Dos homicidios, dos víctimas: dos miradas de una misma sociedad
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¿Qué diferencias hay entre Nahir Galarza y Leandro "Coño" Martínez? Ambos fueron procesados por asesinato y sin embargo el abismo que los separa es la marginalidad. Es en la comparación de estos dos casos donde está la respuesta de por qué repercutió tanto el crimen de Fernando Pastorizzo y no el de Estela Alberto. Carlos Riera Seguramente a más de uno se le cruzó por la cabeza la pregunta ¿qué es lo que interesó tanto de Nahir Galarza? ¿Por qué la sociedad demandó tanta información sobre el homicidio de Fernando Pastorizzo? Se consumieron horas y horas de aire por los diferentes canales de televisión, se escribieron infinidad de notas en torno al caso. No hubo nadie en la Argentina que no conociera quién es Nahir Galarza. Se conoció todo sobre esta joven de 20 años. No se dejó de lado ningún detalle. No hubo nadie que no dijera "Ya basta, me cansaron". Y sin embargo, hasta el día de hoy se sigue hablando del tema.Pero no pasó lo mismo con Estela Alberto. Como dijo el abogado querellante en su alegato de clausura el lunes: "Una ilustre desconocida". Ni siquiera los medios de comunicación de Gualeguaychú se preocuparon por cubrir el caso de la misma forma que lo hicieron con Nahir Galarza. Y esto es obvio: casi nadie demandó información al respecto.Pero, ¿por qué no hubo demanda? La respuesta: son pocos en Gualeguaychú los que conocen a los protagonistas de este terrible homicidio, que -si se pudiera medir - fue más brutal que el padecido por Fernando Pastorizzo. ¿Qué es lo que nos lleva como sociedad a preferir una historia por sobre otra?En el final de su alegato, Alfredo Vitale dijo algo que retumba en la cabeza de este periodista hasta ahora: "No hubo apoyo de la comunidad a la víctima, no hubo marchas ni mención de las agrupaciones feministas, sólo se llegó a este juicio por la actuación inmediata de la Fiscalía en requerir la extradición. Estela Alberto fue una ilustre desconocida para muchos".Y lo cierto es que de Estela Alberto muy pocos hablaron. O más bien a nadie le impactó lo que se dijo. Esta mujer tenía 73 años cuando la madrugada del 25 de diciembre de 2014 fue atacada en su casa del barrio 348. Fue golpeada y abusada sexualmente. Murió como consecuencia de esas lesiones al día siguiente en el Hospital Centenario, con la marca de una zapatilla en su rostro.Y acá hay otro punto de coincidencia con el caso Pastorizzo. En ambos hechos no se tardó mucho en llegar al nombre del sospechoso, pero la diferencia fue que el acusado entra dentro de los cánones de un marginal: Leandro "Coño" Martínez cumple con los requisitos de un delincuente según la mirada miope de la sociedad. Pero Nahir Galarza, no.La estética lo es todo en esta sociedad y todo entra por los ojos. Se compra por los ojos y se prejuzga de antemano. Cómo puede ser que una chica linda, joven, estudiante de abogacía, rubia, angelical y con todo un futuro por delante se "cague la vida de la forma que se la cagó". Fueron mucho los que se han preguntado esto, pero también es seguro que nadie se hizo el mismo planteo ante el pedido de prisión perpetua que afronta "Coño" Martínez.Para gran parte de la sociedad es lógico que un "negrito drogadicto" como el Coño se pase la vida tras las rejas, simplemente porque muchos consideran que de antemano no tenía otro futuro. Y acá es donde se da el planteo que se cumple con los requisitos de la marginalidad.¿Acaso "Coño" tampoco se cagó la vida a sus 25 años? No es intención de quien escribe hacer defensa por nadie, sino mostrar la incoherencia que tenemos muchas veces para medir las cosas con la misma vara.Los medios de comunicación también tenemos esa cuota de responsabilidad, pero como todo lo que está inmerso dentro del sistema de mercado, se trabaja bajo oferta y demanda. Si al consumidor no le interesa, se pasa a otra cosa. Y así sucesivamente, hasta que vuelve a aparecer otro caso Pastorizzo.El próximo lunes al mediodía se va a escuchar en los Tribunales de Gualeguaychú cuál será el futuro del joven que está acusado del abuso seguido de muerte de Estela Alberto. Tanto la Fiscalía como la querella requirieron la pena máxima. Tienen en su poder una prueba clave para lograr la condena: el ADN del imputado fue obtenido en la escena del crimen y del cuerpo de la víctima.Para la defensa esto no es determinante, porque se adujo una supuesta relación sexual entre ambos, que fue consentida por la mujer de 73 años a cambio de dinero. Esa plata que recibió Martínez fue utilizada - según declaró en el inicio del juicio - para comprar droga.Esta historia tiene condimentos igualmente escalofriantes que el caso Pastorizzo. Incluso tiene el agregado de una fuga. Martínez escapó dos días antes de que comenzara el juicio en su contra en 2015 y permaneció prófugo de la Justicia por nueve meses hasta que fue descubierto y detenido en la Triple Frontera.Martínez había conoció a una joven en Brasil y con ella tuvo un hijo. Tras su detención por personal de Interpol, vagó por cárceles de Curitiba y Sao Pablo, hasta que finalmente llegó el juicio de extradición dos años después de su fuga del Centro de Adicciones en Concepción del Uruguay.Este joven de 25 años espera por la condena más gravosa que tiene el sistema penal argentino y en caso de ser encontrado culpable pasará a engrosar la lista de los asesinos que ya pocos recuerdan sus nombres pero que en algún momento de la historia mataron a mujeres como Julia Flammini, Susana Villarruel o Jésica Ocampo.
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