Dos años de prisión a un delincuente que desmanteló una casa y tenía antecedentes
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Gustavo Teodoro Muller fue llevado ante la juez de Garantías, Tobías Podestá, por la fiscal Natalia Bartolo, en relación a dos causas que tenía pendiente y por las cuales recibió una pena de un año y 6 meses de prisión. Pero además se le revocó la condicionalidad de una pena anterior y se le impuso una pena única de 2 años que ya empezó a cumplir en la Unidad Penal n° 9.
Este joven de 22 años tiene antecedentes judiciales muy recientes. El 20 de marzo debía presentarse en los Tribunales de Gualeguaychú por un hecho ocurrido el 12 de septiembre del 2017, cuando fue detenido junto a un hombre de 41 años por ingresar a un domicilio en el barrio Quijano. En esa ocasión agredió y lesionó a un policía durante su arresto. Pero Muller no acudió a la cita judicial y se lo declaró en rebeldía.
Fue atrapado dos días después y en un juicio abreviado recibió una pena de un año de prisión condicional por no tener antecedentes en ese momento. Tenía que cumplir con ciertas reglas de conducta, pero además por un plazo de 4 años no debía cometer ningún delito.
Nada de eso ocurrió, porque dos días después de la condena condicional volvió a ser detenido, acusado de cometer dos asaltos a mano armada en compañía de otro delincuente. Iba a bordo de un automóvil Fiat Duna, junto a su hermana, su madre y el otro sospechoso. La Policía estaba tras la pista de los supuestos autores y los aprehendieron en calles Camila Nievas y 3 de Caballería.
Muller y el otro detenido eran quienes ingresaron a una despensa ubicada en calle 13 de Marzo, entre Larroque y Paraná, en Pueblo Belgrano. Se hicieron pasar por clientes, compraron mercadería y salieron. Estudiaron el lugar y notaron la vulnerabilidad que había. Regresaron y uno de los delincuentes les exhibió el arma de fuego que tenía en la cintura a los dos adolescentes que estaban detrás del mostrador y se fueron con la recaudación. Un vecino alcanzó a observar lo que pasó y brindó detalles del auto blanco en el que escaparon y hasta detalló el llamativo tatuaje que uno de los delincuentes tenía en el cuello.
Muller no cambió su vida pese a estar condenado a una pena condicional y el 20 de mayo por la madrugada rompió la vidriera de la zapatería "Calzados Fany", ubicada en calle Hernández 315, y se apoderó de tres pares de botines y de una mochila que se encontraban en exhibición.
Luego, el 26 y 27 de mayo, entró a una casa situada en calle Gervasio Méndez al 2000 y se llevó todo lo que encontró: una garrafa, un equipo de música, un radiograbador, una pava eléctrica, un horno eléctrico, un secador de pelo, dos sillones para playa, un teléfono inalámbrico; una pava de planchar de hierro (a Carbón), un alargador; un secarropas, un reloj de pared antiguo, un centro de mesa antiguo, azucarera, yerbera; dos ollas, una sartén, una paellera, cuatro fuentes enlozadas, vasos, copas para helado, teteras, platos playos y hondos, cubiertos, licuadora, juguera, acolchados, sábanas, toallas, pantuflas y zapatillas.
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