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Donald Trump le quiso comprar Groenlandia a Dinamarca y los daneses se le rieron en la cara

Las burlas en Dinamarca ante la "descabellada" idea de Trump de comprar la isla fueron de los más populares en el país europeo, sobre todo porque la transacción involucra que Dinamarca venda 50.000 ciudadanos a Estados Unidos.

"Si es cierto que está pensando en eso, es una muestra definitiva de que se ha vuelto loco", aseguró Søren Espersen, portavoz en Asuntos Exteriores del Partido Popular Danés, tercera fuerza parlamentaria de Dinamarca.

"La idea de que Dinamarca venda 50.000 ciudadanos a Estados Unidos es completamente ridícula", agregó.

"Debe ser una broma del día de los inocentes completamente fuera de temporada", afirmó en su cuenta de Twitter el exprimer ministro danés y actual líder de la oposición, Lars Lokke Rasmussen.

Estos mensajes, que en pocas palabras plasman un estado de sorpresa y completa incredulidad, son algunos de los que inundaron Twitter en las últimas horas ante las palabras de Donald Trump de que está considerando comprar Groenlandia, un territorio autónomo que políticamente pertenece a Dinamarca.

Un poco en broma un poco en serio, el presidente estadounidense ha expresado interés -en cenas, reuniones y en conversaciones casuales- en adquirir esta isla cubierta de hielo ubicada entre el Atlántico Norte y el Ártico.

Pero, como indicó el ministerio de Relaciones Exteriores de Groenlandia, la isla no está en el mercado.

"Groenlandia es rica en recursos valiosos como minerales, agua de la más pura y hielo, peces, mariscos, energía renovable y es una nueva frontera para el turismo de aventura", señaló en un comunicado. "Estamos abiertos a hacer negocios, pero no estamos a la venta", concluyó.

La idea parece haber germinado en la mente de Trump hace pocos meses, tras escuchar en una reunión que Dinamarca estaba experimentando problemas financieros para sostener a Groenlandia. Si bien Groenlandia cuenta con vastos recursos naturales, recibe cerca US$590 millones en subsidios al año, según estadísticas gubernamentales, un monto que equivale al 60% de su presupuesto anual.

Alguien que participaba en el encuentro sugirió la compra de la isla más grande del mundo como una posibilidad, y entonces Trump les planteó la pregunta directamente a sus asesores.

Desde entonces estos -que se dividen entre quienes toman la propuesta en serio y quienes la consideran un capricho pasajero- han empezado a investigar si se trata o no de un objetivo realizable, dice el diario Wall Street Journal.

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