Dr. Arturo Elgue: "El niño por nacer, debe ser primer actor”
Tiene 77 años, está jubilado; hizo su carrera como pediatra en Gualeguaychú, donde fue Director del Hospital. El Ateneo lo distinguió por su trayectoria y en Radio Cero nos dio una lección de vida. Por Marcelo Lorenzo, Gustavo Rivas y Rubén SkubijAquí la transcribimos:- ¿Cómo interpreta esta distinción? ¿Cómo la ha recibido?Con mucha satisfacción, hay que decir siempre la verdad. Pero nunca pensé que la iba a recibir, porque en mi vida y manera de ser, nunca pretendí buscar un reconocimiento. Siempre me he exigido en la vida, no para conseguir, sino para dar.- De todos modos, esta es una ciudad agradecida.Sí, quiero mucho a Gualeguaychú. Mi padre, don Alfredo, era entrerriano; mi madre, uruguaya y yo, por avatares de la vida, soy correntino. Pero quiero mucho a Entre Ríos y tengo acá muchos buenos amigos. Mis hijos mayores -yo por entonces ejercía en Buenos Aires- son porteños y la menor es entrerriana.- ¿Podría comparar la medicina de antes con la de ahora?La medicina ha evolucionado y evoluciona a una velocidad que uno nunca uno se hubiera imaginado, sobre todo, la cirugía cardiovascular y la oftalmológica. En cuanto a lo nuestro, la medicina para niños, antiguamente se llamaba puericultura -fui miembro de la Sociedad de Puericultura- después se avanzó a la Neonatología, de la que seguramente ustedes hablaron con Carlitos Alazard cuando lo tuvieron acá, un gran médico y muy querible.- Él nos contó cómo vino a Gualeguaychú la especialidadCon la cual se produce un gran cambio: empieza a entrar el médico neonatólogo a la sala de partos -porque antiguamente empezaba a actuar después- y ese avance salvó muchas vidas.- Favaloro siempre decía: "ojo que la medicina no pierda el humanismo"El humanismo se ha perdido; es una pérdida social. Y como vivimos en sociedad, estamos expuestos a ser influenciados sin quererlo, por una sociedad que está perdiendo el humanismo y eso tiene consecuencias. Los médicos argentinos son excelentes, buenísimos y estudiosos, pero la evolución ha sido muchas veces negativa. - Tal vez no han ido parejos el crecimiento científico con los valores humanistas, ocurre en otras profesiones.Es un problema general, social. En nuestra época, los del staff médico y paramédico, teníamos obligaciones que cumplir sin pensar en los derechos. El médico tiene obligaciones; los derechos valen cuando uno cumple con las obligaciones.- Y además, el juramento hipocrático...Así es, por ejemplo, a un enfermo grave, no abandonarlo y derivarlo si corresponde; o hacer consulta aún cuando por respeto sus familiares no lo pidan, pero nunca abandonarlo; porque si a mí me depositan un ser, soy responsable. Tengo que seguir al lado de ese ser hasta ganar la batalla, que es la batalla de la vida.- Cuando uno está enfermo, se entrega al médico con una fe ciega; eso va más allá del diagnóstico, de la cura.Además, esa fe la deposita en nosotros no el niño, porque a veces es muy chiquito, o no ha nacido y uno tiene que salvarle la vida si es necesario. Y ante los padres, los abuelos -una cantidad de seres- un niño que va a nacer, es el primer actor en la familia. Y en el otro extremo está el ser que va a claudicar en la vida, porque uno no es eterno, gracias a Dios. Porque hay que dejar el lugar y tener conciencia de que cuando nos vamos, comienza otra vida. Cuando uno termina la vida terrenal, debe estar en buenas condiciones para seguir la vida sobrenatural.- El médico está ahí, entre la vida y la muerte, ante los grandes misterios de la existencia.Sí, y la muerte inexorablemente viene. Y el médico tiene el tiempo necesario de poder actuar para ganarle a la muerte. La definición de la vida que más me ha agradado -porque definir la vida es difícil- es Bernardo Houssay: "la vida es un puente que cruza sobre el río de la muerte, lleno de trampas". Y esas trampas son las que pueden terminar con la vida. La primera trampa es antes de nacer: el niño no deseado, que no se concibió por amor. Porque el amor es puro, es dar, sin pretender recibir. No hay que permitir que un chico sea concebido por falta de educación de los progenitores. Y la familia tiene que tener mucho cuidado.- ¿Desde cuándo hay vida? ¿Con la concepción? Porque hay una discusión filosófica sobre el tema. Se habla mucho sabiendo poco .La vida comienza con la concepción: cuando un óvulo es fecundado por un espermatozoide. Ambas son células "haploides", o sea que tienen cada una -óvulo y espermatozoide- la mitad de los cromosomas. Y al unirse en la fecundación, se forma una célula "diploide" con la totalidad de los cromosomas del nuevo ser. Es el llamado "huevo" o "cigota": he ahí el comienzo de la vida. Lo único que tienen que hacer las personas, es esperar nueve meses; no interrumpir, porque esperando los nueve meses, está la felicidad de un ser que vino a la existencia, no porque él quiso, sino porque lo procrearon. Y el más inocente de esos seres, es el niño por nacer. Una interrupción del embarazo, una vez que está creado el huevo o cigota, es un aborto.- Por eso usted habla del derecho a nacerFormado el huevo o cigota, ya existe ese derecho y lo que debes hacer, es esperar los nueve meses para tener el ser en tus manos.- Eso abarca entonces la famosa "píldora del día después" Sí, porque si tomás la píldora del día después -que no es efectiva en el cien por cien de los casos- interrumpís el embarazo, se elimina a ese ser que está implantado en la mucosa uterina; lo eliminan con una intención y con la cobardía de no saber que lo están matando. Hay que ser valiente para enfrentar la verdad; hay que ser valiente para defender lo defendible, en lugar de atacar lo indefendible.- Sobre todo, cuando la víctima es la más indefensa que uno se pueda imaginarY además, tenemos uso de razón. Debemos aplicar la razón, la verdad absoluta no existe.- Hay una teoría que dice "en realidad la persona existe desde que tiene conciencia" Gravísimo error; somos libres pensadores, podemos filosofar siglos. Y en la filosofía hay adeptos de tal teoría filosófica, de tal otra de izquierda, de derecha o centro. Y defendemos lo indefendible. Sepamos aprender de la historia, no para juzgarla, sino para conocerla. Somos seres humanos y los seres humanos somos todos hermanos.- Muchos genios de la humanidad eran no queridos y vinieron igual.Pero lo que tenemos que llegar es a utilizar la razón. El único que tiene razón es Dios.- Volvamos a Houssay ¿La función del médico es entonces desarmar esas trampas?En Medicina no es mérito curar, sino es mérito prevenir. Por eso están las vacunas, están enfermedades que han sido prácticamente eliminadas, que son historia.- Las sociedades sanas son las que previenen. No las que se enferman y después se curan ¿cómo ve a la Argentina después de las pestes que hemos pasado?Bueno eso debo guardar silencio, porque esto es muy polémico y no quiero entrar en polémicas, sino que yo respeto a todos y prefiero razonar, no discutir. No me tiro al ruedo porque quiero dialogar con una persona enfrente y que sepa, no discutir, sino razonar. Y saber pedir perdón, decir: "estuve equivocado, te lo agradezco".- Saber escuchar y estar dispuesto a corregir nuestra opiniónDios nos hizo perfectos: nos dio dos ojos para ver, dos oídos para escuchar y una sola boca y lengua para hablar. Hay que saber ver y escuchar; después hablar. El que habla último puede tener más argumento para convencer al otro que supuestamente está equivocado. Pero si me convencen, tengo la oportunidad de agradecer a Dios de que el equivocado era yo. Y no defender lo indefendible, porque cuando estoy equivocado, no puedo persistir con mi teoría sin reconocer el error. Porque un error sino se reconoce, ya no es error: es un horror.- Retomando un orden cronológico ¿dónde estudió en Gualeguaychú? Comencé en la Rocamora, después seguí en la Rawson. Tuve a Angelina Lapalma, divina mujer a la cual recuerdo con mucho cariño. Después en la Rawson, a María Guillermina Siboldi que era una gran Directora a quien los alumnos respetábamos. Una mujer admirable y ¡qué buena, cuánto le debemos! Ella nos enseñó a respetar.- Por esa escuela pasaron otras grandes maestras, como América Barboza...Y Juana Campañá de Munilla, Rosita Etchegoyen, ellas nos marcaron, nos dejaron su impronta, su ejemplo, por eso uno no las olvida. El secundario lo hice en el Colegio Nacional.- ¿Cuándo aparece la vocación?La vocación me la inculcó mi madre: "yo quisiera tener un hijo médico", decía. Y en esa época los padres tenían mucha influencia sobre nosotros.- Pero no era una familia de médicosDe los Elgue de acá fui el primero, porque en la provincia de Buenos Aires había otros Elgue.- En 1951 ingresó a la Facultad de Medicina de la UBA Sí y tuve la suerte de poder preparar el ingreso mientras hacía el quinto año. En esa época se rendía ingreso; fuimos tres estudiantes de acá: Arturito Aguilar Bidart, Carlos Altuna (h) y yo. Y lo rendimos a fines del año 50, ingresamos los tres, gracias a Dios y en 1951 empezamos a cursar.- ¿Y cómo se genera la especialidad en niños?Siempre tuve un gran deseo de atender a niños. Porque a mí la naturaleza me gustaba mucho y el médico que tiene que saber clínica sobre todo, es el médico pediatra. Porque a un chico, hasta que tiene uso de razón no lo podés interrogar y tenés que guiarte por la clínica, tenés que estudiarlo: la semiología - el estudio de los signos- es soberana. Y nos enseñaron la observación, la palpación, la percusión y la auscultación, o sea, escuchar. Y tenías que observar el pulmón, percutirlo, auscultarlo y ver la forma de respiración que tiene el chico, para diagnosticar si ese pulmón está enfermo, o no. Y tenía que revisar el chico, porque en esa época no existía toda la aparatología de hoy .Entonces el médico se guía como el que se tiene que guiar atendiendo un animalito, aunque no es un animalito, porque llega a tener uso de razón.- Esto significa que el pediatra dentro del ámbito del niño, tiene que saber de todo: cardiología, neumonología, hemoterapia...Y hacer el diagnóstico después de haberlo estudiado, sin esperar que venga el diagnóstico de otra fuente. Cuando yo empecé, no había para los niños, micrométodos para analizar la sangre. Y para ello tenías que sacarle 5 cm. que es lo que te exigían los laboratorios. Y ahora, mediante el micrométodo, con dos milímetros te hacen un análisis completo. ¿Te imaginás un chico que tuviera anemia? ¡y le tenías que sacar 5 centímetros!. Ahora hay muchos avances que el médico tiene a mano, para poder actuar más eficientemente.- ¿Volvería a elegir esa especialidad.Sí, sin duda.- Viendo su currículum, llama la atención el haber permanecido 6 años especializándose en la Maternidad Pardo u Hospital de Niños, recorriendo sus salas de diferentes especialidadesSí, porque tuve la suerte de hacer hemoterapia como estudiante a partir de los 21 años. Me recibí de 28, hice 7 años.Empecé como estudiante con un médico hemoterapeuta de Bs. Aires, era el doctor Miguel Angel Figgini que tenía un ayudante al doctor Roberto Viola. Y el segundo ayudante, gracias a Dios, fui yo. Porque Dios en ese momento me puso algo que se llama suerte y pude estar en contacto con los mejores cirujanos, los mejores pediatras que había en ese momento en Buenos Aires. Y eso me ayudó mucho.- Sabemos que hace más de 40 años, usted hizo acá por primera vez un cambio de sangreSí, la "exchange transfusión", o sea el cambio o lavado de sangre. Es un método que lo aplicó por primera vez el Dr. Diamond en Estados Unidos y consiste en hacer extracción de la sangre del niño del doble de la volemia (volumen de sangre) que él tiene. O sea, si un chico tiene 250 centímetros cúbicos de sangre -que se hace por cálculo- se le transfunden 500 centímetros cúbicos. Y esto se tiene que inyectar y sacar.- Claro, se supone que no se puede sacar primero toda la sangre y después transfundir la nueva, por eso se necesita el doble Se elimina el 82 % de la sangre, el 18 % restante queda.- ¿En qué casos se hace? Por qué de dan incompatiblidades?Porque hay más de 3600 grupos sanguíneos. Los clásicos son el I "A", el II "B", III "AB" y "0". El Cero es el dador universal; el "AB" es receptor universal. El "A" recibe al Cero y el "AB" recibe al "B" y al Cero. Pero además de ellos, existen los llamados "grupos familiares". Y además está el factor, el RH, que es el responsable de la mayor cantidad de incompatibilidades: las "A", las "B", las denominadas "Kel", "Sellano", Dufill y las de familias. Y con esas incompatibilidades existen más de 3600 grupos sanguíneos, todo lo cual genera el problema de los transplantes de órganos. Los gemelos en cambio, tienen asegurada la existencia porque uno es receptivo de otro, por su identidad genética.- Antes de conocerse este procedimiento muchos chicos morían al nacer.O se morían antes. Y se morían porque la placenta tiene una gran capacidad de la eliminación de la bilirrubina. Y el chico con incompatibilidad fetal al nacer, tiene una inmadurez hepática y dificultad de eliminar la bilirrubina. Entonces, en el claustro materno el chico con incompatibilidad, muere por anemia antes de nacer. Cuando muere por esa causa es un "hidrop", es decir, que se edematiza hasta hacerse desproporcionadamente grande; así, un hidrop puede pesar 5 a 6 kilos hasta que finalmente muere. Por eso antes de que se adquiriera la vacuna anti RH -en esa época se llamaba "parto gamma"- los chicos tenían muchas posibilidades de sensibilizarse por incompatibilidad. Porque si la mamá, al cuarto mes de embarazo -en que el feto ya tiene glóbulos rojos- se cae, se puede romper la denominada "vellocidad coreal" y la sangre del feto se incorpora al torrente sanguíneo de la madre. Entonces se generan los anticuerpos y el rechazo contra el RH, que termina destruyéndole glóbulos rojos. Todo eso ahora se ha superado con la mencionada vacuna "anti RH" y las que vinieron después. Pero cuando ese accidente no ocurría en el embarazo, el problema era que después de nacer, sobrevenía el riesgo de muerte por ictericia. En tales casos la "barrera hematoencefálica" imposibilitaba el paso de la bilirrubina al cerebro y lesionaba los núcleos de la base. En esos casos, hoy se hace enseguida al cambio de la sangre, procedimiento que acá hicimos por primera vez con una niña de Urdinarrain, allá por 1966.- Acá en Gualeguaychú ¿dónde se hizo?En el Instituto Altuna, después, también en el Sanatorio Gualeguaychú. Y a propósito, quiero resaltar la figura de ese gran médico que fue Carlos María Altuna, cuyo ejemplo significó mucho en mi vida profesional.- ¿Cómo ve el tema de la desnutrición infantil?El tema de la desnutrición es el tema del día en el mundo. Es un tema que desgraciadamente nadie lo encara como lo tendría que encarar. Porque es inconcebible que exista en este momento el hambre que hay en el mundo. Y aquí se habla, se instituyen funcionarios que tienen que actuar y el problema se incrementa. No subsiste: se incrementa.- Además, por las malas dietas, un problema cultural de las madres, el no saber alimentar al chico, la carencia de recursos.Uno tiene que saber ponerse en los zapatos del que tiene enfrente; y eso es una gran condición humana. Uno se tiene que imaginar que ese ser que tiene una profesión ya conocida en el mundo y en la Argentina: los cartoneros, que salen a hacer sus recorridas por las distintas partes y que van a veces en familia. Entonces uno debe plantearse, qué haría si fuese uno de ellos. Y eso es terrible.- Ahí el tema es crucial; en los primeros años se hipoteca la personalidad, la inteligencia en la alimentación.Pero hay factores distintos que influyen. Primero, que sean chicos, que la vida de ellos sea un sufrimiento permanente. ¿Estamos adaptados nosotros a sufrir permanente? No, y peor es cuando le ocurre a un niño. Con un adulto es distinto; en un niño es brutal. Hay escapismos, como la bebida, el paco y eso está a la vista de todos. Y nos dicen que ayudan a los pobres...- Para un país es un dramaEs un tema que espero que prevalezca la razón a la sinrazón. Hay muchos seres que se están ocupando de eso.- Pero una sociedad que olvida su infancia y su niñez, va para atrás.Sí. Es un tema muy difícil de tocar porque es un tema que los que son tienen que ser responsables. Tiene que cambiar el pensamiento y tener un norte, una meta.- ¿Cuánto hace que no vive en Gualeguaychú?Cinco años.- ¿Y cómo nos ve desde allá?Lo veo muy bien. Es una ciudad a la cual quiero mucho. Y estoy haciendo medicina en Buenos Aires; voy a González Catán a un dispensario...- No puede con su genio... Quiero morir con los zapatos puestos. Un dispensario que se llama "Huella", allí en sus comienzos estaba el Padre Mario y ahí "cargo las pilas".- ¿Muchas necesidades?Sí, pero no las voy a contar.- Una zona muy deprimida, de mucha pobreza. Yo atendía acá mucha gente humilde, pero allá hay más pobreza.- A lo que abrazan hoy la medicina si tuviese que decirles algo, ¿un mensaje?Sólo les aconsejaría que primen en ellos las obligaciones para conseguir los derechos. Nada más que eso.- La tendencia los argentinos es reclamar primero los derechos.Primero las obligaciones, porque el que no cumple con las obligaciones no puede exigir ningún derecho. Y a eso lo afirmo, lo mantengo y lo rubrico.
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