Dos femicidas recibieron prisión perpetua en procesos más rápidos que Nahir Galarza
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El martes se realizó una manifestación en Buenos Aires a favor de la joven. Las mujeres que acudieron esgrimieron argumentos poco fundados con respecto a la celeridad que tuvo la investigación y la condena a la que se llegó en seis meses. En Gualeguaychú hubo procesos aún más veloces.Carlos Riera Una investigación penal puede demandar poco o mucho tiempo. Todo dependerá del hecho que se investiga y de la dificultad que se plantea. Existen casos que en una semana se llega a una condena; y hay otros donde el conflicto a desentrañar es mayor, las pruebas son menores, y por tal motivo se prolonga el curso de la investigación hasta un año o más, como ocurre con el caso del abogado Gustavo Rivas, acusado de corrupción y promoción de la prostitución de menores.No hay una fórmula exacta que le permita a los investigadores - fiscales - determinar con anticipación el tiempo y los recursos que se dispondrán en la primera etapa de un proceso penal: la Investigación Penal Preparatoria (IPP). Todo variará en torno a lo ocurrido en las primeras de transcurrido el hecho.Pongamos como ejemplo un homicidio. En Gualeguaychú hay sobrados casos de crímenes impunes. Desde la muerte de Marcelo Daniel Melgar, ocurrida tras el enfrentamiento entre las barras de Sarmiento y Unión del Suburbio el 13 de junio del 2011, el homicidio de Leonardo Herrera, muerto a puñaladas en un complejo ubicado en la calle 2 de Camino de la Costa el 1 de julio de 2011, y hasta lo sucedido con Rosalía Delia Abelleyra, la anciana de 76 años que fue hallada maniatada en el baño de su casa en calle Luis N. Palma el 1 de octubre de 2014. Incluso, en el caso de Gonzalo Acevedo, muerto en el barrio Munilla en octubre de 2014, nunca se tuvo a un autor puntual y en consecuencia seis personas fueron imputadas de homicidio en riña y tres de ellas fueron condenadas con penas de hasta 3 años y 8 meses de cárcel.Todos estos casos y otros tantos no esclarecidos tienen algo en común. Nunca se tuvieron pruebas concretas en las primeras 72 horas de investigación para imputar el hecho a una persona. Según los especialistas en la materia, este tiempo es crucial para llegar a buen puerto. Caso contrario es muy probable que la investigación caiga en el archivo.Nahir confesó el día 1Con Nahir Galarza no hubo mucho para discutir. La declaración que aportó el remisero Roberto Correa fue clave para direccionar el inicio de la investigación y por la noche de ese mismo día la confesión de la imputada terminó por acelerar el proceso. En menos de 24 horas se terminó por esclarecer la autoría. Pero como esto no es lo único determinante en un proceso penal, la labor del fiscal Sergio Rondoni Caffa estuvo orientada a conseguir esas pruebas que la incriminaban.El 5 de marzo, 66 días después de ocurrido el crimen de Fernando Pastorizzo, el Fiscal había finalizado su investigación penal preparatoria y recién el 11 de abril se produjo la elevación del Legajo a juicio. Es decir, en solo dos meses el Ministerio Público agotó la búsqueda de pruebas y con lo que se recabó en esa instancia fue suficiente para que el 3 de julio se escuchara la sentencia condenatoria a prisión perpetua.La celeridad con la que se actuó en este tan mediático caso hizo desconfiar a muchos de que se tratara de un hecho aislado; e incluso hubo algunas personas que por las redes sociales se animaron a decir que se debía a que la imputada era mujer y que por ello había cierto "machismo" en el ámbito penal. Se llevó a un terreno extrajudicial y de banalización del crimen de un joven y la condena de su novia, tal vez a causa del tratamiento que le dieron muchos medios de comunicación.Pero lo cierto es que en Gualeguaychú han existido otros crímenes de estas características, aún sin autores confesos, que han recibido la condena de primera instancia más rápido que Nahir Galarza, inclusive con el mismo Tribunal de jueces que la sentenció.Dos ejemplos muy recientes tienen como víctimas a Julia Flammini y a Susana Villarruel. Sus homicidas, Osvaldo Andrés Roldán y Ramón De La Cruz Ortiz comparten pabellón en la Colonia Penal El Potrero por tiempo aún indefinido. Ambos están condenados a la pena máxima. El No de una mujerEl femicidio de Julia Flammini ocurrió en las Termas del Gualeguaychú, dos días antes al gran recital que brindó el Indio Solari en el Hipódromo de Gualeguaychú. Roldán la mató en el bungalow 23 que había alquilado porque la abogada oriunda de Azul y radicada en La Plata se había negado a mantener relaciones sexuales. La joven de 29 años recibió más de 60 puntazos de arma blanca y poco más de 20 fueron en su rostro.El asesino escapó del lugar del hecho y permaneció prófugo hasta el día siguiente, cuando un móvil de la policía lo ubicó en la esquina del Corsódromo entre el mar de fanáticos que había llegado a Gualeguaychú para el recital.Este hombre de 38 años permaneció con prisión preventiva en la Jefatura de Policía hasta el inicio del juicio en septiembre de ese mismo año, al igual que Nahir Galarza. Pasaron sólo cinco meses desde que se conoció el crimen hasta que el Tribunal de Gualeguaychú - en fallo dividido - le dictó una pena de 17 años de cárcel por homicidio simple.En esa época el Tribunal de Juicios de Gualeguaychú estaba compuesto por Eduardo García Jurado, Mariano López y Alicia Vivian. Los dos hombres sentenciaron a 17 años, mientras que la Vocal que aún sigue en funciones se volcó por una pena mucho menor. Apoyándose en este voto minoritario, su abogado defensor recurrió a Casación para tratar de conseguir una baja en la condena, pero en abril del 2015 (un año después del crimen) los jueces no solo que ratificaron la culpabilidad sino que rectificaron la calificación y lo condenaron a la máxima pena por tratarse de un femicidio. Mientras su defensa apeló y la pena no estaba firme, el imputado no fue trasladado a la cárcel; es decir, se le dio el mismo tratamiento que a Nahir Galarza. Un año sin SusanaEl otro caso que está en la memoria de muchos ocurrió hace exactamente un año. El 12 de julio de 2017 se confirmaba que el cuerpo encontrado a un costado del Arroyo El Cura era el de Susana Villarruel, una mujer de 38 años que se encontraba desaparecida desde el 10 de julio.Para ese momento la Policía y el fiscal Martín Gil ya tenían a un sospechoso. El funcionario judicial no creyó ninguna de las palabras que dijo en su declaración la ex pareja de la víctima, Ramón De La Cruz Ortiz, y lo detuvo 24 horas antes de que fuera hallado el cadáver de la víctima.Susana Villarruel estaba domiciliada en el barrio Toto Irigoyen, tenía cuatro hijos y el lunes 10 de julio por la mañana se iba a encontrar con un abogado por un tema relacionado a su vivienda. Nunca llegó a la cita y el único que tuvo contacto con ella había sido su exmarido, que incluso fue quien reportó su desaparición.Villarruel falleció por un shock hipovolémico a causa de distintos cortes recibidos en un brutal ataque. Murió desangrada tras recibir ocho cortes o más. Las puñaladas más agresivas se dieron en la zona lateral derecha del cuello; la segunda en la región media; la tercera herida se constató en la mama derecha y dos cortes frontales se registraron a la altura de la sien.La investigación avanzó rápidamente y a mediados de septiembre se elevó el Legajo a juicio, y el proceso comenzó un mes después. Es decir, en dos meses y diez días se elevó a juicio y en tres meses arrancó el debate. El 21 de noviembre se leyó el adelanto de veredicto: el mismo Tribunal que condenó a Nahir Galarza a prisión perpetua lo hizo en cuatro meses con De La Cruz Ortíz por la misma pena.
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