Dicky Dargain lo hizo: nuevamente llenó el Teatro Gualeguaychú con su magnetismo
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Una vez más se confirma el fenómeno de arrastre popular de Dicky Dargain: el notable actor gualeguaychuense llena el Teatro mayor de la ciudad con su nueva obra, "Modernizate, papá" Julio Majul Con una obra donde actúa y dirige, y nacida de su inspiración como dramaturgo, Dick Dargain inició una nueva temporada en el Teatro Gualeguaychú.El formidable actor suburbano, arraigado en su terruño y enraizado a su gente, presenta esta vez "Modernizate, papá", un trabajo que lo muestra como actor, director y autor. INTENTO DE MOSTRAR OTRA FACETA DE SU ARTE Dicky intenta en la ocasión mostrar otra faceta de su talento, componiendo un personaje cincuentón, en una comedia que vira hacia el sentimentalismo en su segunda parte.El talento de este actor está fuera de debate: nadie duda que puede componer personajes que salgan de su habitual humor para incursionar en lo dramático.Creo que el ejemplo de Guillermo Francella es bastante como para imaginarnos a Dicky en un rol alejado de las risas.Pero él ha escogido por ahora un camino intermedio, con un personaje cercano a sus zafadurías habituales al comienzo, y que termina por tratar de tocar las cuerdas emocionales de su público, siempre incondicional. UN ELENCO QUE ACOMPAÑA SIN DESENTONAREsposa (en la ficción, ojo) de Dicky es Silvana Ferrari, quien se luce en un rol adecuado, aunque no le permite exhibir dotes artísticas que le sobran.Y como hijos y sus novias participan Mauro Figún, Germán Farabello, Pamela Giménez y Nahir Medina Faiad.Los desempeños de los cuatro no permiten advertir que en general se trata de debutantes, y nada menos que en el escenario (intimidante, a veces) del Teatro Gualeguaychú. OTROS DETALLESLa escenografía es adecuada para el tema que se desarrolla, y fue diseñada por Verónica Vieyra. PARA FINALEl Dicky director cumple su trabajo con toda solvencia, la usual en su talento.Ya lo dijimos, pero vale repetirlo: no es un espectáculo típico de Dicky Dargain, a pura risa; su segunda mitad tiene elementos sentimentales y momentos de emoción.El intento de nuestro gran actor, de cambiar la característica esencial y conocida de su trabajo, vale (y mucho) por su búsqueda constante, propia de un artista de jerarquía.La obra se sustenta, pese a ello, en gran parte, en el carisma de Dicky y su impresionante empatía con el público.Este (el de la comunicación de Dicky con gran parte de quienes lo siguen) es un fenómeno digno de analizarse: la sabiduría popular detecta rápidamente a quien representa al pueblo. Como Sandrini, digamos. Y, tal como el ejemplo que damos, Dicky Dargain respalda su carisma con una formación actoral rigurosa. De la que él nunca habla, pero que debiera conocerse.
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