Dolor en el fútbol por la muerte de Jorge Riolfo
En el Día del Futbolista, dejó este mundo. Que decir de Jorge, Pera, Camello, el Viejo como se lo conocía y recordará eternamente. Un tipazo, un hombre que llevaba el fútbol en sus genes.Jorge dejó un legado notable en el más popular de los deportes. Joven emigró a Buenos Aires en donde recaló en Lanús. Jugó algunos partidos en los recordados torneos de la "B" Metropolitana y fue convocado para integrar la selección argentina juvenil en el sudamericano de Paraguay 71. No tuvo fortuna en el seleccionado, pero Jorge se dio el gusto de defender los palos "albicelestes" en un partido. Luego pasó a jugar en clubes del interior de Buenos Aires. En Mar del Plata disputó regionales con San Lorenzo y Kimberley donde tuvo como compañero a un goleador extraordinario como "Llamarada" Eresuma.Posteriormente fue el arquero de Aldosivi, Alvarado y Circulo Deportivo Nicanor Otamendi en los viejos nacionales. Un arquero de carácter, arrojado que no medía los riesgos a la hora de jugarse por una pelota.De vuelta en sus pagos integró el plantel campeón de Larroque en el ascenso del 82, en donde jugó como primer central, pero en el último partido lo hizo como arquero y dio la vuelta olímpica con un recordado equipo. Con Deportivo Urdinarrain como jugador ganó dos campeonatos y un regionalito. Se recuerda una anécdota a la salida de la cancha de Gimnasia de Concepción del Uruguay. Riolfo salió conduciendo un colectivo "camello" de su propiedad con el cual se movilizaba y los hinchas locales asombrados gritaron "El que atajaba era el chofer". Efectivamente era así. Durante mucho tiempo, hacía las veces de chofer y arquero con su colectivo. Muchas veces terminaba el partido y vestido de jugador, trepaba al colectivo y tomaba destino a Urdinarrain, en los tiempos de Deportivo, donde se lo recuerda con mucho cariño.Después jugó en Juventud de Urdinarrain, elenco con el que consiguió el ascenso al torneo de primera en Gualeguaychú, en uno de los certámenes más competitivos de la historia en la divisional de ascenso. También lo hizo en el Sarmiento del 88, donde tuvo como compañeros a Pedro Bentancourt, Pedro Gómez, el Nano Leiva, Angola Martínez y otros. Sus hijos tuvieron un muy buen paso por el fútbol local, ambos con el temperamento del padre. Sebastián en los tres palos y Marcos como volante central.Como técnico, dirigió a Deportivo Urdinarrain y a los dos equipos de Larroque. Lo hizo en Sportivo, comenzó en la Liga Amateur, y en Central Larroque. También condujo a San Martín de Irazusta en el torneo amateur. Nervioso, caminaba de uno a otro lado en el banco de suplentes, pitando con furia uno y otro cigarrillo. Se enojaba con facilidad y maldecía al aire, de puro cascarrabia, porque fue una persona muy querible y de enorme corazón. Se cansó de ganar títulos, pero a la hora de los festejos prefería quedarse a un costado, pero siempre los jugadores, sus muchachos venían a buscarlo y terminaba en andas. Así fue en todos los clubes que dirigióUn entrenador que nunca ocultó nada. A todo aquel que le pedía un consejo se lo daba sin pedir nada a cambio. Muchos de los jugadores nacidos en las inferiores de Central Larroque fueron forjados por el veterano entrenador. Uno de ellos Sacha Vela, el que marcó el gol del empate de Juventud en la B Nacional, ante Almagro
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