RAID DEL NORTE-COLUMBIA
Dos gualeguaychuenses protagonizaron una experiencia única en lo deportivo y cultural
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Dos atletas de la ciudad, que entrenan con el equipo de Mariano Malgor, participaron de una prueba de 60 kilómetros en las provincias de Salta y Jujuy. La competencia duró tres días y se desarrolló sobre una geografía desconocida para los corredores de 69 y 44 años. La prueba se caracterizó por la belleza de los lugares que atravesaron, las dificultades que presentaba el terreno y el contacto directo con gente autóctona del lugar.
Tarde de entrenamientos en inmediaciones del corsódromo. Punto de encuentro para el Team de Mariano Malgor, uno de los equipos de atletismo de la ciudad integrado por gente de todas las edades. Entre ellos Daniel Tanaro (69) y Mercedes Piaggio (44), atletas que participaron del Raid del Norte-Columbia, donde se vincula el deporte con la cultura, las comunidades que habitan desde siempre en una zona única.
En la carrera participaron 3000 personas, finalizando Mercedes en la posición 525 en la general y en el lugar 34 de un total de 615 corredores en la categoría de 40 a 49 años. Por su parte Daniel Tanaro finalizó 964 en la general y en el lugar 17 en su categoría de más de 60 años.
Mercedes Piaggio (Licenciada en Bromatología) contó que “teníamos pensado afrontar este desafío desde hace bastante tiempo, dado que se trata de una competencia muy larga que se divide en tres etapas en una geografía totalmente diferente a la que estamos acostumbrados”. Señaló que “vivimos una experiencia maravillosa, no solamente por correrla y haber alcanzado la meta que de por sí era todo un desafío; también por la vivencia de viajar a lugares magníficos, ver esos paisajes, experimentar una cultura única que uno vive, en primera persona, cuando va a esos lugares “.
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Por su parte, Daniel Tanaro (Bioquímico) dijo que para él “era un desafío que no sabía si iba a poder llevarlo a cabo. Mercedes me entusiasmó y veníamos con la idea desde hace dos años cuando comenzó la pandemia. Por fortuna llegamos con una puesta a punto muy buena y cumplimos todo el recorrido de la competencia que se realizó en la altura en donde se siente la falta de oxígeno, pero luego de hablar con cardiólogos que también compiten y que nos dijeron que en 48 horas uno se aclimata a la altitud, nos fuimos una semana antes”.
“Primero estuvimos en La Quiaca, a unos 3.500 metros de altura, y empezamos a realizar entrenamientos sobre la distancia de 10 kms y el cuerpo respondió, siendo la edad relativa, dependiendo de cómo uno se siente y mantiene”. Recordó que a “los 62 años me metí en este mundo del atletismo, luego de haber hecho remo y natación para estar bien físicamente”. Por su parte, Mercedes contó que “siempre y de forma intermitente hice algo, aunque lapso le dediqué todo mi tiempo a lo laboral y a la familia,pero después que nació mi segundo niño empecé con el grupo, algo que me ayudó muchísimo, porque suele suceder que en ocasiones cuesta un poco entrenar, pero si tienes un grupo que empuja que te apoya,que no solo te pasa la rutina, sino que también genera lazos de amistad, relaciones que inspiran a continuar”.
La competencia
Mercedes destacó que “vivimos todo lo que pensamos en una carrera que se dividió en tres etapas. En la primera (27 kms) comprendía una pendiente descendiente, y si bien era la etapa más larga ayudó para lo que venía después. En ese circuito cruzamos arroyos que bajan de la montaña con una corriente bastante fuerte, zonas con piedras, desniveles”. Indicó que la “parte más difícil la encontramos en la segunda etapa que se llevó a cabo en el Cerro “Siete Colores” desde Tumbaya a Purmamarca en la provincia de Jujuy corriendo en un paisaje soñado, pero con una pendiente ascendente de más de mil metros”. Daniel Tanaro agregó que “fueron alrededor de unas 4 horas de correr y por momentos caminar en una geografía muy difícil en el que algunos utilizaron bastón, opción que en nuestro caso no tomamos. La subida es muy parecida a los caracoles de Villavicencio en forma de zigzag en medio de las montañas en una fila conformada por corredores que llegaron de 20 naciones”.
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La tercera etapa
Tanaro explicó que fue la “más corta, 10.000 metros, pero a su vez donde se sentía más la falta de oxígeno, pasando por las salinas que tienen un piso muy duro, como si uno caminara por cemento. Gracias a la preparación previa y a la disciplina de los entrenamientos pudimos superar la etapa y llegar a la meta”.
Mercedes dijo que “muchas veces no valoramos las bellezas que tenemos en nuestro país, y lo que encontramos en el norte, en valles, montañas, ríos, arroyos resulta difícil describirlo por lo bello de una zona que es nuestra y que vale la pena conocer, lugares comparables a los más bellos del mundo. Vivir y experimentar fue mucho más que una carrera. Uno cuando corre tiene un sentimiento importante cuando lo hace en otro lugar, un poco como que se siente representante de su ciudad, pero lo de Salta y Jujuy fue una experiencia que no puede explicar con palabras. Fue como una prueba de supervivencia, especialmente la segunda etapa, y luego la satisfacción de haber llegado”.
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Acotó que la propuesta de la carrera era “también la de vivenciar el lugar, con una propuesta que vivas la cultura, comidas, bailes, encontrándote a lo largo del camino con gente que vestía la indumentaria propia del lugar, además de localidades donde paramos como Tilcara y Purmamarca”.
Tanaro señaló que “vivimos en un contexto muy diferente al nuestro. No solo en lo geográfico, también por lo cultural. Estuvimos con las raíces de nuestra Argentina, con pobladores autóctonos, además de recorrer buena parte de nuestra historia, zonas en donde se comenzó a forjar lo que hoy es Argentina”.
