Ecología: Hermano sol, hermana luna
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Seguramente pocos pueden resistirse al encanto de las expresiones con que San Francisco de Asís manifestaba su embeleso ante la naturaleza.FundavidaOpinión Su referencia a todos los elementos del universo aún los inanimados mencionándolos como cosas vivas a las que amaba, tal la frase que da título a esta nota, en otro contexto histórico y religioso hubieran sido condenadas como blasfemias.Pero ahora, nuestro connacional Jorge Bergoglio, eligió el nombre de Francisco para su Pontificado en un explícito mensaje que anuncia los nuevos vientos que soplan en la Iglesia Católica en referencia a la ecología y la naturaleza.Ya en la primera misa conque inauguró su pontificado, el 19 de marzo de 2013, destacó la importancia de "custodiar la naturaleza".Desde entonces hasta ahora sus menciones a esta problemática han sido constantes, condenando reiteradamente la "cultura del descarte", por la que algunos países derrochan en forma obscena alimentos y recursos naturales mientras que en otros millones de seres humanos mueren de hambre. Recientemente, en mayo pasado, Francisco anunció "La naturaleza no es una propiedad de la que podamos abusar a nuestro antojo, ni mucho menos es la propiedad de unos pocos, sino un don de todos, que debemos custodiar. Si destruimos la creación, la creación nos destruirá a nosotros. ¡Nunca lo olviden!".Incluso en una de sus habituales frases que escandalizan a más de una mente pacata sentenció: "Dios perdona siempre, los hombres algunas veces, la naturaleza nunca".Posteriormente profundizó: "Estamos destruyendo la Creación. Matamos la naturaleza sin darnos cuenta de que nos estamos quedando con un desierto, no con un jardín".Ahora en una ratificación formal y definitiva de su preocupación por este tema acaba de anunciar que su próxima encíclica se titulará "La ecología de la Humanidad".Voceros del Vaticano incluso han anunciado que la Encíclica será un "bombazo mediático".Nos ilusiona pensar que desde el sitial moral que ha conquistado en los meses que lleva como Pontífice, alcance con su mensaje las conciencias de millones de católicos que a lo largo y a lo ancho del planeta, luego de su Encíclica, revisarán sus visiones y sobre todo sus acciones en relación con su actitud hacia los bienes materiales.Sin embargo otros connacionales nuestros, como el ex Secretario de Agricultura y hoy legislador Felipe Solá, responsable de la resolución 167 por la cual autorizó, sin los estudios necesarios, la producción y comercialización de la soja transgénica, y del glifosato, han mostrado que para algunos miembros de la clase política los paradigmas inspiradores son otros, ligados a los intereses económicos de minorías y diametralmente opuestos a las visiones que inspiran a Francisco y la mayoría de los ciudadanos hoy.Nuestra provincia tampoco es ajena a estos intereses y sus mentores: para el próximo febrero, los Senadores provinciales Arlettaz y Cresto han anunciado que darán un nuevo embate para aprobar su nefasto proyecto de fumigaciones agrícolas que responde unívocamente a las necesidades comerciales de las multinacionales fabricantes de agrotóxicos como Bayer, Monsanto y otras que priorizan la obtención de sus utilidades por sobre la salud de los seres humanos y de la naturaleza.Una investigación del periodista Darío Aranda expone la injerencia de las multinacionales Monsanto, Bayer, Syngenta y Dow quienes entre otras empresas son arte y parte en la aprobación de los transgénicos que esas mismas empresas producen.La CONABIA, Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria, donde también participan empresas nacionales como Biosidus y Don Mario, esta perforada y controlada por estas mismas empresas que deberían ser reguladas.De los 47 integrantes, más de la mitad (27) pertenecen a ellas o tienen clara vinculación con las mismas firmas que deben evaluar.La complicidad de estos funcionarios quedó crudamente revelada por Andrés Bercovich, bioquímico recibido en la UBA, que trabaja desde hace 23 años en Biosidus como Gerente de Investigación y Desarrollo miembro a su vez de la CONABIA quien recientemente afirmó: "La soja transgénica tiene una trascendencia económica enorme para el país. Y aquí en la Argentina la mayor parte de los cultivos son de plantas transgénicas y nadie tiene problemas en consumirla ni cultivarlas".La colisión ética entre el discurso falaz de los victimarios y los reclamos cada vez más enérgicos de la sociedad, se verá seguramente mucho más expuesta luego de la publicación de la próxima Encíclica de Francisco, esperamos que todos tomemos nota y denunciemos con toda nuestra energía el doble discurso cínico de quienes seguramente alternarán genuflexiones en los templos con otras que oportunamente efectuarán ante los paganos altares de estos nefastos intereses.
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