembre de 2013.Dólar blue. Pablo Mendelevich habla de un "revisionismo cromático". El blue (azul en inglés) se utiliza para nombrar al verde (el dólar), pero para evitar hablar de "negro" (el dólar no oficial) se lo bautizó con ese color.Econumeyo. Voz peyorativa con la que el Gobierno denomina a los economistas que critican su política.Fugaducto. Potencialmente, una agencia de viajes. La palabra, que no existe en el diccionario de la Real Academia Española, se usó en la resolución 3450 de la AFIP, en los argumentos para establecer mayores controles cambiarios a las operaciones en el exterior y la venta de pasajes. Se explicó que "se constataron operaciones concertadas de manera irregular por parte de entidades que funcionaban como verdaderos fugaductos de moneda extranjera del mercado cambiario oficial que dieron origen a acciones judiciales por violación al régimen penal cambiario y a la normativa relativa al lavado de dinero".Piquetes de la abundancia. En 2008, durante el conflicto agropecuario más fuerte de la historia, la Presidenta calificó así a los cortes con los que los ruralistas expresaron su descontento con la política oficial.Puré. "Hacer más líquida la papa" o, traducido, el procedimiento por el cual una persona que adquiere dólar ahorro en el circuito oficial lo vende en el mercado negro para aprovechar la ganancia que genera la brecha cambiaria entre la cotización oficial y la del mercado paralelo.Sintonía fina. Fue un recurso que algunos definen como eufemismo puro para evitar hablar de ajuste. Se señala que la frase que sirvió de inspiración fue "ajuste fino" o "ajuste muy fino", cuyo origen se remonta a una disputa entre keynesianos y monetaristas (cuyo principal referente fue Milton Friedman), cuando en los 60 empezó la crisis del Estado de bienestar y comenzó a hablarse de la necesidad de aplicar una "corrección de errores". Todo valía para evitar pronunciar la palabra "ajuste".*Publicada en La Nación
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

