Dilema: fracking versus agua dulce
La fractura hídrica como método para la extracción de gas no convencional es la nueva amenaza ambiental en la provincia. Eso explicaron integrantes del movimiento "Entre Ríos Libre de Fracking", quienes el 29 de noviembre último, en Gualeguaychú, advirtieron sobre su impacto negativo sobre el recurso hídrico. Por Marcelo LorenzoLa legislatura entrerriana aprobó en 2010 la ley de hidrocarburos, que abre las puertas al uso del sistema de hidrofractura (fracking) para la extracción de gas de esquisto (shale gas)."Entre Ríos Libre de Fracking", es el movimiento que se creó en la provincia para resistir esa explotación, que es vista como altamente contaminante, sobre todo de los acuíferos, en un territorio donde abunda ese recurso.Invitados por la Asamblea Ambiental Ciudadana, Mónica Schonfeld, Marcelo Olivieri y la diputada provincial Emma Bargagna, miembros de esa organización, expusieron en la Cooperativa Eléctrica, el pasado 29 de noviembre, ante alrededor de 60 vecinos.En la oportunidad se emitió el documental norteamericano Gasland, realizado por Josh Fox, donde se muestran las tétricas consecuencias del método de extracción del gas del subsuelo.La película da cuenta del impacto ambiental de la extracción de gas natural, mediante fracturamiento hidráulico, en distintas comunidades de Estados Unidos. Se ve a familias, por ejemplo, que podían prender fuego al agua del grifo de sus casas. También a personas que padecían diversos problemas de salud, y que tenían la sospecha de que sus pozos de agua habían sido contaminados.Allí se habla de que este método de explotación -que es el último gran invento de las multinacionales petroleras- está trayendo una avalancha de denuncias en Estados Unidos y en otros países, justamente por los daños ecológicos que produce, además de amenazar gravemente la salud pública.Schonfeld, maestra e ingeniera agrónoma, destacó: "Traslademos eso que se ha visto en el documental a Entre Ríos, para tener una dimensión real del problema que se cierne sobre nosotros", alertó.Resaltó que este método no es sustentable con el ambiente y no coincide con los intereses de la provincia, donde el agua es un recurso estratégico. "Nosotros tenemos otro perfil económico, queremos preservar el patrimonio natural, como el acuífero Guaraní, de estas técnicas que son devastadoras", subrayó.Comentó además que está demostrado que este método ha causado terremotos hasta 4 grados en las zonas de explotación. Al tiempo que aumenta también enormemente las emisiones de gases de efecto invernadero. Las "multi" detrásLa industria petrolera mundial -según explicaron los ambientalistas- halló en este método un motivo de sobrevida, ante la perspectiva de escasez mundial de los combustibles fósiles. Se trata de extraer hidrocarburos de segunda generación, aunque a un altísimo costo ambiental.Por esta tecnología se extrae el gas de esquisto (shale gas), que está almacenado en el subsuelo, a varios kilómetros de profundidad. Se realiza una perforación vertical, y se derivan de ella perforaciones horizontales.Por estas excavaciones se inyectan millones de litros de agua mezclados con arena gelificada y una combinación de productos químicos, altamente tóxicos. Lo que se busca así es que el combustible, que está atrapado en forma de burbujas en las rocas, emerja.La petrolera nacional YPF, lanzada a lograr el "autoabastecimiento energético", y en sociedad con el capital trasnacional, tiene un ambicioso plan de exploración y explotación de este tipo de combustibles en todo el país, incluida Entre Ríos.Según Shonfeld, Olivieri y Bargagna, YPF estatizada actuará como pantalla para que las multinacionales petroleras -con las cuales ya se acordó- se lleven la plusvalía del negocio, aunque a un alto costo ambiental.El gas que se extraiga en subsuelo entrerriano irá a alimentar la industria global, y las divisas migrarán a las cuentas de las grandes trasnacionales, en tanto Entre Ríos, una provincia que vive del agua, y de las actividades que ella hace posible, figurará como una "potencia hidrocarburífera".Se trata, aclararon los expositores, de un "paradigma" impuesto desde los centros de poder mundial, de la mano de la industria capitalista por excelencia, la petrolera, aunque a todo se lo maquille con el discurso de la "soberanía energética"."Entonces lo primero que tenemos que plantearnos es hacia dónde queremos ir, con qué producción, cómo vamos a usar nuestros recursos, de qué manera queremos vivir. Y si queremos una sociedad para todos o para pocos", planteó Schonfeld. La historiaPor su lado Emma Bargagna, abogada y diputada provincial del Frente Amplio Progresista (FAP), autora del proyecto para declarar a Entre Ríos libre de fracking, historió el proceso inaugurado en territorio provincial.Comentó que en junio este año entró a la legislatura un proyecto del Ejecutivo provincial, relativo a los hidrocarburos no convencionales, donde se dispone un aumento de las partidas presupuestarias para "exploración y estudio".A partir de entonces, según el relato de la legisladora, se enteró de que Entre Ríos formaba parte, junto a otras provincias (Corrientes, Chaco, Formosa, Misiones), de un "gran yacimiento" de gas de esquisto, y estaba dentro de los planes de YPF.Dijo que ya en 2010, el entonces presidente de la empresa, el empresario Enrique Eskenazi, durante una reunión en la República Oriental del Uruguay, de la que participó el gobernador Sergio Urribarri, expuso la intención de explotar ese recurso.Luego en 2012 viene la estatización de YPF (el 51% de las acciones quedaron en manos del Estado nacional). En el interín, explicó, Entre Ríos sancionó la ley 9.991 sobre hidrocarburos, un recurso que según la reforma de la constitución de 1994 pasó a ser dominio de las provincias.Dicha ley -sostuvo Bargagna- "tiene muchas semejanzas con las leyes de minería a cielo abierto". Al respecto, sostuvo que allí se contempla que "el estudio de impacto ambiental lo realiza la misma empresa que quiere hacer el negocio".Con lo cual la autoridad de aplicación, que se guía con esa presentación empresarial, sólo podrá actuar después, en caso de verificarse algún tipo de daño ambiental.La legislación prevé, además, otorgar plazos de concesiones de explotación hasta 25 años, con opción a 10 más, y "hasta 15 kilómetros cuadrados por empresa en el territorio entrerriano".Además - apuntó la expositora-, las firmas tienen el privilegio de la confidencialidad de los datos que obtengan sobre lo que descubran en el subsuelo, a partir de los estudios de exploración. "Quiere decir que las empresas van a trabajar con absoluto secreto en lo relativo al yacimiento", precisó.El Estado sólo poseerá como información lo que surja de la "declaración jurada" de las empresas. Las inversiones, además, gozarán de exenciones impositivas (como el impuesto de sellos e Ingresos Brutos).En cuanto a las regalías, se pagarán según los datos expuestos en la declaración jurada. Inversores extranjeros se buscan en EE.UULa legisladora recordó que este año el gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri, participó junto al presidente y CEO de YPF, Miguel Galuccio (también entrerriano), de un cónclave en Estados Unidos, con la intención de atraer inversores para la explotación de gas no convencional.En una reunión especial del Council of Américas en Nueva York, con motivo de la visita a esa ciudad de la Presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, se convocó a los capitalistas del mundo petrolero. "El ingeniero Galuccio, que es oriundo de Paraná, presentó un plan ante la corporación de la industria del gas, que está redactado en inglés. Al mismo tiempo hizo la compra de los 20 primeros equipos para encarar la fracturación hidráulica y perforación horizontal", relató Bargagna.El costo de esos equipos corre por cuenta de las provincias interesadas en la extracción del recurso del subsuelo, como es el caso de Entre Ríos. "De ahí que la provincia haya ampliado las partidas para el desarrollo energético", aclaró la expositora."En realidad, parte se paga con fondos de la Nación y parte con bonos de la deuda pública que se sale a colocar en el mercado. Es decir que este tipo de emprendimientos, entre otras cuestiones, aumenta la deuda externa", apuntó.Bargagna comentó que el gobierno entrerriano mantiene absoluta "reserva" sobre la aplicación de la factura hidráulica en Entre Ríos, aunque trascendió que la exploración del recurso comenzará en los departamentos de Paraná, Federación y Concordia."Nosotros en junio presentamos un proyecto para que se declare prohibida la utilización de este sistema en todo el territorio de Entre Ríos, porque creemos que es absolutamente contraindicado. El proyecto pasó a comisión, pero no ha sido objeto de tratamiento", destacó. Método contraindicadoSegún reiteró, el método pone en riesgo todo el sistema de acuíferos de la provincia, del cual aprovechan los habitantes para servirse del agua potable. Además, dijo, amenaza seriamente el acuífero Guaraní, una de las reservad de agua dulce más grandes del mundo, que es un recurso compartido con otras provincias y países.En su opinión, toda la "matriz productiva entrerriana", asociada estrechamente a la producción de alimentos, no tolera un esquema de explotación hidrocarburífera que es altamente contaminante."Nosotros creemos que esto no es sólo una cuestión ambiental sino que es una cuestión fundamentalmente política, social, laboral y económica", subrayó al tiempo que exigió al gobierno que socialice la información."Creo que, como habitantes de esta provincia, nos merecemos saber de qué se trata. Pero además de informarnos y de analizar, poder decidir colectivamente sobre qué hacer con nuestros recursos, con el agua, y con nuestro futuro y el de nuestros hijos", afirmó. Ya está entre nosotrosMarcelo Olivieri, otro de los expositores en la Cooperativa Eléctrica, trabajó como petrolero junto con toda su familia en distintas provincias del país. "Vengo a hablarles de los riesgos de esta industria. Yo empiezo a trabajar en 1992, con la privatización de YPF. Resulta que por este tipo de perforaciones, un pozo petrolero reventó. Entonces fui irradiado por los lodos que surgieron. Pero eso no fue nada. Mi papá murió de cáncer de esófago y pulmón. Trabajaba en la industria petrolera, en los equipos de perforación, y estuvo expuesto a todos los desechos que van a parar a las piletas decantadoras", relató.Según dijo, hace más de 20 años el cuidado del medio ambiente no existía y a la industria petrolera se la veía como algo inocuo. Pero eso cambió sustancialmente y hay una mayor conciencia mundial sobre los daños a la ecología y a la salud de las personas producidos por esta actividad.Olivieri contó que la explotación del gas esquisto (o gas pizarra) necesita de una tecnología muy nociva, muy dañina y muy contaminante para ser extraída. Pese a todo, la fractura hidráulica ya se aplica en el sur del país, de la mano de YPF."Es un delirio que YPF, que ha sido un orgullo en otras épocas, queda en la historia como la pionera en la aplicación de estas técnicas", sostuvo, aunque aclaró que detrás de la petrolera estatal están las grandes multinacionales del sector.Según explicó, ya se opera en la formación geológica Vaca Muerta. Allí se encuentra uno de los tres reservorios de hidrocarburos no convencionales más grandes del mundo.Y los que están sufriendo esta explotación son "las comunidades indígenas", quienes han debido emigrar de su lugar, en tanto que otros están sufriendo la contaminación de tóxicos.Olivieri reiteró el concepto de que la fractura hidráulica utiliza varios miles de litros de agua mezclados con productos químicos y arena, que se inyectan a alta presión en los yacimientos encerrados en roca densa del subsuelo, para liberar el gas natural.La utilización de grandes cantidades de agua potable está haciendo que en algunas localidades del sur esté faltando el líquido. "Hace poco en Caleta Olivia (Santa Cruz) 70.000 personas se quedaron sin agua. Durante más de 10 días tuvieron que abastecer la localidad con aguateros", explicó.Contó, además, que las huellas de la contaminación petrolera están en todos lados. Se han detectado niveles alarmantes de hidrocarburos en el agua, al que se puede verifica incluso de la canilla de las casas. La historia de GaslandUn día, el director de cine estadounidense Josh Fox recibió una carta en la que una compañía energética le ofrecía arrendar parte de un terreno de su propiedad en el que se encontraba un importante yacimiento de gas natural.La compañía en cuestión quería perforar y explotar el recurso a través de la factura hidráulica. Inseguro acerca de la decisión que debía tomar, Fox inició un viaje a través de 24 estados de Estados Unidos para averiguar las consecuencias de ese método.Desde Pennsylvania hasta Utah, de un extremo al otro de Estados Unidos, Fox fue descubriendo que en aquellas zonas en las que el gas natural es explotado, los habitantes no podían encender un mechero cerca del grifo sin que el agua corriente se prendiese en fuego debido a la contaminación por gas.De ese viaje nació Gasland, la Tierra del Gas, la impactante película estadounidense que se emitió en el marco la exposición realizada por miembros del "Movimiento Entre Ríos Libre de Fracking".La producción cinematográfica se centra en los daños ecológicos y en los efectos adversos a la salud producidos en comunidades de Estados Unidos por la extracción de gas natural "no convencional".Allí se observa, por ejemplo, el testimonio de gente con problemas de salud crónicos, tanto por la contaminación del aire como de los pozos de agua. Algunos incluso dijeron recibir kits de purificación de agua o agua potable proporcionada por las compañías de gas para sustituir la de sus pozos.Gasland fue premiada en la edición de 2010 del festival Sundance. Los ambientalistas proyectan este documental, para advertir sobre lo que puede ocurrir en Entre Ríos, como consecuencia de los permisos ya otorgados por el gobierno provincial para este tipo de explotación hidrocarburíferas.ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

